Dos días de Semana Santa en la Mancha

Resido en Villarrobledo, una ciudad manchega de unos 26.000 habitantes. Lo bastante grande para que la cultura sea diversa, lo suficientemente aislado para que su índice de autoctonía[1] supere el 93% si contamos a los nacidos en el mismo pueblo (68%) y en otros de la comunidad.

Para los villarrobletanos o villarrobledenses – afectuosamente conocidos como “Troyanos[2]” – hay tres eventos festivos al año de gran impacto: carnaval, semana santa y el festival musical del Viña Rock. Los tres me son ajenos y cualquiera de ellos hubiese sido un buen objetivo de observación para un aprendiz de antropólogo, sin embargo al primero no llegué por tiempo, y el tercero hubiese superado mi capacidad de soportar el ruido, de forma que elegí observar durante dos días – jueves por la noche y viernes por la mañana – las actividades previas a las procesiones de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli[3].

Lo observado fue un palimpsesto de culturas, o quizás fuese más adecuado retorcer la terminología cuántica para hablar de superposición de estados culturales. En cualquier caso, una muy recomendable experiencia.

El relato.

La Semana Santa de Villarrobledo fue declarada de interés turístico regional en 2008, y se vive obviamente como un acontecimiento religioso, pero también como un símbolo identitario.

Al igual que en otros muchos lugares de la región, la religiosidad institucionalizada ha decaído pero su influjo pasado todavía es fácil de detectar: en un radio de 200 metros alrededor de la Plaza Ramón y Cajal – más conocida como Plaza Vieja, sede del ayuntamiento y los juzgados – subsisten siete lugares de culto entre conventos, monasterios, iglesias y un santuario.

Plano del centro de Villarrobledo1 – Vista de Villarrobledo, con algunos lugares relevantes para este relato.

Sin embargo se es de una cofradía o hermandad concreta por tradición familiar, o por pertenencia a un determinado subgrupo social, existiendo una cierta rivalidad amistosa: cada persona se identifica con una agrupación nuclear, pero puede participar periféricamente en otra.

Jueves Santo 24 de marzo 2016.

Camino desde la Plaza de Santa María por la calle del mismo nombre hacia el Monasterio de la Santísima Concepción y San Bernardo, donde tiene su sede la Cofradía del Cristo de Medinaceli. Son las 8 de la tarde, no queda luz y el tiempo es fresco, por debajo de los 10º.

Aún no hay gente esperando en la calle – faltan casi dos horas para que la procesión pase por aquí – y voy viendo balcones engalanados.

Balcones engalanados en la callesde Santa María . Semana Santa de Villarrobledo

Balcones engalanados en la calle de Santa María

Llego a San Bernardo, donde se encuentra la sede de la imagen del Cristo de Medinaceli. Faltan unos minutos para su salida y el ambiente es festivo, de camaradería, con un centenar de personas con rostro descubierto charlando y saludándose a medida que llegan.

Cofradía del Cristo de Medinaceli. Semana Santa de Villarrobledo

Momentos antes de iniciar la procesión, tensa concentración.

De pronto resuena una orden. Se establece un silencio de concentración, cada andero acude a su lugar con la cara tapada por el verduguillo.

Hoy será la Camarera Mayor quien dé la campanada de honor, un homenaje a las personas de reconocido mérito en la Cofradía. Visiblemente emocionada, se acerca al trono[4] ya en andas, reza un padrenuestro, toca la campana, y el pesado trono empieza a balancearse. Luego da unos pasos atrás y se abraza con unas mujeres, que lloran.

La maniobra para sacar al trono de la ermita, con un dintel mucho más bajo que la imagen, requiere sincronía y fuerza. A una orden, el trono es dejado caer y los anderos[5] lo llevan a peso y agachados. Tan pronto sobrepasan la puerta, lo vuelven a subir a hombros en un único movimiento[6].

En la puerta hay un grupo de mujeres hablando mientras esperan para seguir al trono. Otras personas están cerca, y de vez en cuando se ven unos pies descalzos.

