Dos museos etnográficos en la Mancha

En el fin de semana del 27 y 28 de febrero de 2016 visité dos museos etnográficos manchegos separados por 150 kilómetros: el de San Clemente es público y financiado por el municipio, el museo de Almagro es propiedad de sus fundadores, mantenedores y artífices, el matrimonio José Luis Andarias y María Teresa Valle.

Ambos museos comparten la organización por oficios de los utensilios expuestos, la época de éstos entre el final del siglo XIX y el principio del siglo XX con algunas excepciones datadas entre el siglo XVIII y mediados del siglo XX, y la economía de ambas regiones orientada a la agricultura y ganadería. 

En este ensayo expondré brevemente el contexto geográfico en el que se encuentran, la riqueza, o pobreza según el caso, de su contenido, y una visión general. Todo ello antes de entrar en los detalles culturales y sociales que fui capaz de identificar desde mi punto de vista de observador educado en el mediterráneo: un alienígena cultural en La Mancha.

Los museos.

Ambos se focalizan en profesiones tradicionalmente masculinas, artesanales, y relacionadas en todo caso con el trabajo manual, soslayando, cuando no obviando, otras profesiones intelectuales, artísticas, religiosas o marciales.

Dentro de este abanico de posibilidades, el museo del Campo de Calatrava es más rico en contenidos y organización, incluyendo profesiones relacionadas con las clases medias y altas como sombrerería o joyería. También señalaré en el capítulo de protoindustria algunos oficios remunerados femeninos, pero son en cualquier caso una minoría.

Pero empecemos por dedicar unos párrafos a situar en contexto los museos.

Museo etnográfico de San Clemente.

Museo Etnográfico de San Clemente

A la izquierda el palacio del Marqués de Valdeguerrero, al fondo la Torre Vieja de San Clemente (Cuenca) donde está ubicado el Museo

San Clemente es una de las ciudades fronterizas de la provincia de Cuenca, en la comarca de la Mancha Alta, limítrofe con la provincia de Albacete. La economía de la  comunidad se basa en la agricultura, que en el pasado creó un entorno rural cerrado. Aún hoy los índices de autoctonía en pueblos y villas de la región rondan el 80%.

El museo se encuentra en un lugar privilegiado, una Torre de Defensa del siglo XV, y único edificio de origen militar que pervive en San Clemente. Lamentablemente la Torre se encuentra en un estado de mantenimiento deficiente, con abundantes goteras. La flanquea un palacio del siglo XVIII, residencia solariega de la nobleza local. Las piezas expuestas se distribuyen en las cuatro plantas en las que se ha dividido la torre, atendiendo al criterio de utilidad.

La entrada es libre, pero no hay visitas guiadas, paneles explicativos o letreros, con la excepción de unos carteles desglosando los oficios representados, siempre en masculino.

Museo etnográfico del Campo de Calatrava.

El museo se encuentra en la ciudad de Almagro, conocida por su festival de teatro clásico. Se ubica en una vivienda adaptada típica de la región, y al igual que su contenido, propiedad del matrimonio Andarias-Valle.

Museo etnográfico de Almagro

Museo Etnográfico del Campo de Calatrava, en Almagro (ciudad Real)

Es el propio José Luis quien guía al visitante por la exposición que ocupa todas las estancias de las dos plantas de la vivienda, incluida la cueva utilizada como fresquera y bodega. Los objetos están organizados también aquí por oficios, aunque se presentan en estancias temáticas: talleres de herreros, carpinteros, una tienda de ultramarinos, una bodega, etc. También se incluyen algunas habitaciones privadas como alcobas y cocinas.

José Luis conoce a la perfección el material expuesto. Disfruta explicando al visitante cada función, y la utilidad de cada pieza dentro de la exposición, recalcando con orgullo aquellos oficios que no se encuentran representados en otros museos de la región, como la sombrerería, joyería e hilandería.

La sociedad.

Lo mismo cabría decir de algunos juguetes de hojalata o madera cuya calidad de acabado contrasta con la rudeza de los utensilios de cocina rurales, o la maquinaria sofisticada del oficio de sombrerero con la sencillez de la fabricación de gorras.

Juguetes en el museo de Almagro

Juguetes en el museo de Almagro

Tampoco facilita la comprensión de la cultura mostrada esta sensación de existencia de una única clase social dedicada al comercio al por menor, la artesanía o la agricultura. No hay indicios de jerarquía social, aparentemente quienes comen en una cocina rural, duermen en alcobas de clase media y alta, y no hay referencias a patronos y empleados.

