El Ser y la Nada (breve post post…)

Prosas Satánicas

El domingo levanté mi papeleta de voto como si pesara tres toneladas. Pero ahí había dos nombres de personas en las que creo. Con una de ellas comparto desayunos, bromas, broncas y trabajo. La otra es una debilidad lejana y simpática. Hacían que la papeleta, al menos, tuviera asas.

Y levanté ese peso por dos motivos: para empezar, la Asamblea de mi territorio en Equo había aprobado la que para mí era la peor de las opciones desde el punto de vista personal, es decir, ir en las papeletas de los alegres muchachos de los círculos. Pero la democracia es eso, asumir la decisión de la mayoría, arremangarse y trabajar. La segunda, porque creo que esas dos personas hacen que Madrid sea menos el Madrid de los túneles grisáceos, de los nortes desdeñosos y de los sures miserables. De modo que allá fue mi papeleta, a esa urna bendita que…

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