Nos dirigimos ahora a la Plaza Vieja para ver las cofradías que salen de la iglesia parroquial de San Blas, donde entramos. La nave está abarrotada de tronos, algunos llevados por cuadrillas mixtas, una – La Esperanza – sólo por mujeres.

Cofradía de la Esperanza. Semana Santa de Villarrobledo

La cofradía de la Esperanza, formada sólo por mujeres.

En el exterior de la iglesia se encuentra una muchedumbre formando un pasillo para la salida de las cofradías desde la iglesia. La salida de los tronos es tanto o más complicada porque a la altura del dintel se suman las escaleras, tapadas por una rampa[7]. Cuando la imagen está fuera del recinto, con las andas al hombro, suena el himno nacional español, un tema recurrente en las procesiones de Villarrobledo.

La gente se mueve de un lugar a otro para asistir a la salida de las cofradías desde sus parroquias y conventos.

Procesión de la Semana Santa de Villarrobledo

La gente se dirige a la Parroquia de San Blas para asisitir al inicio de la procesión.

Cuando volvemos hacia casa, las aceras se van llenando de gente que espera. Pasan de las nueve de la noche, y aún falta al menos media hora para que llegue hasta aquí la procesión. Ahora ya hace frío, sin paliativos.

Procesión de Semana Santa de Villarrobledo

Esperando el paso de la procesión.

Viernes Santo 25 de marzo 2016.

La mañana del viernes se celebra el encuentro de tronos en la Plaza de Santa María. Se representa el encuentro de Verónica y Jesús ante un público abundante, engalanado de domingo para la ocasión, que ocupa la plaza y los balcones y terrazas. Hace calor al sol.

Desde la terraza al pie de la iglesia, un sacerdote pronuncia una alocución. De fondo, el murmullo de voces infantiles.

Encuentro. Semana Santa de Villarrobledo

El Encuentro en la Plaza de la Virgen, mañana del Viernes Santo.

Finalizado el encuentro, empieza la procesión. Ante cada trono desfilan niños y niñas vestidos de nazarenos y la cara descubierta, le siguen los penitentes.

Veo un muchacho en la banda de música que luce unas rastas que le impiden llevar gorra, y un andero descalzo que camina al lado del trono, esperando el momento de tomar su relevo. Participan personas de todas las edades y clases sociales.

Música. Semana Santa de Villarrobledo

Banda de música de la cofradía del Cristo de Medinaceli

Las mejores bandas de música ensayan todo el año – las puedo escuchar desde mi casa – y llevan todo tipo de instrumentos transportables. En esta veo dos xilófonos y una trompeta, además de los consabidos tambores y cornetas.

En algunos momentos el espectáculo vence a la austeridad de la procesión, y el trono baila. Son cambios de ritmo rápidos, sincronizados, en los que la plataforma acelera o casi se detiene, oscila, o es llevada en alto a pulso.

11 – Elevación del trono mientras suena el himno nacional español. Semana Santa de 2011.

El contexto.

La cultura manchega tiene algunas peculiaridades que es conveniente conocer para mejor valorar lo relatado.

Para comprender estos hechos diferenciales es preciso recordar que esta comarca vive del sector primario, la industrialización es débil, y la tercera revolución – la del conocimiento – a duras penas ha arañado las rutinas diarias.

Gestión del tiempo.

El tiempo no es nominal como en las grandes ciudades, se tiende a interpretarlo como una aproximación. Por eso es habitual al concertar una cita especificar si es horario manchego o estándar.

No obstante, la sincronización de los pasos de las procesiones es exquisita. Un hecho sorprendente, indicativo de la seriedad que implican las procesiones de Semana Santa.

Socialización.

En la Mancha el asociacionismo es práctica recurrente, incluido el religioso. Citando a Skorupski (1976), se socializa participando como miembros en sociedades relacionadas con creencias, de aquí que las doctrinas cosmológicas se perciban como lo natural.