Excepto en el aspecto de conflicto y lucha del que hablaré en un capítulo separado, ninguno de los museos intenta situar los oficios en un contexto social definido, ni refleja explícitamente la organización de la sociedad de la época mediante paneles o explicaciones del guía. Sin embargo, en el museo de Almagro la agrupación en estancias separadas genera un contraste entre la alcoba confortable, con muebles y ropa de cama de calidad, y la sobriedad de la estancia rural situada justo a continuación, con los utensilios de cocina en hierro forjado distribuidos alrededor de la chimenea.

El contexto cultural y religioso.

Imagen de la Virgen de Rus en el Museo Etnográfico de San Clemente

Imagen de la Virgen de Rus. Museo Etnográfico de San Clemente

La impresión resultante es que existía una cierta religiosidad privada en los usuarios de aquellas estancias, pero en cualquier caso no como un aspecto relevante de la organización social. No se muestran en estos museos símbolos que reflejen la religiosidad o ideología de la sociedad: no hay libros, banderas, estandartes, u objetos cotidianos de culto como rosarios o crucifijos. Tan sólo en una esquina lateral en el museo de San Clemente identifiqué un cuadro con una imagen de la Virgen de Rus, la patrona local. En el museo de Almagro se expone alguna imagen religiosa en la alcoba de clase media, y un crucifijo en el taller de joyería, más entendido como obra del platero que como elemento religioso.

En cuanto a la cultura escrita o artística, están ausentes hasta el punto de que resulta llamativo que no exista ni siquiera un escritorio, libros de época, ni referencia alguna a la escuela. Sólo la existencia de la imprenta rompe esta ausencia, aunque fuera de contexto en su rincón de la recepción.

Resulta en cambio chocante, para el observador procedente del funcionalismo aséptico de la cultura contemporánea, la elaborada estética de los objetos de uso diario. Baste ver la decoración de las latas de comestibles, o las etiquetas de los productos expuestos en un armario en el museo de San Clemente para comprender que el arte visual es apreciado, aunque no como un elemento separado de la vida cotidiana.

Los roles femeninos en la sociedad.

Productos de higiene.

Productos de higiene. Museo etnográfico de San Clemente

Completa la visión social de los roles de género la influencia de los cambios culturales aportados por la Segunda Revolución Tecnológica – que sin embargo no llegaría hasta mucho más tarde a la región, y aun así de manera débil – que favorecen la visión del cuidado de niños y del hogar como tareas de la mujer.

Así se refleja en las etiquetas de productos de botica expuestos en un armario en la última planta del museo de San Clemente, o en algún otro armario en la exposición de Almagro. Desgraciadamente el rol subordinado del sexo femenino en la sociedad es una constante en la mayoría de las culturas, así que probablemente la única opción para que un posible observador fuese realmente objetivo sería esperar un análisis antropológico alienígeno. Por otra parte, como bien apunta Bohannan (1992), en las culturas agrícolas con arado el papel de la mujer tiene una baja valoración cuando no desempeña tareas remuneradas, y por tanto monetizadas en el mercado.

Útiles de la matanza del cerdo

Útiles de la matanza del cerdo, con el cuadro donde se aprecian las figuras femeninas.

Es difícil no pensar en el género femenino cuando se ven planchas, utensilios de cocina, ruecas, muebles pensados para la infancia, etc. Y sin embargo al recorrer las estancias de los museos, ese potencial observador inocente podría pensar, erróneamente, que las profesiones estaban abiertas a ambos géneros, pero la asociación es inevitable para quienes hemos crecido en este entorno. Es también fácil encontrar objetos de cuidado personal – rizadores, secadoras de pelo, calzado de alta calidad, joyas femeninas – que recuerdan la transformación del rol de la mujer con el industrialismo fabril, que “de ser personas capaces y trabajadoras, un grupo de mujeres se convirtió en delicadas criaturas que deberían ser protegidas” (Bohannan, 1992).

Pero, aunque pocos, existen algunos indicios de diferenciación de tareas. El primero encontrado es la fotografía que se sitúa en la parte superior izquierda del conjunto dedicado a la matanza del cerdo en el museo de San Clemente, donde las mujeres rodean en actitud festiva la mesa sobre la que yace el cuerpo del cerdo mientras se desangra. Sorprende el gesto de la mujer que se inclina para sujetar la cabeza del cerdo, con más ternura que esfuerzo.

