El precio de la electricidad (I): la trama

Quienes en su día no viesen el programa de Salvados dedicado al oligopolio eléctrico, ni tampoco la segunda parte #Oligopoly2 producida por la Plataforma por Un Nuevo Modelo Energético, pueden sorprenderse de la frecuencia con la que noticias sobre empresas eléctricas aparecen en portada de la prensa generalista. Algo parecido ocurre con las consabidas puertas giratorias de la política, que pasaron de ser un secreto a voces entre entendidos a aparecer en todos los programas electorales de muchos partidos políticos.

Confieso que ignoro cuál será la próxima crisis que nos sacudirá, pero viendo la inoperancia de los dirigentes mundiales al respecto, sí sé cuál será la definitiva que destruirá nuestro estilo de civilización de seguir por el camino actual: la energética. Para prevenirla la ciudadanía dispone de armas, porque en este caso no somos únicamente sufridores, también somos clientes y votantes, y podemos ser activistas. Para quienes quieran entender este tema de enorme importancia sin entrar en detalles, y decidan actuar antes de que nos alcance el impacto, aquí va una breve descripción de cómo hemos llegado hasta aquí, y en el siguiente artículo, no os lo perdáis: kit para deSOLbedientes cabreados.

Tras esta introducción oigo algunas voces refunfuñar. Mi pasado en EQUO os puede hacer pensar que soy un catastrofista y que voy a decir que la raza humana se extingue. Pues de hecho así es, pero no es de eso de lo que voy a hablar, sino de cómo nos están timando vía factura de la electricidad, y que ese ruido que oís al fondo no es el de los molinos de viento, sino las risas soterradas de quienes dirigen el cotarro. ¿No lo creéis? Vale, acepto el desafío.

El precio de la electricidad.

Si yo estuviese equivocado, el precio de la electricidad sería el que nos corresponde de acuerdo con nuestro nivel de consumo y nuestra capacidad de generación eléctrica. Tenemos pantanos que generan energía de origen hidroeléctrico, abundantes horas de sol, viento,… Lo tenemos todo en España para disponer de oferta eléctrica renovable, así que nuestra electricidad debe ser de las más baratas de nuestro entorno. Entonces, ¿por qué pagamos la electricidad más cara de toda la Europa continental? De hecho, sólo dos países isleños tienen electricidad más cara que la española: Malta y Chipre.

Bueno, será que el punto de partida está equivocado, y que generar la electricidad en España es caro, y por eso las empresas que la producen tienen dificultades para generar beneficios, lo que generaría precios altos. Pues tampoco, porque las grandes compañías eléctricas españolas figuran entre las más rentables de Europa, y por mucho.

Hay otra posibilidad, podría ser una consecuencia intencionada de quienes dirigen la economía española para fomentar la competitividad. ¡Nuevo error! De hecho el precio de los costes energéticos daña tan seriamente la competitividad de nuestra industria que algunas grandes empresas estratégicas amenazan con tener que echar el cierre.

Alguna persona bienintencionada puede pensar que en el fondo el gobierno prefiere que todo lo ya dicho ocurra a cambio de que un sector tan estratégico para la ciudadanía no le falle. ¡¡Tampoco!! Resulta que si no puedes pagar la electricidad, a diferencia de otros países donde existe el concepto de tregua invernal, aquí  la compañía puede cortar tranquilamente el suministro, gracias a una decisión del Partido Popular. Somos nada más y nada menos que el cuarto país de la Unión Europea en número de familias en situación de pobreza energética. Dicho menos técnicamente, en España unos siete millones de familias – ¡¡una de cada seis!! – no disponen de calefacción en invierno, agua caliente para su higiene, o energía para calentar la comida. Por delante de nosotros, tres países lo tienen aún peor: Italia, Reino Unido y Polonia. En total, 54 millones de europeos carecen de energía por no poderla pagar.

El chiste del déficit de tarifa.

el coste del déficit de energía desde 2000

Importe del déficit de tarifa 2000-2013
(Fuente: http://www.energiaoscura.es)

Si habéis llegado hasta aquí podéis pensar que el gobierno ha liberalizado por completo el precio de la electricidad y que ésta se ha encarecido por el efecto malévolo de los mercados. Pues tampoco, está tasado. El gobierno fija máximos a los precios de electricidad, lo que hace que se incurra en el llamado déficit de tarifa.