Niños desfilando en la procesión

Niños desfilando en la procesión. Es la tradición familiar

Por tanto veremos que las cofradías pueden ser consideradas otro puntal para la reafirmación social y la pertenencia a “la comunidad de espíritu, que sólo entraña cooperación y acción coordinada hacia una meta común… este último tipo de comunidad representa la forma de comunidad verdaderamente humana y suprema” (Tönnies, 1887)[8].

La parentela.

Bebé vestido de nazareno. Semana santa de Villarrobledo

Bebé vestido de nazareno. La tradición se inicia muy pronto.

Una pregunta clásica cuando personas mayores conocen a alguien más joven es ¿y tú, de quién eres? Y al más joven le corresponde recitar los nombres y apodos de sus familiares, hasta que el reconocimiento ilumina la mirada de quienes preguntan, lo que les da la oportunidad de indagar acerca de su salud y enviar recuerdos. Es por tanto habitual que los niños y niñas se inicien desde muy pequeños llevando los ropajes de una determinada cofradía a la que están adheridos sus padres, tíos, hermanos o primos.

Quizás el concepto más cercano a la agrupación familiar en las cofradías fuera el de fratría, aunque en rigor sea inexacto al no poder hablar de clanes en sentido estricto.

El dinero.

Hay expresiones certeras que definen la tacañería típica de la región. Por ejemplo “es de la cofradía del puño”, o “a esta gente hay que darle en los codos para que suelte”.  Es un rasgo típico de regiones agrícolas, donde rara vez los ingresos futuros están garantizados.

Sin embargo en algunos lugares de la región es costumbre subastar las andas del trono más popular, con frecuencia del patrón o de la patrona, que por ejemplo llegó a 66.000€ en un pueblo vecino el año pasado.

No es el caso en Villarrobledo, pero de nuevo es un indicador no sólo de la tradición, sino del prestigio que puede conllevar la participación en la Semana Santa manchega.

Impronta.

Al final de la retransmisión de una procesión años atrás, el comentarista local tuvo un lapsus y se despidió con la frase “Buenas noches, y descansen en paz”. Pronto corrió la anécdota y en los días siguientes era frecuente escuchar por todo el pueblo comentarios del cariz de “Pá’bernos matao”, “No me digas, me dejas muerto”, “Es para morirse de risa”, o despedirse con un “¡Ea, que descanses en paz!” a la hora de la siesta.

La anécdota no es importante, lo significativo es que un simple comentario al finalizar una procesión se extendiese tan rápidamente por la población, símbolo de la profundidad de la huella de la Semana Santa en el quehacer diario.

La organización.

La Cofradía la componen entre ciento cincuenta y doscientos cofrades, dirigidos por una Junta de Gobierno de ocho miembros. A estos hay que añadir el voluntariado, generalmente familiares de cofrades tradicionales, que realiza tareas secundarias de limpieza y preparación.

En esta organización hay un núcleo constante, de donde salen la Junta de Gobierno y los anderos, y una periferia más volátil que participa algún año y posteriormente se retira.

Cofradía del Cristo de Medinaceli al completo. Semana Santa de Villarrobledo

Cofradía del Cristo de Medinaceli al completo.

La integración de género.

En la Cofradía del Cristo de Medinaceli no hay mujeres en cargos que podríamos llamar técnicos, que son ocupados por anderos con experiencia, siempre hombres.

En cambio, se consideró natural que la única mujer en la Junta ocupe el cargo de Camarera Mayor. Su labor es logística, encargándose con un par de ayudantes del aspecto de la imagen del Cristo y del trono: visten a la imagen, conservan su ropa, se preocupan de su aspecto, incluido el peinado, las flores, los ornamentos. También gestiona el alquiler de las túnicas de nazarenos y anderos cuando son propiedad de la cofradía. En años anteriores se han llegado a alquilar casi doscientas túnicas, pero en los últimos tiempos rara vez pasan de la treintena.

Pero todas estas labores de la Camarera Mayor no dejan de ser tareas que encajan en un perfil de rol de género femenino.

