Ética, comunicación y poder: el telegrama Zimmermann

Este post ha sido publicado en blog Vota y Calla en forma de comentario. Lo publicamos también aquí para divulgación de una de esas anécdotas de la Historia de las que es posible sacar muchas moralejas, casi todas ellas frustrantes. Son las cosas de la comunicación en política, su manipulación, y de las desgracias que siempre conllevan para los de siempre.

Arthur Zimmermann, o como el poder y la sinceridad producen a veces desastres

Arthur Zimmermann, ministro de asuntos exteriores de Alemania durante la guerra de 1914-1918

Es posible que os suene la historia del telegrama de Zimmermann, en ese caso lo siento porque voy a contarlo de todas formas.

En 1916, en un momento crítico en el que medio mundo estaba en guerra, Alemania aún tenía posibilidades de vencer siempre y cuando EEUU mantuviese la neutralidad. El Presidente Woodrow Wilson había ganado las elecciones con un mensaje pacifista, pero sentía la presión de las grandes corporaciones que temían por la pérdida de sus inversiones si los aliados perdían la guerra, lo que unido a algunos episodios de guerra naval – recordad el caso del Lusitania – empezaba a decantar la balanza en contra del pacifismo oficial de Wilson.

A algún genio teutón se le ocurrió entonces la brillante idea de ocupar a los norteamericanos convenciendo a los mexicanos de atacar, con el apoyo económico y estratégico de Alemania, y recuperar Texas, Nuevo México y Arizona (curiosamente, no California). Todo ello sólo si EEUU amenazaba con entrar en guerra del lado de los aliados, por supuesto.

Winston Churchill en la época de la Guerra 1914-1918

Winston Churchill

El 16 de enero el canciller alemán Zimmermann transmitió el telegrama a su embajada en Washington por cable submarino, asumiendo que nadie leería su comunicación porque a) era comunicación diplomática entre dos embajadas alemanas, y b) en cualquier caso viajaba encriptado con su mejor código.

Obviamente los británicos ya habían pinchado las comunicaciones desde y hacia EEUU – que fuesen o no diplomáticas no les preocupaba – y sus servicios secretos habían obtenido el código alemán, así que se hicieron rápidamente una idea del telegrama y de su importancia.

El presidente pacifista que filtró a la prensa el telegrama de Zimmermann para manipular la opinión pública

El Presidente norteamericano, Woodrow Wilson

Pero no podían publicarlo por dos razones: porque EEUU sabría que los ingleses estaban espiando suscomunicaciones, y los alemanes que habían descifrado su código. De modo que esperaron hasta tener ocasión de robarlo en una oficina de telégrafos de Ciudad de México, y lo reenviaron al Presidente Wilson.

Éste, fuertemente presionado por la industria bélica norteamericana, lo filtró a la prensa e hizo lo imposible por impedir que el embajador alemán tuviese ocasión de explicarle que sólo era un Plan B. Sin embargo, tanto los grupos de presión germanófilos como los pacifistas asumieron que se trataba de una manipulación informativa, no lo creyeron, y se siguieron oponiendo firmemente a la entrada en guerra de EEUU.

Entonces, en un arranque súbito de honradez supina, probablemente mezclada con ignorancia manifiesta del carácter norteamericano y de su capacidad bélica, Zimmermann reconoció públicamente la autoría del mensaje el 3 de marzo de 1917. El resto es conocido: EEUU entró en guerra y los Aliados arrasaron a Alemania y a sus socios, sembrando la semilla de la II Guerra Mundial.

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¿Qué por qué os lo cuento? Analizad la historia:

  • Los británicos, con el nivelón ético que les caracteriza cuando de piratear se trata, espiaban incluso a sus aliados y manipulaban sin tapujos a la opinión pública norteamericana.
    El Presidente Wilson, que con tal de desdecirse de sus promesas electorales filtró la noticia y evitó cualquier posibilidad de arreglo diplomático entre Alemania y EEUU.
    • El gran perdedor es la única persona que – probablemente por arrogancia, pero lo uno no quita lo otro – siguió las reglas del juego diplomático y admitió honesta y públicamente su error.

Hay muchas moralejas en esta historia, pero no voy a entrar en ellas. Que cada cual saque sus conclusiones.

Saludos, @VJNacher

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2 comentarios en “Ética, comunicación y poder: el telegrama Zimmermann

  1. Qué bueno. Cómo se nota que eres de Equo (por lo de reciclar, digo).

    Habría varias moralejas, como tú dices. Una de ellas, que nunca faltan excusas para que los de siempre justifiquen una guerra que les beneficia. Qué mundo…

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    • En efecto la primera moraleja es que el número de imbéciles que tiene la capacidad de limpiar su honor con la sangre de otros acostumbra a ser mayor de 1 en cada época.
      Hay muchas más, pero la más dura en mi opinión es que por cada imbécil que abre la boca cuando le pones un micro delante (el micro es opcional), siempre existirá un número casi ilimitado de hooligans que le presta oídos. Incluso cuando el imbécil demuestra palpablemente que lo es, y ahí está Zimmermann para probarlo.
      Aún más lamentable, esto no es exclusivo de unas u otras tendencias políticas o sociales, es una constante social.

      NB: manías de cuando escribía en papel: como ya lo tenía en un editor de textos… Y es que más que ecologista, lo que voy siendo es viejo.

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