Construyendo electores: una introducción, más o menos.

A lo largo de los últimos meses y con todo el revuelo formado por la fallida constitución de gobierno de principio de año y la improbable de este otoño – escribo estas líneas durante el primer debate de investidura de Mariano Rajoy, dos meses largos tras finalizar las elecciones – he constatado que, apelando a una supuesta racionalidad que siempre posee el autor de cualquier afirmación, se demuestra que quienes no opinan del mismo modo son, cuando menos, irracionales, si no son irracionales entonces son gilipollas, corruptos, idiotas, gilipollas, (¿he dicho corruptos?), esclavos voluntarios,  ladrones, gilipollas (creo que me estoy repitiendo, pero menos que los tuiteros en cualquier caso), …

Twitter y los viejos que votan al PP

Tuiteros proponen que a) les quiten las pensiones a los ancianos que votan el PP, b) que se mueran lo antes posible. Debajo tuit de pablo Iglesias tres años antes de intentar ser el presidente de todos los españoles, y de alargar la mano al PSOE. Fijaos en el número de retuits y “me gusta”, parece que insultar gusta cuando es a los otros.

Posteriormente vino la polémica del burkini en Francia, y de la deportiva indumentaria fabricada por Nike para las atletas de las teocracias musulmanas. Y volví a escuchar los mismos argumentos que cuando se habla de las maltratadas que no denuncian a sus maltratadores, respuestas simplistas y de escaso gasto calórico en su elaboración[1]. Así que amplié el enfoque para explicar cómo se construye electores, entendiendo como tales a cualquiera que tenga que elegir entre varios males. Los votantes desde luego, pero también quienes sólo pueden elegir entre vivir dramas o tragedias.

Contraste cultural en la vestimenta, Río 2016

Contraste cultural entre mujeres obligadas a vestir como plazca a los santones que gobiernan en su país una, a los ases del marketing machista otra.

En este contexto es altamente improbable que las ideologías o la simple racionalidad puedan actuar desde la descalificación del otro. Es necesario que quienes tengan alguna responsabilidad, pero sobre todo las bases sociales con su deber de exigir inteligencia en la cumbre, comprendan los mecanismos del proceso para salir de la mediocridad, trivializada y dolorosa a la par, en la que vivimos. Lo contrario sería perpetuar el sistema por más que unos presuman de “nueva política”, otros reivindiquen la tradición, y otros tantos invoquen a los dioses intangibles y tan sumamente convenientes para el statu quo.

Inicio aquí una serie de artículos para intentar, si no explicar algo tan complicado y rebosante de variables como es la toma de decisiones individuales en sociedad, al menos resaltar la complejidad de un proceso que no conviene simplificar hasta volverlo irreconocible. Ya lo dijo Einstein, que es recurso muy socorrido para esto de las citas:

Einstein: Simplificar en exceso lleva a la caricatura y el engaño.


Advertencia previa:

Antes de empezar, quisiera dejar muy claro que no juzgo. Mi intención es únicamente la de describir tan honradamente como sea capaz cómo funciona nuestro proceso de decisión de acuerdo con las herramientas de las ciencias sociales. Es posible que en algún caso pueda pecar de etnocentrismo en alguna medida, o se me escape un puntito de pasión, pero si ocurre será debido más a mis carencias literarias que a mi voluntad.

En cuanto al formato, he tratado de encontrar un punto intermedio entre el academicismo y la mera divulgación. Esto significa que en algunos casos os podré aburrir con citas y referencias de autores, pero os recuerdo que no estáis obligados a retenerlos. Sólo los incluyo para facilitar la consulta a quienes desean ampliar algún tema.

Ruego por tanto que se me valore por la intención y no por el resultado, en el que sin duda cometeré errores que agradeceré me sean comunicados. Con benevolencia y recto espíritu, a ser posible.


Muy breve repaso al contexto histórico español.

La historia de España es el relato de desarrollos iniciados pero nunca completados. En primer lugar porque no puede considerarse que hubiera finalizado la construcción del Estado con su forma actual hasta la descolonización del Sáhara Occidental, y éste también es un proceso fallido por el abandono de España del proceso en 1976, tras la Marcha Verde. Incluyo el proceso de descolonización en la construcción del Estado-Nación porque España no tuvo colonias, sino provincias, lo que justifica la frase atribuida a Cánovas del Castillo durante los debates de las Cortes de Cádiz “Son españoles los que no pueden ser otra cosa”.[2]

Duelo a garrotazos. Goya, hacia 1819. Museo del Prado.

Aplicación de la teoría de resolución de conflictos en el siglo XIX.

En segundo lugar, porque a las Revoluciones Industriales que sacudieron las estructuras sociales de las naciones europeas y norteamericanas en los siglos XVIII al XX llegamos tarde, y a medias. Si se me permite la metáfora, nuestra historia económica equivaldría al coitus interruptus de un ejaculator praecox. Así no hay manera.

