Minientrada

Comunicando (Síntesis final): la perspectiva del estudio de la comunicación en la sociedad actual

Con este artículo pretendo cerrar mediante una síntesis la serie dedicada a las teorías de la comunicación escritas durante este semestre.

Ahora bien, no puedo ser totalmente objetivo porque como residente en la Red con experiencia en análisis de errores y debilidades de sistemas, mi tendencia natural será seguir las teorías críticas de la comunicación. De hecho me ha impactado la actualidad de los conceptos definidos por la Escuela de Frankfurt que, Internet aparte, podrían ser aplicados al entorno actual sin grandes cambios. Es por ello que en ocasiones he introducido conceptos críticos cuando creí que aportaba valor añadido, como en la pregunta referida al funcionalismo, por ejemplo. 

Las perspectivas como herramientas.

No obstante, considero que cada perspectiva puede ser útil dependiendo de las características del estudio: el entorno tecnológico, la situación, los actores, el escenario general, y sobre todo el objetivo.  Por partes:

La perspectiva interpretativa resultará muy adecuada para el enfoque desde un punto de vista cercano a la Psicología Social: quienes son los actores y por qué actúan con una determinada actitud, cómo se forman los grupos, cuáles son las normas sociales que modulan las interacciones, cómo construyen los sujetos la realidad social, cómo interpretan los actores el escenario de comunicación, cómo se utiliza el lenguaje…

La perspectiva funcionalista aporta la capacidad de análisis de las estructuras de comunicación de los grandes sistemas desde el prisma funcional, categorizando sus objetivos de diseño traducidos en funciones manifiestas, latentes, y su contrapartida disfuncional o afuncional.

Dentro de esta perspectiva, teorías como la de usos y gratificaciones explican los incentivos utilizados por los medios, mientras que la de establecimiento de agenda ha calado en los estudios políticos al permitir analizar las razones por las que un conflicto entrará en el foco de la política (o no-política, cuando corresponda).

Por último, pero no por ello menos importante, aquella aproximación en la que me siento más cómodo: la perspectiva crítica.

La Escuela de Frankfurt facilita el análisis de los intentos del sistema social para perpetuarse utilizando los grandes medios de comunicación, tanto a escala global como local, para mantener el statu quo. Complementa y en parte extiende los esfuerzos de la Psicología Social por entender las estrategias[1] de las mayorías sociales para minimizar el impacto comunicativo de las minorías innovadoras nómicas.

El enfoque de la economía política es imprescindible, no sólo para conocer la estructura de los conglomerados empresariales de la comunicación, sino también como herramienta de análisis para, partiendo de las políticas económicas existentes, llegar a entender y objetivar las latencias subyacentes a las propuestas enunciadas por las clases dominantes.

Por último los estudios culturales aproximan la comunicación desde la raíz del bagaje que aporta la Antropología Cultural, que se complementan desde la teoría de la recepción, enfocando el problema desde el extremo opuesto de la comunicación, el de la persona o grupo que recibe el mensaje.

Concluyendo.

En las Ciencias Sociales no podemos asumir los principios positivistas: una nueva teoría no provoca la obsolescencia de las anteriores al superarlas.

Ninguna perspectiva por sí sola cubre todas las posibles aproximaciones al estudio de la comunicación, una actividad humana compleja e interrelacionada con otros muchos elementos contextuales. Por tanto, en la misma proporción que se habla de la necesidad de entornos de estudio multidisciplinarios, cada perspectiva aportará una parte de las visiones y herramientas que permiten acercarnos a la realidad social.

No obstante, sí creo necesaria una actualización de las diversas perspectivas para introducir los muchos aportes e innovaciones procedentes de las plataformas basadas en Internet, y del cambio en la función social de la comunicación.  El cambio social – en lo positivo y en lo negativo, que tampoco es poco – ha venido para quedarse, y las teorías de la comunicación, como en todas las ciencias sociales, deberán adaptarse.

Por tanto, antes de renunciar al control de la información aceptando la propuesta del Gran Hermano en 1984, de George Orwell, recordemos que en última instancia somos agentes en la recepción de cualquier mensaje: podemos adquirir la competencia de seleccionar y rechazar el discurso simplista que refuerza nuestras creencias y nos lleva a la distopía acrítica de Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley.

El cambio es nuestro si queremos tomar sus riendas y poco pueden hacer los grandes medios de comunicación para evitarlo. Pero comporta esfuerzo y educación, abandonar la zona de confort del reniego desde el sofá o la barra de bar. ¿Seremos capaces de capacitarnos?


[1] Sin ánimo de exhaustividad, pero por citar algunas estrategias: denegación, encubrimiento (relacionado con la teoría de establecimiento de agenda), psicologización ad hominem, etc.

Fuentes citadas y bibliografía.

Lazarsfield, P. F., & Merton, R. K. (1977). Comunicación de masas, gusto popular y acción social organizada. La comunicación de masas. Obtenido de http://www.periodismo.uchile.cl/.

Ortiz del Amo, Marian; Welp, Yanina. (2013). SOCIEDAD RED: ESTADO, ECONOMÍA Y SOCIEDAD EN LA ERA DE LA INFORMACIÓN. Barcelona: Editorial UOC.

Pallí Monguilod, Cristina; Martínez Martínez, Luz M. (s.f.). Naturaleza y organización de las actitudes. Barcelona: Editorial UOC.

Pujal i Llompart, Margot. (s.f.). La identitat (El Self). Barcelona: Editorial UOC.

UOC – Departament de teories de la comunicació. (septiembre de 2015). Una entrevista. Tres experts. Barcelona.

Anuncios