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El corrupto, ¿nace o se hace?

Imagen de la corrupción: diputados del PP valenciano imputados

Diputados del PP valenciano imputados en marzo 2014

27 de diciembre 2014. Felices saturnalias.

No paro de leer noticias sobre corruptos y corrupción, pero confieso que la duda me corroe y me impide dormir, comer, hacer el amor con bellas ninfas, y muchas otras cosas placenteras: el corrupto, ¿nace o se hace?

Por un lado, diría viéndoles la cara a nuestros próceres que parecería que naciesen predestinados. Como si al nacer la comadrona hubiese dicho “enhorabuena, ha tenido usted un corrupto. Llegará lejos.”

Por otro lado, el número de corruptos en España desafía todas las leyes de la demografía y de la probabilidad, lo que me lleva a pensar que, o son una especie diferente – homo homini corruptacum – o hay algo que se me escapa.

Por todos los dioses, te lo suplico P.Baladring, clarifícame: ¿nacen o se hacen?

Gracias anticipadas, Honesto Factura Coniva.

Apreciado ser improbable.

Por aquello de poner en valor mi superioridad moral sobre ti subrayo que debes hacer un esfuerzo en mor de la igualdad y la paridad: también hay corruptas, y de gran brillantez. ¿Qué pensarían de ti esas presuntas sospechosas de enorme brillo y alcurnia? Alcaldesas como Sonia Castedo, ex-ministras como Ana Mato, o incluso la propia Doña Cristina de Borbón, ¡nada menos!

Una vez rebajada tu autoestima al nivel que se merecía, vayamos al tema que nos ocupa. Para empezar, es cierto que como haber gente honrada, hayla. De hecho incluso disponemos en España de talibanes de la honradez como Julio Anguita. Pero digámoslo claro: tampoco abundan.

También es indudable que hay gente que nace creyendo que todo el monte es orégano. Porque Francisco Nicolás no ha precisado mucho tiempo para hacer de las suyas, y cuesta poco imaginarse a un jovenzuelo Álvaro Pérez (alias El Bigotes) robando la merienda de sus compañeros de colegio.

Sin embargo, la mayoría de los humanos sois (nótese la segunda persona del plural, los homo súper sapiens no tenemos esos problemillas) fácilmente corruptibles cuando os sumergís en el caldo de cultivo adecuado.

Veo que niegas despavoridamente con la cabeza, así que te lo voy a demostrar con un relato totalmente ficticio, ni parecido alguno con la realidad, oyes.


Imagina que una tarde recibes una llamada en tu casa de tu cuñado, el que está de diplomático en París, que te ofrece entrar en unas listas electorales. En ese momento tú, que te has licenciado en algo que te importaba un bledo para postergar al máximo la necesidad de laburar, no tienes oficio conocido, así que te dices ¿por qué no? Y vas y sales elegido. Luego descubrirás que eres eso que en argot político se llama la cabra, pero por ahora es perfecto: cuatro años de buen sueldo, compañeros de trabajo de tu nivel, y un trabajo para el que no se requiere competencia alguna. Ni hecho a medida.

Y un buen día llegas al congreso. Eres recibido por tus compañeros de bancada como un colega, recibes palmadas en la espalda de tus jefes,… en resumen tu autoestima está que se sale.

Te han dado un móvil de empresa, un Smartphone de lo más chulo. Y una Tablet. Como no eres tonto y sabes utilizarlos, vas y los utilizas, pero sólo para cosas del partido, que tú eres una persona honrada como la que más, ¡la duda ofende!

Hasta que un día, por poner un ejemplo, te quedas sin batería en el móvil particular, y utilizas el de empresa para llamar a tu mujer. Y eso te deja preocupado, así que hablas con el jefe de filas, que se ríe al escucharte y te explica que aunque quieras no podrás reembolsar las llamadas privadas, porque no está previsto, así que nadie lo hace. Con el tiempo ya te dejas el móvil particular en casa, porque qué sentido tiene utilizarlo, si total para cuatro llamadas particulares que haces de vez en cuando es una tontería mantener dos móviles… Bueno, y quien dice cuatro dice alguna más. Y si has llamado a tu cuñado el que vive en París es por temas de trabajo, que al fin y al cabo compartís militancia política, tampoco tiene tanta importancia. De hecho eres uno de los parlamentarios del grupo que menos gasta en teléfono, posiblemente porque a tí no te ponen las líneas eróticas, así que más vale engordar la factura, no fueran a sospechar que no te encargas de los votantes del partido como es debido….

