Votamos para hacer daño

Como alguien dijo, nos dejan elegir entre que gobiernen los de siempre, o quien ellos digan. En consecuencia ayer elegimos a nuestro Parlamento, y no hubo sorpresas: elegimos masivamente a los de siempre, porque sospecho que en el fondo votamos para hacer daño. Tantas veces seguidas no puede ser casualidad.

No sé ustedes, pero yo ya estoy harto de escuchar quejas hipócritas y propuestas absurdas, así que en lo que a mí respecta voy a dejar de tomarme en serio la política con minúsculas.  Ya se encargarán P.Baladring y sus amigos de regocijarse con este maravilloso país surrealista y estrafalario, donde el electorado contingente elige al presidente que es necesario, muy español y mucho español.

Eso sí, antes de irme quería quedarme a gusto. No voy a despotricar mucho, sólo apuntar con el dedo al rebaño de contingentes que, bien fuera por acción o por omisión, eligieron a un presidente innecesariamente surrealista y vergonzante.

Yo responsabilizo a los flojos que eligieron no votar porque el día era soleado y apetecía playa, porque pasarse por el colegio dos veces en un año era muy cansado, o simplemente porque pensaron – es un decir –  la tontería esa de “Pues no les voto y que se jodan”.

Yo responsabilizo a quienes votaron acojonados por si ganaban los radicales-transversales-socialdemócratas-marxistas-ecologistas-comunistas. ¿De verdad hubiese sido peor? ¿Cómo, si la mierda ya me llega al bigote estando de puntillas?

Yo responsabilizo a los corruptos, corruptores, corruptibles, amorales e inmorales en general que hicieron todo lo posible para mantener el chollo, o incluso ampliar su territorio de caza sin preocuparse por la supervivencia de su especie cinegética preferida: la plebe y sus bolsillos.

Yo responsabilizo a los estúpidos que, siendo honrados, votan a los mismos que les están robando. Y no me digan que exagero, porque el PP ha subido o se ha mantenido en todas las zonas donde está siendo encausado por ladrón. ¡Echen, echen ustedes un vistazo a los resultados en las comunidades valenciana y madrileña!

Yo responsabilizo a quienes, pudiendo haberlo evitado, antepusieron sus intereses partidistas. Veremos si eso de la nueva política es cierto y vemos pasar rodando alguna cabeza, o si todo sigue como antes y se resisten tanto a dimitir como los viejunos.

Yo responsabilizo a los militantes temerosos que prevarican al aceptar sin lucha las decisiones indecentes de sus dirigentes, que han contribuido a elevar a los altares políticos, mientras se repiten mentalmente “ojalá ganen los otros” sin significarse por si acaso.

Yo responsabilizo a los fans victimistas que culpan a los demás partidos, o a la divina providencia – a cualquiera menos a sí mismos – por ser crédulos y acríticos fans de carismáticos líderes.

Yo responsabilizo a los dirigentes políticos que retorcieron el mensaje fingiendo que tendían su mano derecha mientras que metían palos en las ruedas con la izquierda o apuñalaban espaldas en comités federales.

Yo responsabilizo a todos aquellos electores y elegidos cerriles y anticuados que siguen la estrategia del perro del hortelano: ni comer, ni dejar comer.

Y por último, responsabilizo a todos aquellos que proclaman a voces su ignorancia para justificar su indecente actitud de humillante sumisión al que manda.


¡Bienvenidos a este nuevo reinado de la versión surrealista de Mordor! Espero que gocen del espectáculo de circo sado-maso que viene a continuación, porque entre todos lo hemos pagado así que no hay excusa: no se devolverá el dinero, ni mucho menos el tiempo perdido.

Finalizo con un emocionado recuerdo a Labordeta: ¡¡A la mierda!!


NB: Me excusarán si no admito comentarios, no respondo de mi teclado al responder.

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