La crisis económica en España, o cuando varios trenes arrollaron a la cigarra

Circuló por las Redes un vídeo titulado “Españistán: de la burbuja inmobiliaria a la Crisis”, como una explicación de la actual situación económica en España. Esta afirmación es sólo parcialmente cierta. Todo y que el vídeo me parece una pequeña maravilla educativa, la burbuja inmobiliaria no es la crisis española, sino tan sólo uno de sus aspectos. Lo intentaré explicar en este artículo.

Una mente lúcida – Joan Majó – gusta de utilizar el símil del paso a nivel sin barreras. Cuando llegamos a él y vemos venir un tren nos paramos, esperamos a que pase, y luego avanzamos… para ser arrollados por el tren que venía en la otra dirección, y que el primero nos tapaba. Desgraciadamente también esta imagen es insuficiente: habría que imaginar un paso a nivel sin barreras con tres o cuatro vías y una cuesta abrupta nada más cruzarlo. Me explico.

Desde principios de los años 90 las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) están propiciando un cambio de ciclo económico, social, comercial y cultural sólo comparable a la Revolución Industrial de los siglos XVIII al XIX, inducidos entonces por la aparición de la máquina de vapor. Este nuevo paradigma ha globalizado el mundo financiero, cambiado drásticamente los comportamientos de los mercados del trabajo, la redistribución de la riqueza, la economía, y en definitiva todo nuestro mundo. En poco más de veinte años hemos pasado de la Sociedad Industrial a la Sociedad de la Información, y finalmente a la Sociedad del Conocimiento.

Muchos países llevan años adaptándose a estos cambios, transformando sus mercados de trabajo y de capital, redefiniendo sus políticas fiscales, reinventando la educación y adaptando sus empresas a las nuevas formas de hacer.

¿Y España? Bueno, aquí crecíamos por encima del 3%, así que ¿para qué tocar nada? Mientras otros países de nuestro entorno se esforzaban, estos son algunos de los trenes que nos embestían:

  1. La crisis financiera propiciada por las famosas hipotecas basuray la desregulación financiera aparentemente no nos afectaba gracias a la buena labor del Banco de España y de nuestros ploíticos… hasta que los inversores internacionales – tradicionalmente España ha dependido en gran medida de la inversión extranjera – tuvieron problemas y dejaron de invertir en España. La burbuja pinchó.
  2. El mercado inmobiliario era altamente especulativo – ¿cómo si no se iban a construir en un año el doble de viviendas de las que se podían vender? – y dependía de la inversión, que dejó de fluir. El mercado inmobiliario, falto del engrase proporcionado por el dinero barato y abundante, se colapsa hasta que estalla la burbuja inmobiliaria salpicando a casi cinco millones de trabajadores.
  3. Ahora las entidades bancarias sí tienen problemas, porque una parte muy importante de sus activos son viviendas que se están rápidamente depreciando, pero también son edificios en construcción y solares que ni siquiera se espera que tengan valor. Los bancos y las cajas de ahorro retienen el dinero para arreglar sus balances, dinero que ya no llega en forma de crédito a las empresas.
  4. Pero, al igual que los diversos gobiernos españoles de ambos signos, muchas de las empresas tampoco habían invertido en la adaptación al nuevo entorno, y ahora no disponen de crédito con el que hacerlo, ni en muchos casos del conocimiento que se requiere. Con todo ello, aparece un problema de productividad relativa, y por tanto de competitividad.

¿Y la solución? Quemar etapas e iniciar una drástica y acelerada reconversión – cirugía mayor en economía – de todos aquellos ámbitos de los que no nos ocupamos a tiempo. Ni parece que esté ocurriendo, ni sospecho que vaya a ocurrir con un cambio de ideología política, tendremos que empujar desde la ciudadanía.

Así que resumiendo, a la cigarra española la han arrollado tres trenes y se encuentra sin energía (ya hablaremos de la reconversión energética) intentando subir una cuesta abrupta con varias patas magulladas, mientras una hormiga con acento teutón le pone la zancadilla con las mejores razones.

Y sí, es cierto, la burbuja inmobiliaria creó una masa de desempleo y cargas financieras que lastran cualquier intento de recuperación, pero no es menos cierto que mientras otros hacían los deberes España cantaba alegremente “Hemos atrapado a Italia y vamos a por Francia” y por eso seremos uno de los últimos países en recuperarnos de esta crisis.

PS.- Bien pensado, quizás debí haber hablado del rey que estaba desnudo, pero es que esto de contar cuentos igual tampoco es lo mío…

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