¿Una sociedad sin conflictos?

Lámpara y chuzos de sereno

Lámpara y chuzos de sereno

La ausencia de las profesiones relacionadas con la neutralización y la corrección de comportamientos sociales anómalos – entendidos como al margen de las normas – como alguaciles, tropas de asalto, militares, abogados, o jueces, podría llevar al observador extraño a conclusiones erróneas: que la sociedad fuese perfectamente armónica, que existiese un poder unicéntrico que no permitiese el afloramiento de conflictos, o que éstos se resolviesen mediante autoayuda.

En el museo del Campo de Calatrava no aparecen armas por expresa decisión de su propietario, sin embargo se exponen unos sables, un rifle y dos chuzos de sereno en el museo de San Clemente. Al no estar contextualizadas estas armas, es difícil decir si en una hipotética sociedad regida por la autoayuda estos eran sables de duelo, o meros instrumentos de prestigio para las familias nobles. Del rifle, cabe la posibilidad tanto de que fuese la expresión de artes marciales, como una herramienta de caza, actividad que se puede entender propia de una región de amplias extensiones adecuadas para la caza menor.

Colección de sables

Colección de sables. Mueo etnográfico de San Clemente (Cuenca)

En cambio encuentro significativo el tamaño de la hoja de los chuzos, cercana a una bayoneta. De estas armas cabe deducir que existía serio peligro para los vigilantes nocturnos de la ciudad puesto que no iban equipados con armas defensivas contundentes – los típicos bastones o garrotes de pastor – ni tampoco se limitaban a las puntas metálicas de los chuzos utilizados en grandes ciudades. Debían apreciar un riesgo cierto cuando empuñaban armas de aspecto disuasorio para su defensa.

La administración municipal.

Arcón y bombos para el sorteo de los quintos

Arcón y bombos para el sorteo de los quintos. Museo de San Clemente (Cuenca)

Sólo en el museo de San Clemente – recordemos que de titularidad pública – se exhiben objetos relacionados con la administración: un arcón con tres llaves dedicado a guardar los fondos del ayuntamiento, un instrumento para tallar a los mozos, y bombos para sorteos de quintas.

Cartas de pago fiscales, década de 1920.

Cartas de pago fiscales, década de 1920. Museo de San Clemente (Cuenca)

Guardados en el armario donde se muestran productos de salud, químicos, e instrumentos para la higiene, también se pueden encontrar algunos documentos relacionados con la expropiación de tierras, y recibos del pago de impuestos en los años de 1920.

Puede por tanto deducirse que existía una administración local que actuaba en parte como delegación de la administración estatal en San Clemente, aunque este aspecto se haya soslayado por completo en Almagro.

Economía.

Será por un sesgo personal producido por el contraste con el modelo consumista de servicios desde la cual observo esa época, pero considero relevante destacar algunos aspectos que ilustran esta asincronía en el paradigma económico.

La economía de la región está basada en el sector primario, con mayor énfasis en la agricultura en la Mancha Alta y en la ganadería en el Campo de Calatrava, pero el elemento común es la producción de vino. Para entender mejor el entorno económico de La Mancha hay que recordar que sólo en la segunda mitad del siglo XX empezó su industrialización, incluida la mecanización de las tareas agrícolas que no se desarrolló hasta finales de la década de 1960.

Radios en el museo de Almagro

Radios en el museo de Almagro

Por ello no sorprende que convivan en los museos aspectos sociales propios de las Revoluciones Industriales que afectaron a la división del trabajo y que probablemente se propagaran a través de la radio, con aspectos económicos propios de la economía anterior a la Primera Revolución Industrial.

Protoindustria doméstica:

Taller doméstico de hilado. Museo etnográfico de Almagro.

Taller doméstico de hilado.

De la débil industria regional, sólo el museo de Almagro muestra algunas máquinas relacionadas con la producción de gaseosas y sifones de marcas locales y una bodega muy completa. Siendo importante la extensión de viñedos en la región, en ambos pueden verse bombas para el trasvase de vino por energía mecánica, que mejoraban los modelos anteriores – también expuestos – movidos manualmente, pero sin cambiar el método de producción como hubiese cabido esperar de la aplicación de una Segunda Revolución Tecnológica, de la que apenas hay muestras visibles.