Explican que sólo hay cuadrillas mixtas, hombres y mujeres, cuando no se dispone de suficientes hombres. Según cuentan no es por una razón de género, sino porque resulta más difícil tallar los relevos cuando hay diferencias significativas de fuerza y estatura.

La jerarquía.

Quien lo desee puede formar parte de la Junta de Gobierno de la Cofradía.  Los cargos – presidencia, vicepresidencia, tesorería, etc – son electos por cuatro años. Los desempeñan miembros de las familias con mayor tradición o anderos con experiencia.

Dentro de los cargos no administrativos, el de mayor responsabilidad y prestigio es el de capataz del trono, encargado de ordenar los movimientos de los anderos, junto con el de la persona que talla y cuadra el trono para asegurar que su andar es equilibrado.

La financiación.

Cada nazareno paga anualmente 10€, y los anderos el doble. Todos los miembros pagan las mismas cuotas. Otra fuente de ingresos son los donativos recogidos en las exposiciones de la imagen al culto cada viernes.

Con el dinero recaudado, además de los gastos propios de la cofradía, se realizan donativos para contribuir al mantenimiento del convento en el que se encuentra la imagen y el sobrante se distribuye a organizaciones sociales como Cáritas.

La relación con las instituciones.

Pese a su indudable fundamento religioso, la relación de las cofradías con los representantes de la jerarquía oficial católica no siempre es fácil. Las procesiones se ven como algo al margen de los ritos formales.

Tweet del ex-alcalde de Villarrobledo y actual Delegado de la Comunidad en Albacete, del PSOE

Tweet del ex-alcalde de Villarrobledo y actual Delegado de la Comunidad en Albacete, del PSOE

Cualquiera que sea el partido que gobierna la villa, sea supuestamente laico o creyente, participa en la procesión el Viernes Santo, junto con Policía local y Guardia Civil.Parecería que la jerarquía católica se sigue identificando con el concepto de agente de control ejercido por la Iglesia en la vida de la ciudad (Tönnies, 1887).

El jueves por la noche también vi en el templo de San Blas, charlando, un oficial del Ejército de Tierra de uniforme. Me cuentan que posiblemente sea porque le han concedido el fajín del generalato a una Virgen.

La relación entre iglesia católica, fuerzas armadas e instituciones sigue aparentemente gozando de buena salud.

El influjo religioso.

Participar en una procesión completa es un ejercicio duro y en ocasiones doloroso, difícil de explicar si no es por fuertes motivaciones. Sin embargo cuando he consultado cual es el peso de la motivación religiosa en la congregación, la respuesta ha sido que probablemente menos de la mitad de los participantes son católicos practicantes.

Parafraseando a Socarrás (2004)[9], la comunidad “es un conglomerado humano con un cierto sentido de pertenencia. Es, pues, historia común, intereses compartidos, realidad espiritual y física, costumbres, hábitos, normas, símbolos, códigos”. La motivación compartida es la de pertenencia.

El sacrificio.

Consiste en ofrecer algo animado o inanimado con el propósito de influir sobre los seres sobrenaturales. Se puede interpretar como un obsequio para conseguir algo a cambio de otra cosa, o como acto de fe.

Los sacrificios ofrecidos en Semana Santa pueden consistir en seguir al trono en total anonimato, con la cara tapada y vestidos con túnicas, hacerlo sin calzado, o incluso con cadenas y de rodillas. En la Cofradía del Cristo de Medinaceli no ha ocurrido hasta ahora, el límite ha sido caminar descalzos[10].

Es también frecuente encontrar en el interior de los ropajes de la imagen objetos depositados: pequeñas joyas, chupetes, trenzas,…

El ritual.

Un ritual religioso es el camino mediante el cual una persona se relaciona con lo sagrado. Los rituales de Semana Santa podrían considerarse como ritos públicos de reafirmación de pertenencia a la comunidad creyente.

El toque de campana del Cristo de Medinaceli. Semana Santa de Villarrobledo

El toque de campana de la salida del trono. Un privilegio que recae cada año en algún miembro destacado de la Cofradía.