El resultado es que acabamos imitando cambios legislativos adaptados a los procesos demográficos y organizativos de los países industrializados cuando todavía ésta, la industria, estaba ausente en la mayor parte del territorio. El carro delante del caballo, y el caballo en la cuadra.

Para mayor dificultad, las evoluciones– que no revoluciones – económicas tuvieron más o menos éxito en cada territorio dependiendo a su vez de lo mucho o poco que hubiese calado la cultura castellana, tradicionalmente más reaccionaria a cualquier cambio que las más norteñas y mediterráneas. La consecuencia es una estructura social inestable, de distribución geográfica irregular, sin una cultura común más allá de los esfuerzos – con frecuencia también a garrotazos institucionales – del Estado por crear un sentimiento nacional, con una fuerte tendencia al extremismo, y por ende a resolver los debates mediante la desaparición del contrario en un presunto accidente.

De la muy desigual distribución geográfica del modelo económico aún hoy dan fe los mapas del desempleo, para los garrotazos delego en Goya.

Mapas de PIB per cápita y desempleo

¿A dónde quiero llegar? A que en España siempre ha sido muy débil la capa amortiguadora de la burguesía ilustrada, dejando muy pocas opciones a las políticas progresistas. Como muy bien explicó un cacique de Motril durante el reinado de Alfonso XIII “Nosotros, los liberales, estábamos convencidos de que ganaríamos las elecciones. Sin embargo, la voluntad de Dios ha sido otra. Al parecer, hemos sido nosotros, los conservadores, quienes las hemos ganado.”

Con esta distribución política del poder de la oligarquía terrateniente, reaccionaria por naturaleza, las levantadas militares de naturaleza conservadora y tradicionalista, y algún que otro logro de gobierno renovador entre algaradas callejeras, concluimos con la Guerra Civil donde se elimina cualquier posibilidad de progreso durante décadas. Y es con estos mimbres con los que llegamos a la famosa Transición, con la consiguiente socialización exprés de los españoles de entonces por la vía acelerada y no poco traumática. No es de extrañar que la vida política esté hoy todavía dividida, radicalizada, y no exista esa cultura de respeto al otro, que es la base de cualquier negociación, porque nadie ha puesto demasiado hincapié en ello. Baste ver la reincidencia en las portadas de El Jueves de diciembre 2015 y junio 2016, aunque hubiese costado poco encontrar la contraria:

Portadas electorales de El Jueves

Así cualifica por partida doble El Jueves a quienes no votan (por eliminación) a Vox, Unidos Podemos, Ciudadanos,   …

Como defenderé al final de la serie, la vida política española seguirá siendo caótica hasta que algún poder con capacidad de gobierno deje de preocuparse por fachada y tejado y empiece a cavar en los cimientos, cambiando la cultura política. A estos efectos, y con la esperanza de que quien me lea acepte mi tesis de que tenemos lo que tenemos, y no se pueden construir palacios sobre un lodazal, dedico este esfuerzo divulgativo.

Los artículos que vendrán.

