Reflexiones sobre los despidos en el Ayuntamiento de Villarrobledo

El Ayuntamiento de Villarrobledo aborda en los años 80 la prestación de servicios y la creación de infraestructuras básicas desde una situación de mínimo presupuesto. Infraestructuras y servicios que hasta la llegada de la democracia  eran precarias o, en muchos casos, inexistentes. Eran condición de dignidad.

En la década de los 90 se produce un periodo de desarrollo o expansión, con fuertes inversiones en equipamiento y servicios sociales. Una clave que se mantiene, erróneamente, en la siguiente década, donde el crecimiento disipa tensiones y evita enfrentarse a los verdaderos problemas;  una década cuyas postrimerías aparecen marcadas por la crisis; una década en la que hubiera sido necesaria una reflexión estratégica en busca de la gestión y el buen gobierno.

No haber seguido este camino y haber mantenido fórmulas obsoletas de gobierno en la administración local acaban por sumirnos en el déficit económico y de confianza hacia las instituciones y sus representantes. Un déficit y una desconfianza que se ha ido agravando por una creciente – y preocupante – politización de la administración pública.

 

Llegados a este punto se concluye que el Ayuntamiento de Villarrobledo tiene un problema de insuficiencia presupuestaria:

  1. Insuficiencia estructural:que debe resolverse con la administración provincial, autonómica y estatal y con el poder legislativo. Es un problema de asignación de recursos que conduce a que el Ayuntamiento de Villarrobledo tenga:
  • Que asumir un déficit de financiación y  de demora en los pagos de las administraciones supralocales.
  • Que asumir competencias impropias, que financia en nombre de otras administraciones.
  • Un perfil institucional bajo que le obliga, frente a lo que sucede con otras administraciones, a conseguir déficit cero en el ejercicio 2013.
  1. Insuficiencia coyuntural: por una crisis de ingresos, sobrevenida por la crisis económica y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, y agravada por la tardanza en realizar operaciones de contención del gasto público que no aporta valor.

Esta insuficiencia debe ser abordada desde la inteligencia gestora, sabiendo que nos beneficiamos de una amplia red de equipamiento público que resulta costosa, ¡pero que hay que mantener!

Una inteligencia gestora que debe basarse, sí, en el análisis de qué aporta valor, qué tareas hay que desarrollar para prestar esos servicios de valor añadido, y qué perfiles laborales  son los que deben atender esas necesidades.

No haberlo hecho hasta ahora ha provocado que se hayan ido acumulando contrataciones eventuales e interinas de carácter precario que por su improvisación han generado dudas y suspicacias en la ciudadanía.

Todo ello complicado con la inexistencia endémica de un departamento de RRHH y de una política de personal que desarrolle una estrategia de selección o ingreso, formación, evaluación, reconocimiento y salida mínimamente aceptable.

Abordar estas cuestiones permitirá pedir de un modo solvente la participación y el compromiso con el servicio público de todos los profesionales al servicio del Ayuntamiento, con un liderazgo integrador que acabe con la brecha de desconfianza entre los trabajadores y los políticos.

No entendemos cómo sin estas herramientas se puede prescindir de trabajadores públicos sin caer en la arbitrariedad. Cortar por lo sano revela incapacidad política para gestionar cambios, y siembra la duda sobre si se despide por necesidades financieras o por otras razones poco justificables desde el punto de vista ético.

Por ello nos permitimos proponer las siguientes propuestas de actuación:

  1. Actuaciones inmediatas (medidas de ahorro o incremento de ingresos).
  • Eliminación de estructuras o servicios creados con fines partidarios: oficinas de los grupos y personal de apoyo a los mismos.
  • El personal eventual no debe responsabilizarse de las jefaturas de servicio; éstas deben ocuparse por el personal funcionario que las ha ganado por oposición.
  • Establecimiento de una central de compras.
  • Agotar las vías de negociación con los trabajadores del Ayuntamiento y con sus representantes, para establecer fórmulas reversibles de ahorro, teniendo en cuenta las necesidades de cada servicio.
  • Incrementos fiscales selectivos a empresas contaminantes.
  • Incremento en la progresividad de las tasas y los precios públicos.
  1. Actuaciones estructurales:
  • Establecimiento de un modelo de desarrollo económico de Villarrobledo, basado, entre otros, en la innovación, el conocimiento y el desarrollo de energías renovables, servicios a la sociedad, o tecnologías medioambientales.
  • Atracción de inversión mediante incentivos, suelo industrial, comunicación, etc.
  • Tras una reflexión estratégica los políticos deben decir qué cuánto, quedando el cómo en el nivel funcionarial. Los políticos responderán frente a los ciudadanos y los funcionarios responderán por su desempeño, en términos de eficiencia y calidad.
  • Gestionar políticamente el abono de la deuda que otras administraciones tienen con el Ayuntamiento.
  • Fomentar la participación efectiva de la ciudadanía mediante órganos de participación territorial-sectorial. A través de una muy lograda red asociativa: uno de los elementos fuertes con los que contamos. Hay mucha gente comprometida y consciente, algunos de ellos con una fuerte capacidad de liderazgo, acostumbrados a trabajar con recursos limitados. Que la participación sea propiciada y reconocida. Que participen en la planificación de la política de gastos e ingresos.

Y una reflexión final en forma de ruego a los grupos políticos: dejen ya la zancadilla política. El tiempo se agota; hay espacio de negociación y acuerdo. Renuncien a posiciones cortoplacistas y denigratorias del adversario: son poco interesantes para los ciudadanos.

Villarrobledo, enero 2013

Por el Colectivo Baladring

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