Cuando en 2000 Rodrigo Rato, entonces superministro de economía en el primer gobierno de Aznar, decidió liberalizar el mercado eléctrico, fijó unos precios de tarifa políticos para evitar que la cosa se desmadrase y pudiese crear un conflicto si el recibo de la luz subía de forma descontrolada. Lo que decidió es reconocer – volveremos sobre este verbo – los costes reales de las compañías eléctricas, y financiar por separado y a largo plazo la diferencia entre estos costes reconocidos y la tarifa eléctrica.

Vamos a analizar lo que significa ese párrafo un tanto oscuro. En primer lugar que el gobierno “reconoce” el coste que las eléctricas dicen que tienen. No hay supervisión ni auditoría alguna: las compañías dicen el precio que les sale de los balances, y el gobierno lo acepta sin más.

Hay costes claramente desvergonzados. Por ejemplo dicen que hay que amortizar las centrales nucleares durante 40 años (inicialmente fueron 30 años, luego 40,… es el cuento de nunca amortizar), pues vale. Y si se autoriza la reapertura de Garoña tras 42 años de funcionamiento, pues nos seguirán diciendo que tienen que seguir cargando los costes de amortización. Y el gobierno dirá que vale.

También les pagamos por capacidad, aunque ésta ya sea excesiva. Así las eléctricas afirmaron que eran necesarias más centrales de ciclo combinado. Pues se construyeron, aunque no lleguen ni siquiera a funcionar porque no hay demanda, ni previsión de que la haya.

¿Y cómo lo pagamos? A largo plazo y a escote. Las eléctricas apuntan en sus balances el supuesto déficit según ellas mismas, reconocido por el gobierno, van al banco que les paga el importe con el aval del Estado, y éste se endeuda para pagarles a los bancos. Esto tiene como consecuencia que unos – bancos y eléctricas – hagan negocio, mientras otros – los paganos habituales – les pidamos a las generaciones presentes y futuras que paguen la electricidad consumida en el pasado con intereses. Y así, poquito a poquito,  hemos ido acumulando los casi 30.000 millones de euros actuales por este concepto, que pagaremos vía deuda del Estado con sus intereses correspondientes.

Los actores.

puertas giratorias: ENDESA y los políticos

Hasta ahora he mencionado a Rodrigo Rato, pero deberíamos hablar de trama porque el trasvase de favores es cosa habitual. En las imágenes que os adjunto podéis ver las amistades que se gasta Iberdrola, o dónde se colocan los políticos al finalizar su mandato: la archiconocida puerta giratoria, de la que no voy a hablar más en este artículo para no alargarlo en exceso, pero son unos cuantos:

Puertas giratorias: políticos en el sector energético

Sí debo añadir que son todos los que están, pero no están todos los que son. Ahí tenemos por ejemplo los grandes errores cometidos por el equipo de Industria del gobierno Zapatero siendo su ministro Miguel Sebastián: el perdón de 3.000 millones de euros a las eléctricas, o la cláusula de salvaguarda del proyecto Castor que nos ha costado a los españoles 1.400 millones de euros. Y es que si os fijáis en la lista de nombres, están representados los partidos políticos que han gobernado en España, o han apoyado al gobierno de forma sostenida: PP, PSOE, CiU, PNV.

Igual pensáis que se están vendiendo por un plato de lentejas. Confieso que no sé a cuánto están las lentejas, pero sospecho que el sueldo de un consejero – unos 300.000€ anuales Aznar, Felipe González pasa de los 126.000€ de Gas Natural “porque es aburrido”, Acebes llega al millón de euros… – da para mucha legumbre. Claro, que es poca cosa comparado con lo que cobra un presidente de compañía: 2,36 millones el presidente de ENDESA en 2013, que es un aprendiz si se le compara con los 7,4 millones del presidente de Iberdrola, … ¡Por no hablar de lo que están perdiendo por culpa de los jodíos pobres que piratean la electricidad de sus casas!

Pero no puede haber corruptos sin corruptores. Hablamos de oligopolio porque dominan el mercado energético cinco empresas, agrupadas en una única asociación que es UNESA. Tampoco hemos de olvidar las constructoras, porque sólo construir una gran central, o un almacén de gas, o cualquier otro centro relacionado con la energía, ya es altamente rentable. Ahí están por ejemplo ACS y sus filiales, propiedad de Florentino Pérez.