Y la Tablet, qué sería de ti sin la Tablet en esas sesiones tediosas en las que no entiendes nada. No ves porno como otros compañeros porque tú eres una persona decente, no como esos golfos, sólo te has descargado unos juegos normalitos y matas el rato en silencio. Total, son cuatro perras y nadie te echa de menos porque eres un culiparlante sin más, nadie espera que pienses. Bastante mal te miraron ya cuando te leíste aquél proyecto de ley e hiciste aquellas preguntas…

Mientras tanto os habéis mudado a Madrid porque en el sueldo entra un suplemento para vivienda, y así habéis podido alquilar la casa del pueblo para sacarte un sobresueldo. Como creíste que te lo podías permitir tu pareja ha dejado su trabajo. Y llevas a tus niños a un colegio privado porque cuando comentaste a unos compañeros que iban a un colegio público del barrio te miraron raro, y alguien dijo algo del tipo “¿no serás un rojo infiltrado?”. A ti no te pareció que fuese una broma, así que por si acaso elegisteis un colegio del Opus, que a ti nadie te confunde con un pelanas. Y también porque recuerdas lo de aquél compañero que no aplaudió cuando el jefe de filas insultaba a no sé quién y le acabaron echando por tibio. Pues si te echan por falta de entusiasmo, ¿qué pasaría si creen que eres socialista, o incluso algo peor? No hay que dejar ni un resquicio a la duda, que a ti a fiel y honrado no te gana nadie.

Claro que en ese colegio hacen escapadas muy caras: la nieve es en Baqueira y no en la sierra de tu pueblo, las excursiones son a Canarias o Baleares, y todo eso cada dos meses vale una pasta. Además tu mujer se queja de que viajen lejos tan jóvenes y quiere que vayáis con ellos, al menos para estar cerca. Pero tú sabes que no os lo podéis permitir. Hasta que un compañero te da la solución: como nadie supervisa los gastos de viaje, tú viajas gratis y sólo tienes que pagar el billete de avión de tu pareja, que la habitación del hotel es doble. “¿Pero no se supone que es sólo para cosas del trabajo?”, exclamas. Y de nuevo el compañero va y te mira como si sospechara algo…

Total, que con unas cosas y otras la legislatura llega a su fin, y te preocupa que no te incluyan en las próximas listas porque eso significaría volver al pueblo, buscar un trabajo, que los muchachos (¡cómo han crecido en estos cuatro años, qué cambio!) regresen al instituto de toda la vida y dejen sus amistades, con lo bien que viene tener contactos… Así que vas al jefe de filas y te ofreces para lo que sea, que él ya entenderá.

Y sí, lo entiende perfectamente, y te dice que no te preocupes, que te han visto madera de buen parlamentario fiel al ideario del grupo, y que de hecho te van a ascender y te van a nombrar jefe de logística electoral o algo parecido. Un buen día te presenta a un señor muy campechano que representa a una empresa que trabaja frecuentemente para el partido, que te trae una factura que tienes que aceptar. La miras y crees que hay un error, así que se lo comentas riendo al tesorero, pero éste no se ríe y te mira muy fijamente.

Y entonces finalmente entiendes. Pasa ante tus ojos la escena explicando a tu familia que tendréis que dejar todo lo que habéis conseguido en estos cuatro años. Es una escena que incluso imaginada duele. Y firmas la factura. Y en tu interior sabes que ya no eres tan honrado como el que más, ni tan decente, pero descubres con una cierta sorpresa que ha dejado de importarte. Porque ahora eres un profesional de algo (aunque no sepas muy bien de qué) con el futuro asegurado, para ti y para tu familia. Por fin eres parte de la élite, y la élite cuida de los suyos.


Resumiendo: que no, que el problema no es que nuestros políticos sean más o menos corruptos que los de otros países, es el sistema el corruptor. Así que cuando alguien te diga que van a echar a los de ahora para ponerse ellos, piénsatelo. Mejor confía en quienes se comprometen a cambiar el sistema y reformar las instituciones en la primera legislatura, los demás son sólo una nueva capa de pintura sobre un edificio de estiércol. Y acabarán integrados en la mierda. Tiempo al tiempo…

Timeo Danaos et dona ferentes

P. Baladring.

NB: Si no seguísteis antes el enlace que incluí en culiparlantes, hacedlo ahora porque no ha perdido ni un ápice de su vigor la Epístola a los culiparlantes que Camilo José Cela escribió en 1983.

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5 comentarios en “El corrupto, ¿nace o se hace?

  1. ¿Qué dices de una orgía?… En fin, a lo que iba:

    El problema es el sistema, por supuesto, pero no sólo. Cuando coges un día 2 euros de la caja de la oficina porque no tienes para el café y ves que nadie se da cuenta, es posible que otro día cojas 5, y en unos meses 50: ahí falla el sistema.
    Pero lo que tenía que haber hecho el cuñao de tu ejemplo (real como la vida misma) en cuanto se dio cuenta de que todos usan el móvil del Congreso para llamadas particulares, es quejarse, denunciarlo… Acabaría fuera del partido, por supuesto, pero mucho antes de haberse creado esas “obligaciones”, esas cadenas de oro. Con gente decente y honesta, no hay sistema corruptor que valga. Los políticos son un reflejo de nuestra sociedad, y la española es una sociedad podrida, carente de valores, egoísta…

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    • ¿Orgía? Ni hablar, que como decía Ricardo Castella, ya me pilla mayor y soy de esos a quienes les molesta el disfrute exclusivamente ajeno.