La comunicación con lo divino.

El medio de comunicación con lo divino más habitual es la oración, pública o privada. Antiguamente era frecuente ver a mujeres rezar mientras veían pasar la procesión, o llevando un rosario en las manos siguiendo algún trono. Sin embargo en los dos acontecimientos a los que asistí tan solo escuché el rezo antes de golpear la campana, y la invocación del sacerdote la mañana del viernes.

Obviamente no se puede descartar que simplemente no mirase en la dirección adecuada.

Concluyendo.

La Semana Santa de Villarrobledo es un evento marcado en la forma y el calendario por la religión, pero al mismo tiempo es mucho más que eso: es un ritual de pertenencia a la comunidad, tanto para quienes participan directamente como para quienes tan sólo acuden a presenciarlas.

No se entienda con esto que puede tomarse superficialmente y confundir la Semana Santa con otros actos populares y tradicionales como el Carnaval. Es una tradición que infunde respeto, hasta el punto de superar otros aspectos de la cultura local.

Quienes participan desde la procesión, o desde las aceras, se enfrentan con frecuencia al frío y la incomodidad, al dolor de caminar durante horas, en algunos casos cargando las partes alícuotas de los tronos, o el sacrificio de hacerlo descalzos. Se requiere fe, aunque no siempre sea hacia las creencias religiosas, sino hacia la propia comunidad en la que se insertan.

Por resumirlo en una frase, es otro aspecto del significado de ser troyano.


Bibliografía

Bohannan, P. (1996). Para raros, nosotros. Introducción a la Antropología Cultural. Madrid: Akal.

Vallverdú, Jaume (2003). E. Ardévol Piera, & G. Munilla Cabrillana (Edits.), Antropología de la religión : una aproximación interdisciplinar a las religiones antiguas y contemporáneas. Capítulo VI: El agente humano. La dimensión socioinstitucional de la religión.  Barcelona: UOC.

Causse Cathcart, M. (2009). EL CONCEPTO DE COMUNIDAD DESDE EL PUNTO DE VISTA SOCIO – HISTÓRICO-CULTURAL Y LINGÜÍSTICO. Obtenido de Sistema de Información Científica Redalyc:  http://www.redalyc.org/pdf/1813/181321553002.pdf

Llobera, Josep R. (s.f.). Las herramientas conceptuales y teóricas de la antropología. Barcelona: Editorial UOC.


Notas:

[1] Atlas Socioeconómico de Castilla-La Mancha 2011, obtenido de http://www.ies.jccm.es/fileadmin/user_upload/Publicaciones/3._Indicadores_Sociales.pdf

[2] Según el diccionario de gentilicios de la provincia de Albacete, porque dicen que estamos bautizados con agua de trueno. Obtenido de http://www.dipualba.es/publicaciones/Varias/Zahora/ZAHORA42.pdf

[3] Referencias: http://semanasanta.villarrobledo.com/cofradia-de-nuestro-padre-jesus-de-medinaceli/ y https://www.facebook.com/medinaceli.costalerosvillarrobledo

[4] La plataforma sobre la que se apoya la imagen es el trono, cuando alberga una escena con varias figuras pasa a denominarse barco.

[5] Quienes llevan el trono se denominan costaleros cuando lo llevan sobre la espalda desde la parte inferior de la estructura, o anderos cuando se utilizan varas laterales para el transporte sobre el hombro, como es el caso.

[6] La maniobra está disponible en vídeo: https://youtu.be/hzP7GhvZXeY

[7] Es posible visualizar mejor la maniobra y la recepción de la imagen con el himno nacional español: https://youtu.be/kCzfcH919VI?t=59s

[8] Esta y otras citas de Tönnies han sido extraídas del libro “Antropología de la religión”.

[9] Citada por Mercedes Causse Cathcart

[10] Aunque como apuntan quienes tienen experiencia en procesionar, en ocasiones es menos doloroso hacerlo así que caminar calzados con los pies hinchados.

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