Herramientas para el taller doméstico de bordado.

Herramientas para el taller doméstico de bordado. Museo de Almagro.

Cierto es que algunas de estas actividades tenían uso directo en el entorno doméstico, sin embargo resulta improbable que las familias artesanas y agricultoras pudiesen permitirse prendas elaboradas con hilos de calidad – seda incluida – para su uso personal. Es más razonable desde una perspectiva económica pensar que los excedentes fuesen destinados a la venta para la obtención de ingresos monetarios adicionales que compensasen la eventualidad de ingresos procedentes de la agricultura o ganadería.

Aparecen por tanto aspectos de lo que Mendels (1972) calificó de protoindustria, en la que las familias agricultoras aprovechaban la capacidad sobrante de las mujeres en épocas valle del trabajo en el campo para obtener ingresos extras en el domicilio, mediante la producción a pequeña escala de bienes susceptibles de ser vendidos en grandes ciudades. Son muestras de esta actividad las ruecas, pequeños telares manuales, máquinas de coser, planchas y otras herramientas que se exhiben en ambos museos – aunque con mayor presencia en el de Almagro – destinadas al comercio textil.

Economía circular:

La economía circular se define como “una nueva economía, circular -no lineal-, basada en el principio de «cerrar el ciclo de vida» de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía.”

Para el observador procedente de la cultura de la reposición, cuando la economía requiere que deseemos cambiar con frecuencia los artículos por razones de imagen, moda, status, o simple capricho, cuando reemplazar un objeto útil con un mínimo desperfecto es percibido como una necesidad, destacan los oficios dedicados a la recuperación de posesiones menores. Un oficio desaparecido y representado en ambos museos es el de lañador, que reparaba los objetos de porcelana – platos, bacinillas, palanganas, … – mediante grapas llamadas lañas. Lo mismo cabría decir de las máquinas de coser para arreglar pequeños desperfectos de la ropa en el entorno doméstico, el oficio de zapatero remendón que todavía sobrevive en ciudades pequeñas, aunque a duras penas, y algunos otros.

Utensilios para el mantenimiento del entorno doméstico

Utensilios para el mantenimiento del entorno doméstico. Museo etnográfico de San Clemente (Cuenca).

Pero lo que probablemente mejor define la economía circular son los materiales con los que son construidas los útiles domésticos para las pequeñas tareas: capazos y bolsas de cáñamo o mimbre, vasijas de peltre o porcelana, etc. Objetos hechos para durar y permanecer en la familia mientras su arreglo sea posible, y cuando no lo sea permitir su transformación en otros usos reutilizando los materiales que los componen.

Venta al por menor de consumibles:

Este aspecto es coherente con una economía agrícola, donde la entrada de dinero en los hogares se producía eventualmente en épocas relacionadas con las campañas, y no procedía de rentas regulares o salarios. Aún hoy permanecen en estos pueblos reminiscencias de aquella cultura, con la preferencia por el dinero en mano, o el crédito otorgado en los establecimientos por el simple prestigio del peticionario. Al revisar lo expuesto en la muy completa tienda de ultramarinos del museo de Almagro destacan dos objetos que subrayan la función de entidad de crédito a la subsistencia que correspondía a los proveedores al por menor de la época: el libro de contabilidad con los apuntes de entrega de bienes a crédito, y la pizarra verde colgada del dintel de la puerta, que tanto servía para dejar un recado, como para anotar temporalmente una venta al fiado.

Tienda de ultramarinos. Museo etnográfico de Almagro.

Tienda de ultramarinos. Museo etnográfico de Almagro.

También destaca respecto de nuestra cultura la gran cantidad de recipientes destinados a la distribución de víveres al por menor, puesto que la mayoría de los clientes no podían permitirse la compra en grandes cantidades. Por ejemplo el dispensador de aceite situado en el centro de la fotografía, con un pequeño calentador situado en la parte inferior para permitir que el aceite fluyera en las épocas frías, o los sacos de legumbres.

Conclusiones.

En cuanto a los museos en sí, el de San Clemente es de titularidad pública y pobre en contenidos y dedicación, mientras que el museo privado de Almagro es comparativamente rico en contenidos y diseño contextual.

La vida social que allí se recrea se focaliza en el trabajo y el cuidado del hogar, donde no intervienen ideologías ni religiones, y la cultura – incluso en su aspecto más básico de la enseñanza infantil – está mayoritariamente ausente. El núcleo social y económico es la familia, sin distinciones explícitas de clases o género.