      Y disiento de tu argumento. He pasado muchos años sumergido en grandes empresas, públicas, privadas, y mixtas, y sé lo sumamente difícil que resulta denunciar las corruptelas cuando no existen mecanismos para ello. Porque ese es el tema, que los supervisores suelen estar también en el ajo.
      Dime, ¿irías tú a un juzgado por una sospecha de corruptela, arriesgándote a que si no la demuestras acabes tú en prisión? Porque seamos claros en esto, el sistema está diseñado para reprimir al denunciante, y sólo en contados casos penaliza al denunciado, y eso tras años y años de pleito que no todos pueden pagar. Claro que eso no es un problema para los cargos políticos corruptos, porque en cambio disponen de todo nuestro dinero para pleitear. Pero tú, no.

      En cambio también he trabajado en una gran empresa norteamericana, donde los responsables saben que si tienen un desliz van de cabeza a la cárcel (de hecho, tuvimos un CEO en chirona por amañar unos libros de contabilidad), y todo el personal tiene acceso a líneas discretas de denuncia. Porque a veces se olvida, pero las leyes de gobernanza empresarial en EEUU son de las más estrictas y exigentes del mundo occidental.

      Tampoco es un tema privativo de los españoles, no es un gen por decirlo así. Por ejemplo, yo he conocido directores generales extranjeros que cuando han llegado a España se han corrompido, y directivos españoles que han ejercido en el extranjero con total honestidad.

      Todo, desde la teoría hasta mi experiencia, me lo confirma: el problema es el sistema.

      ¡Gracias por llevarme la contraria!
      PS: Te recomiendo la lectura de “Por qué fracasan los países” de Acemoglu y Robinson. Muy instructivo.

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      • No, no, si en el fondo estamos de acuerdo. Además, tengo claro que es mucho más sencillo arreglar el sistema que poner en marcha una reforma educativa enfocada a tener en un futuro a largo plazo una sociedad decente. Sólo hacía el apunte porque estoy un poco cansado de los que delegan su propia responsabilidad en el sistema, los del “soy corrupto porque el mundo me ha hecho así / porque nadie me ha tratado con rigor”. Vale, el sistema será una mierda y todo lo que tú quieras, pero mientras tanto, “sé tú el cambio que quieres ver en el mundo”, que decía aquel.

        P. D. Buenísimo el monólogo, no lo había visto XD
        P. D. 2 Apuntado el librico en la lista

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        • Ya sospechaba que no estaríamos tan distanciados.

          De todas formas lo que pretendía recalcar es que respecto de las corruptelas tenemos un cierto efecto túnel. Te pongo tres ejemplos:

          ¿Cuantas personas conocen que cuando les han dicho “esto te lo tengo que hacer sin IVA” hayan denunciado a Hacienda?

          Posadas haya dicho que si un diputado viaja para cosas del partido es natural que lo cubra el Parlamento, cuando el partido no es ni votante, ni cotizante, y ya reciben subvenciones para sus gastos. Pero estoy convencido de que ni siquiera era consciente de la burrada que decía.

          Estoy así mismo convencido de que Íñigo Errejón no era ni siquiera consciente de que estaba cometiendo un fraude, porque no dejó de hacer lo que es práctica habitual en las universidades.

          Y sin embargo nos escandalizamos cuando descubrimos que sus señorías viajan a nuestra costa, o tiran sin reparo del móvil que les pagamos. Eso ocurre porque no está en nuestro entorno, sino en otro percibido como ajeno. Ahí el efecto túnel no actúa y exigimos la ética ajena cuando a nosotros nada se nos exige.

          Como ya dije hay que ser un poco héroe – o estar muy motivado – para confiar en nuestra administración de justicia y denunciar. Y ya sabemos que los héroes se caracterizan frecuentemente por ser escasos y acabar muertos.

          Saludos y gracias.

          PS.- Ya pensaba yo que te gustaría el vídeo. Claro, como tú llegarás en mejor estado que yo…

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        • Pues mira por donde, un estudio que clarifica esta discusión: nos genera mayor estrés rechazar un soborno por lo que significa de renuncia a su valor monetario, que aceptarlo.
          Dicho de otra forma, nos pesa más el egoísmo racional que moral y ética juntas. Si aceptamos estas conclusiones, parecería que rechazar un soborno sería una muestra de actuación contra-natura.
          Un inciso sin embargo, los investigadores no medían realmente el nivel de estrés de los participantes, sino el grado cuantitativo de las emociones. Podría ser que en realidad se estuviese midiendo el subidón de amor propio por haber superado la tentación.
          Que cada cual se quede con lo que su intuición le dicte, pero yo sigo apostando por un sistema que dificulte al máximo la corrupción. Por si acaso.

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