Comunicando: funciones de los medios de comunicación de masas en una sociedad democrática

Escribió M.Javiera Aguirre Romero en 2009 un estudio titulado “Medios de comunciación y democracia: ¿una relación necesaria o una relación impossible?“.  Coincido con ella en la anacronía en los principios morales y políticos enunciados respecto de su aplicación práctica en la sociedad actual, sin embargo considero imposible ignorar el impacto de Internet como complemento y contrapoder de  los medios de comunicación de masas en la esfera pública actual.

Analizaré pues las funciones de la mediocracia partiendo de la idea aportada por Castells (2003) de que “no contradice la democracia porque es tan plural y competitiva como el sistema político. Es decir, no mucho”.

El contexto.

Desde la década de 1980 existe un consenso según el cual los medios sólo pueden ser independientes si no dependen del estado, produciéndose una gran acumulación de capital procedente de la industria y del sector financiero (Ortíz y Welp, 2013). Se crea, de facto, un oligopolio de empresas de comunicación sobre soportes tradicionales.

En contrapartida, desde comienzos del siglo XXI se han consolidado las plataformas de comunicación sobre Internet. El consumidor de información ha percibido que también puede producirla extendiéndose en la sociedad conectada la teoría del prosumidor – simultáneamente productor y consumidor de información – que anunció Toffler en 1980. El blog La Mirada del Mendigo publicó una magnífica infografía actualizada a 2012 que es altamente recomendable visitar.

Frente a la globalidad de los grandes medios, aparecen numerosas plataformas de cercanía (Castells, 2003) mesocomunicativas. Para quienes no estén familiarizados con los conceptos de mega y meso comunicación, les remito a esta cita de Roman Gubern en QuadernsDigitals.Net: “

“Estas dos tendencias contradictorias están plasmadas en el desarrollo intenso y simétrico de los sistemas de megaco­municación y de mesocomunicación, que suponen dos ideologías y dos estrategias culturales opuestas: a la megacomunica­ción se asocian los conceptos de decisión centralizada, de poder multinacional, de estandarización homogeneizadora y de comercialismo; mientras que a la mesoco­municación se vinculan la descentraliza­ción, los servicios comunitarios desintere­sados y la diversificación cultural y plura­lista.

Es decir, nacen medios que monitorizan la acción institucional[1], comunidades focalizadas en el periodismo de investigación[2], revistas de análisis social[3], además de otros muchos que emiten radio[4] o TV[5] por Internet. No dependen de la publicidad institucional, y su capital inicial proviene de suscriptores y trabajadores. La ética predominante es cooperativista y participativa.

Todo ello sin olvidar la actividad de los influenciadores desde sus blogs, o la fuerza ejercida por la opinión ciudadana en red. Definitivamente, un cambio llegó para quedarse.

Funciones de los medios.

Los medios se encuentran tensionados por su dependencia de los poderes estatales para acceder a las fuentes de información y financiación, y por la necesidad de credibilidad (Castells, 2003). Desde 2011[6] se han sumado otros dos vectores: la competencia con los nuevos medios online, y la supervisión de los prosumidores de información.

Teniendo en cuenta los cambios aportados por Internet, habría que revisar algunas de las conclusiones de Aguirre. Por ejemplo al hablar de la legitimidad otorgada por la ciudadanía a los medios, limitada ahora por aquellos prosumidores en red que han optado por el enfrentamiento con las grandes empresas tradicionales[7].

En cuanto a los principios básicos a aplicar en el análisis, el subsistema de referencia será la sociedad en conjunto como sujeto del sistema democrático, y las funciones indispensables serán las relacionadas con el mantenimiento del sistema político.

Informacional:

Dentro del esquema de Wright (1985), la función manifiesta pondrá en conocimiento de la sociedad los hechos ocurridos, amenazas reales o potenciales, etc. mediante la investigación y divulgación. El objetivo es la reducción de la asimetría informativa que sesga la capacidad de decisión de los ciudadanos.

Sin embargo, los grandes medios tienden a adecuar sus líneas editoriales de acuerdo con los intereses empresariales, relegando aquellas noticias que amenacen al statu quo. En cambio los medios online, con su mayor capacidad de penetración, colocan en la agenda informativa noticias con frecuencia incómodas para la mayoría dominante.

Política:

Me inclino por la interpretación de Dardo Gómez: “El reto de la comunicación es ponerla al servicio de los pueblos, y que sirva de elemento para la expresión real… ”. Los medios tienen como función publicar su interpretación de la noticia, según su línea editorial, para que la sociedad pueda observar la realidad desde sus múltiples perspectivas ideológicas.

Por parte de las plataformas en Internet esta función se manifiesta en la supervisión de los grandes medios – el contrapoder del contrapoder – para criticar las perspectivas expuestas y publicitar las propias. Igualmente otorgan status a figuras políticas ignoradas por los grandes medios, incluyendo tanto la esfera pública global como local.