Diríase que los museos intentan reflejar una especie de mundo rural sin clases, armonioso y carente de conflictos sociales, donde los oficios mejor valorados, o más apreciados, son los manuales. Sin embargo la exposición de algunas armas en San Clemente, y sobre todo la capacidad disuasoria de los chuzos de serenos, introduce dudas sobre esta impresión general.

La economía está muy apegada al lugar, con trabajos relacionados directa o indirectamente con agricultura y ganadería, y más en particular con el vino. El consumo se realiza a crédito y al por menor, fomentándose una utilización extensiva de las herramientas y utensilios hasta su final abandono, reciclando sus materiales. Lo que en la actualidad denominaríamos una economía circular del decrecimiento.

Desde el enfoque histórico de la economía, se aprecian asincronías en el rol de la mujer. Si bien es la figura principal en una tarea de tanto relieve en la vida rural como la matanza del cerdo, o complementa los ingresos familiares con labores caseras destinadas al comercio textil en muy pequeña escala – lo que he identificado como protoindustria – en el museo de Almagro aparece sobre todo como una figura dedicada al hogar y al cuidado de los hijos. Diríase que es un rasgo propio de la Segunda Revolución Tecnológica en un entorno en el que ésta no apareció hasta mucho más tarde, y de forma débil.

En conclusión son unas visitas muy interesantes que aportan una amplia visión general de la época en torno al cambio de siglo del XIX al XX en comarcas rurales. Sin embargo también se han soslayado voluntariamente otros aspectos que podrían reflejar un ambiente de conflicto, y se han obviado en gran medida la religión, las ideologías, o la cultura. La fotografía transmitida no es todo lo nítida que podría ser.

Importante postdataEn ambas visitas es de justicia recalcar el interés y dedicación de las personas responsables de su mantenimiento, que atienden al visitante con la amabilidad y cortesía propias de la región. A todas estas personas que nos atendieron con paciencia y dedicación, ¡gracias!

Referencias y bibliografía.

Referencias y publicaciones online.

Museo Etnográfico y de Labranza de San Clemente:

Museo etnográfico y de labranza de la Torre Vieja. Web de Turismo de San Clemente. Consultado por última vez el 11 de marzo de 2016 en:

http://www.turismosanclemente.com/es/museo-etnografico.zhtm

Oficina de turismo y museo etnográfico de la Torre Vieja. Web municipal de San Clemente. Consultado por última vez el 11 de marzo de 2016 en:

http://www.sanclemente.es/museo-etnografico.html 

Museo Etnográfico del Campo de Calatrava en Almagro:

Muñoz Coronel, Joaquín (2007, febrero). “Museo Etnográfico de Almagro (Ciudad Real)”. Cultura y arte: lo que hay que ver. Artículo online publicado en la web del IMSERSO. Consultado por última vez el 11 de marzo de 2016 en:

http://www.imserso.es/InterPresent1/groups/revistas/documents/binario/257cultura.pdf

Museo Etnográfico Campo de Calatrava. Página de seguidores de Facebook. Consultado por última vez el 11 de marzo de 2016 en:

https://www.facebook.com/museodealmagro/

Museo Etnográfico Campo de Calatrava. Blog privado. Consultado por última vez el 11 de marzo de 2016 en:

http://museoetnograficocampodecalatrava.blogspot.com.es/

Bibliografía.

Bohannan, Paul (1996). “Para raros, nosotros”. Introducción a la antropología cultural. Madrid: Akal.

Martínez Galarraga, Julio. “La Gran Divergencia”. Barcelona: editorial UOC

Oliver Olmo, Pedro (2013). “El Franquismo en Castilla-La Mancha”. Blog online de la UCLM, publicado inicialmente en la revista CLM. Castilla-La Mancha. La Tierra del Quijote (nº 33, 2004), pp. 38-43. Consultado por última vez el 11 de marzo de 2016 en:

http://blog.uclm.es/pedrooliver/files/2013/01/FranquismoCLM.pdf

Servicio de Estadística de Castilla-La Mancha. “Atlas Socio-económico de Castilla-La Mancha 2011”. Mapas Temáticos Municipales. Consultado por última vez el 11 de marzo de 2016 en:

http://www.ies.jccm.es/documentos/publicaciones/publicacion/doc/atlas-socioeconomico-castilla-la-mancha-2011/

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