  1. El primer capítulo sentará los principales conceptos que manejaremos a lo largo de la serie, y que configuran en conjunto nuestro entorno. Los más importantes serán cultura y sociedad. Nótese que he escrito intencionadamente cultura con minúscula, recuerden que estudié en colegios públicos.
  2. Eso nos permitirá comprender el proceso de socialización que se inicia desde el nacimiento, que transcurre en dos grandes fases – la primaria de la infancia a la adolescencia, y la secundaria ya en nuestra vida adulta – complementadas en la Sociedad Red[3] por la socialización digital. Así es como aprendemos a comprender nuestro entorno, sencillo en unos casos, complejo en otros, de encefalograma plano ocasionalmente.
  3. A lo largo de la socialización iremos conociendo los procesos requeridos para interiorizar la cultura en la que estamos inmersos, con sus normas sociales, reglas y dinámicas que configuran la moral. Habrá sorpresa para quienes crean que los suyos ostentan la superioridad moral: en la cumbre sólo cabe media docena de personas, y son de difícil catalogación.
  4. Pero el ser humano es sociable por naturaleza y se integra en grupos comunales y/o transversales, locales y/o globales, digitales y glocales[4]. Por lo tanto tendremos que hablar de la influencia de los mecanismos de pertenencia al grupo y la asunción de normas que ello comporta, pero también de la influencia que ese mismo grupo o comunidad ejerce sobre la cultura en la que nos insertamos. Y algo de lo que avergonzarnos un tanto: aquello que podemos llegar a hacer con tal de no arriesgar la pertenencia al grupo. Algún que otro psicólogo social acabó muy sorprendido, más debería estarlo el vulgo (o no).
  5. Llegados aquí, creo que sería útil revisar los hallazgos de Kahneman y Tversky para comprender los muchos sesgos heurísticos que distorsionan nuestras suposiciones intuitivas, afectando a la racionalidad de nuestras decisiones. Aprenderemos que la intuición es tan peligrosa como un mal orador, que cuando no sabe una respuesta cambia la pregunta.
  6. Pero no acaban ahí las distorsiones de nuestra mente a la hora de evaluar los hechos que ocurren a nuestro alrededor. Festinger, Kelley, Bruner y otros analizaron la formación de las percepciones en las interacciones sociales y encontraron un conjunto de sesgos cognitivos, así como mecanismos de compensación de las disonancias. Esos que podrían resumirse en la fábula de la zorra y las uvas, que suelen estar verdes cuando no las alcanzas.
  7. Tampoco es indiferente la vía de comunicación utilizada para hacer llegar los mensajes políticos a cada receptor, aunque desde luego su influencia no es tanta como generalmente se piensa. Os anticipo lo que piensa mi casi paisano Manuel Castells respecto de la mediocracia: “no contradice la democracia porque es tan plural y competitiva como el sistema político. Es decir, no mucho”.
  8. Pero sería parcial en nuestra época dejar de lado la influencia de las tecnologías de la Información y la comunicación (TIC) no sólo como medios de difusión, sino como palanca de transformación social hacia la Sociedad Red. Disculpadme si me extiendo en este punto, pero me pierde la pasión.
  9. Un observador atento podría indicar que no he hablado de la ideología, y es que realmente no hay mucha diferencia desde el punto de vista cultural entre ideología y religión. Intentaré describirla desde diferentes perspectivas porque da soporte a aquellas creencias que marcan lo natural, lo conocido como sentido común, que con tanta frecuencia sólo lo es para quienes comparten el marco de creencias y valores. Y los malos oradores.
  10. En el último capítulo, partiendo de lo estudiado intentaremos extraer algunas conclusiones útiles que permitan anticipar la evolución futura de la política patria, asumiendo que ello – la patria – exista más allá de la propaganda. Espero que alguien lleve su lectura hasta aquí.

Ya sólo queda enviaros saludos y reiterar mi petición de paciencia y benevolencia, que esto no va a ser ni rápido ni sencillo. Espero publicar a razón de un artículo por semana, si no cumplo devolveré lo que haya cobrado por estas semanas de trabajo.


Bibliografía

Feliu Samuel-Lajeunesse, Joel. (2008). Influència, conformitat i obediència. Barcelona: UOC.

Preston, P. (2016). La Guerra Civil española. Edición actualizada. Barcelona: Círculo de Lectores, SAU. 


[1] Por si no se entiende: que no se han esforzado en pensar la respuesta.

[2] https://es.wikiquote.org/wiki/Antonio_C%C3%A1novas_del_Castillo

[3] Definida por Manuel Castells (2006) como “la estructura social resultante de la interacción entre organización social, cambio social y el paradigma tecnológico constituido en torno a las tecnologías digitales de la información y la comunicación.”

[4] Glocal es el resultado de facilitar la adopción de tecnologías globales para su uso local (Hampton, 2003). Por ejemplo, crear un grupo en las redes sociales para hablar sobre la gestión de una comunidad de vecinos.

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3 comentarios en “Construyendo electores: una introducción, más o menos.

  1. Me he reído con esto:

    “Nosotros, los liberales, estábamos convencidos de que ganaríamos las elecciones. Sin embargo, la voluntad de Dios ha sido otra. Al parecer, hemos sido nosotros, los conservadores, quienes las hemos ganado.”

    Si hay que ponerle una pega al artículo (yo he venido aquí a molestar), no me ha parecido acertado el ejemplo de la falta de cultura del respeto al otro. Es El Jueves, joer. Dejemos al humor tranquilo.

    Un abrazo.

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    • Molestar, lo que se dice molestar, Fray Gorífico se queja de que no hayas preferido la frase “nuestra historia económica equivaldría al coitus interruptus de un ejaculator praecox.” que me sopló al oído el muy picaruelo. ¡Si hasta consultó el diccionario de latín, por Dios!

      Respecto del Jueves, lo pensé pero me seguía preciendo un ejemplo apropiado porque si la editorial – porque no lo olvidemos, es un negocio – lo autorizó es porque supuso con probable buen criterio que gustaría a sus lectores. Eso refuerza mi tesis de que la población está radicalizada.

      Dicho de otra forma, que el insulto a quienes votan PP o PSOE “Mayoría absoluta de gilipollas” pueda ser considerado humor ya me parece significativo, y desde ese punto de vista considero su inserción como representativa de un determinado estado social.

      Dicho esto, yo era más del Hermano Lobo que de El Papus.

      Saludos, nos vemos pronto por tu blog.

      NB: El Jueves dejó de ser la revista de unos pirados (que lo fue) cuando fue vendida en 2006 a la editorial RBA, que poco antes se había fusionado con Edipresse.

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