Puertas giratorias: políticos que cobran de empresas estratégicas

Y mientras, UNESA se quita la responsabilidad de encima diciendo que la factura de la luz es cosa de las renovables y de los impuestos. No voy a entrar en un desglose detallado de la factura porque es peor que hacer un sudoku después de una noche de juerga, pero a los hechos expuestos más arriba me remito para afirmar que no puede ser cierto que el recibo de la luz no vaya a sus bolsillos, y que pese a ello sean las empresas energéticas más rentables de Europa. O lo uno, o lo otro, pero todo no puede ser. Por otra parte lo que no dicen es que la mayoría de esas primas e impuestos les revierten tarde o temprano. Véase el gráfico al respecto:

Desglose de la factura de la electricidad - a quién van a parar nuestros impuestos del recibo de la luz



Si todavía no os sentís estafados, os recomiendo encarecidamente que disfrutéis de los vídeos de Salvados insertados en este post.

Bien, ¿vuestro nivel de cabreo es lo suficientemente alto para decidir hacer algo al respecto? Entonces os recomiendo la lectura del próximo artículo, kit para deSOLbedientes muy cabreados.

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4 comentarios en “El precio de la electricidad (I): la trama

  1. Hola Vicente. Yo me cabreo cada vez que veo en mi factura de la electricidad que más de la mitad de lo que pago son impuestos y ya sabemos para pagar que… o más bien a quien. En resumen, lo del déficit de tarifa es como si todos los meses fuera yo quien diera la lectura de mi contador.
    Pd: no me gusta el término ”pobreza energética”, es pobreza a secas (es mi parecer). Gracias por el artículo, me ha servido para entender un poco más el tema. Vamos con la ”segunda parte”

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    • Hola Miguel, encantado de leerte por aquí también.
      Supongo que habrás visto que también se ha formado recientemente la cooperativa Nosa Enerxía en Galicia, y que han empezado a comercializar electricidad a través de Goiener. Obviamente no tengo referencias directas (yo soy un socio feliz de SomEnergia), pero Goiener ya es una garantía.
      Respecto al término Pobreza Energética, yo sí soy partidario de utilizarlo, porque si bien es una penuria añadida en la mayoría de los casos, te sorprendería saber cuantas veces es una nueva forma de pobreza entre las clases medias precarizadas. Conozco personas en mi entorno que, con un clima tan extremo como el manchego, sobreviven al invierno a base de mantas. Sin embargo al verlos es difícil imaginarlo, porque generalmente hay alguien que trabaja en la familia y hacen una vida aparentemente normal. Digamos que dentro de la pobreza, es una subclase.
      Saludos y buena energía.

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  2. Así que el amigo Rato viene jodiendo desde hace tiempo…

    Según te leo, el gobierno de Aznar fijó unos precios máximos que son los que hacen que se haya ido generando el llamado “déficit de tarifa”. Y esto, ¿no se evitaría con un sector eléctrico público? De esa manera, el Gobierno podría regular precios cuando fuera necesario sin “empuarnos” de por vida. Es decir, que si Iberdrola hubiera sido estatal no tendríamos esta losa encima, ¿no?

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    • No necesariamente. Para no tecnificar en exceso he obviado partes muy importantes en la fijación del coste de la electricidad, como la fijación de precios marginales. Si quieres saber más puedes mirar este vídeo, pero es un tema bastante espeso.
      Tampoco la nacionalización resuelve los problemas generados, baste recordar que durante décadas éste fue un monopolio estatal, y también genera problemas porque cuando los costes superan el precio de tarifa sigue siendo el Estado quien debe cubrir la diferencia, aunque sea vía impuestos o deuda pública.
      La solución viene, en mi opinión de inexperto, por la aplicación de diversas vías. La más inmediata, una auditoría de costes pública e independiente de la generación de electricidad, incluida una regulación de la tasa de beneficios.
      En paralelo una regulación del balance neto de autoconsumo que permita a la ciudadanía descolgarse del oligopolio si ello le place.
      El segundo paso es una regulación de la competencia para prevenir tácticas de fijación de precios monopolísticas. Para ello sería bueno recuperar el supervisor especializado que era la CNE (Comisión Nacional de la Energía) que fue absorbida por la CNMC a instancias del gobierno para suprimir entidades independientes de supervisión y poder designar nuevos gestores.
      También habría que hablar de la interconexión europea y de muchas otras cosas, pero eso sobrepasa el ámbito del artículo (y todo sea dicho, mis conocimientos en la materia).
      Por resumir, si alguien dice que hay una solución sencilla está engañando al personal, pero todo empieza por un primer paso que es saber los costes reales y la tasa de beneficios del oligopolio, y un segundo que es permitir a la ciudadanía tomar decisiones razonadas de consumo.

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