Moral:

No menos importante es la función moral de los medios de comunicación, impulsando el cambio cultural en múltiples aspectos y por tanto reduciendo el riesgo de anomia. Para los grandes medios queda la tarea de difundir y poner de relieve los comportamientos amorales en la esfera institucional, entendidos como contrarios a las normas establecidas, y para los medios de cercanía impulsar cambios más profundos desde la crítica a las incongruencias entre moral real y publicada.

En este orden de cosas, la acción política de mantenimiento se realiza desde los medios globales mientras que los actos de innovación se coordinan y promocionan online siguiendo la experiencia del 15M.

Narcotizante:

Soy consciente de que los textos presentan la banalización del soporte comunicativo como una disfunción, sin embargo cuando esto ocurre de forma intencionada se acopla a la definición de función proporcionada por Merton (1982): “Funciones son las consecuencias observadas que favorecen la adaptación o ajuste de un sistema dado”.

Cuando el poder político considera que obtiene legitimación de quienes permanecen en su casa sin manifestarse ni participar[8], o apuesta por la no-política desde la no-decisión[9], considero que la narcotización se convierte en una función en ocasiones manifiesta, y en otras latente[10].

De la misma forma, la función manifiesta de entretenimiento puede estar dirigida al ocio, como apunta Wright, pero existe una disfunción latente cuando la llamada televisión basura otorga status a individuos amorales, o incluso declaradamente inmorales[11].

En contra tienen en muchas ocasiones a las plataformas online, que en su mayoría enfrentan la banalización como la disfunción – que indudablemente es – de la función política.

Concluyendo:

Tanto Dardo Gómez como Aguirre hablan de funciones vacías de contenido en las democracias liberales –afuncionales – que deben ser revisadas. Y deben serlo, pero también deben incluirse los nuevos vectores aportados por los cambios en el mundo de la comunicación en estos últimos diez años, porque algunas funciones vuelven a llenarse de contenidos en este nuevo terreno, cambiando el peso social de las funciones.


Como recomendación final a quienes llegasteis hasta aquí, un fragmento de Primera Plana dirigida por Dios – aka Billy Wilder – e interpretada por sus arcángeles:


[1] El mejor ejemplo quizás sea la plataforma CIVIO: http://www.civio.es/

[2] Por ejemplo eldiario.es (http://www.eldiario.es/)

[3] La Marea (http://www.lamarea.com/) o CTXT (http://ctxt.es/)

[4] Por ejemplo Carne Cruda Radio (http://www.eldiario.es/carnecruda)

[5] Difícil olvidar La Tuerka (http://www.latuerka.net/)

[6] Considero el punto de inflexión el movimiento 15M.

[7] Por ejemplo, la AEDE solicitó y obtuvo la imposición de tasas por uso de los indexadores de Internet: la llamada Tasa Google. Un mes después las visitas a los medios de la AEDE desde Menéame habían caído de 1,7 millones de visitas mensuales a tan sólo 17.500. Fuente: http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2014-03-18/los-medios-aede-pierden-1-7-millones-de-visitas-desde-el-boicot-de-meneame_103436/

[8] Me refiero por ejemplo a las numerosas apelaciones a la “mayoría silenciosa” efectuadas por el gobierno y un importante sector de la prensa durante las manifestaciones de 2014 y 2015.

[9] Caso del conflicto institucional con Cataluña, por ejemplo.

[10] Me refiero por ejemplo a las actuaciones de una vicepresidenta del gobierno bailando en El Hormiguero, o presidente y candidatos en programas de sofá.

[11] Véase los diversos reality-show, tipo Gran Hermano, estén vestidos o desvestidos los participantes.


Fuentes citadas y bibliografía.

Castells, Manuel (Ed.). (2006). LA SOCIEDAD RED: UNA VISIÓN GLOBAL. Madrid: Alianza Editorial, S.A.

G.Gómez, R. (27 de noviembre de 2012). Los editores piden que se imponga una tasa a Google por usar sus contenidos. Obtenido de El País: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/11/27/actualidad/1354034962_979270.html

Lazarsfield, P. F., & Merton, R. K. (1977). Comunicación de masas, gusto popular y acción social organizada. La comunicación de masas. Obtenido de http://www.periodismo.uchile.cl/.

Ortiz del Amo, Marian; Welp, Yanina. (2013). SOCIEDAD RED: ESTADO, ECONOMÍA Y SOCIEDAD EN LA ERA DE LA INFORMACIÓN. Barcelona: Editorial UOC.

Toffler, A. (1980). La tercera ola. Esplugues de Llobregat (Barcelona): Plaza y Janés, S.A.

UOC – Departament de teories de la comunicació. (septiembre de 2015). Una entrevista. Tres experts. Barcelona.

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