¿A qué huelen los datos cuando los almacenamos “en la nube”?

El concepto de “almacenamiento en la nube” se le debió ocurrir a algún genio de marketing, porque la idea suena a limpio, pero no es así porque en realidad estamos utilizando granjas de computadoras de tamaños enormes y baja eficiencia.

Cuando subimos esas fotos o vídeos de las últimas vacaciones en alguna red social o proveedor de servicios – Google, Facebook, YouTube, Dropbox, … – debemos ser conscientes de que estamos incrementando la demanda energética en algún lugar del mundo. Porque aunque las empresas hagan todo lo posible por conseguir que lo olvidemos, los datos se almacenan en servidores que consumen altas cantidades de energía eléctrica, cuya producción a su vez consume recursos naturales.

Ese bajo rendimiento de los grandes centros de proceso de datos (CPD) ocurre por varios motivos, a los que en ocasiones no somos tan ajenos :

 

  • Porque se necesita casi la misma cantidad de energía para mantener el servidor activo, que para enfriarlo. Y por supuesto el calor liberado no contribuye precisamente a enfriar el planeta.
  • Porque hay que prever la capacidad necesaria en caso de que se produzca una sobrecarga. Los accesos a un trending topic en Twitter, o el uso móvil de redes por sucesos puntuales.
  • Porque los usuarios casi nunca limpiamos las redes de aquello que ya no necesitamos, pero que las empresas conservan “por si acaso”.
  • Algunas compañías procuran instalar sus centros de procesamiento de datos cerca de centrales de producción de energía hidroeléctricas, pero otras sólo buscan el máximo beneficio, sin importarles la contaminación. Greenpeace ya realizó un muy completo estudio al respecto, del que he incluido en este post una tabla de elección energética.
Todo ello sin entrar en las dudas sobre la seguridad de los datos que confiadamente dejamos en manos de estos gestores, que nunca han disimulado su interés por obtener beneficios. Por ejemplo, si alguien se leyese los contratos a los que alegremente clicamos “acepto” sabría que GMail analizará nuestros correos para insertar la publicidad más adecuada, o que Facebook agradecerá que publiques tu foto real en el perfil.
Por lo tanto, procurad hacer un uso racional y razonado de las redes, elegid con cuidado a vuestro proveedor, procurad leer los acuerdos que acceptáis, y no creáis que lo caro es siempre mejor porque también hay empresas tecnológicas con una gran imagen, y nada de ética detrás. Incluso usan como logo una fruta de la que ya se han llevado un bocado (y no señalo a nadie).
Y porque las nubes huelen cada vez más a carbón. Y algunas a chamusquina.
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Algunas referencias:
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