Minientrada

Votante de derechas desasosegado

Nunca suficientemente alabado P.Baladring.

Verás, yo soy actualmente un desempleado, votante de derechas de toda la vida, del Partido Popular ahora, de Alianza Popular anteriormente, y de Franco si se hubiese presentado a unas elecciones.  Comprenderás pues que mi vergüenza me empuje a ocultarme tras el anonimato de un seudónimo.

Me corroe una duda que no me permite ni rezar un rosario sin perder el oremus: ¿tiene razón el rojazo de mi vecino del 1º- B cuando afirma que España siempre ha sido un país de izquierdas? Y en caso de ser cierto, ¿acabaremos teniendo un gobierno marxista-social-demócrata-liberal-populista-chavista que nos conducirá al negro abismo de la república roja?

Gracias anticipadas sapientísimo engendro.

Orapro Nobis.

Despreciable Orapro. Y no digo despreciable porque seas un desempleado que votas desempleo, sino porque tengo por norma empezar insultando a todo el que consulta en El otro siempre es gilipollas, perdónaloeste blog, por si acaso fuera el anteriormente conocido como VJNacher que se dedica a tocarme las glándulas reproductoras sin más afán que tocarlas.

Habiendo conseguido reprimir mis náuseas ante la banalidad de tu pregunta, y teniendo en cuenta la cita de la izquierda, paso a contestarte en un lenguaje que espero a la altura de tu probablemente escasa capacidad de concentración.

Vayamos por partes. Es obvio que no tienes la habilidad necesaria para consultar las series de autoubicación en el eje izquierda-derecha (siendo 0 la extrema izquierda, y 10 la extrema derecha) que publica periódicamente el CIS. Es lo que probablemente hace tu vecino, o casi con seguridad ha escuchado a alguien que lo ha consultado y repite como un papagallo, porque si es tu vecino y todavía te habla es que tampoco es demasiado listo (o es un optimista, que como dice el yayo “hay gente pá tó”).

Sea como fuere, podrás comprobar que en general los valores se aproximan o superan ligeramente 5 (el centro ideal) como máximo. Por ejemplo en torno al año 2000 se situaba en su valor más alto de la serie 5,03. El mínimo habría que buscarlo en octubre de 2014 con un 4,41 y en julio 2016 se situó en 4,74. Es decir, que el conjunto del país se sitúa en un hipotético equilibrio levemente tendencioso, lo que es habitual en este tipo de valoraciones. El único interés de este dato no es su valor absoluto, sino la tendencia de su fluctuación hacia la izquierda o la derecha.

De esta ignorancia, o quizás algún sesgo heurístico del que no os hablo porque ya lo hará el abuelo, los crédulos irredentos obtienen la conclusión de que España es un país de izquierdas, olvidando que aproximadamente los valores entre cuatro y seis son indicativos de centro, y no de izquierdas. Para detallarlo más tendría que explicar lo que es la desviación típica y todas esas cosas estadísticas, pero me da pereza, así que prefiero dibujar gráficos, que encuentro más entretenidos.

I-D partidos políticos

Este gráfico es la distribución en porcentaje de respuestas a la pregunta 16 de  “…utilizando esa misma escala, por favor, dígame dónde colocaría Ud. a cada uno de los siguientes partidos o formaciones políticas.” No tiene en realidad que ver con las ideologías que los partidos lleven en sus estatutos o en sus programas electorales, sino por la percepción que tienen los votantes del partido, lo que implica la ideología, pero también el tipo de discurso utilizado, la imagen de sus líderes, etc.

A simple vista se deduce de aquí que son relativamente menos los electores que sitúan en similar posición ideológica a Podemos-IU y al PSOE – la zona superpuesta de ambos partidos – que los que asumen que Ciudadanos y PSOE son partidos con una importante base en común. Claro que la intersección de Ciudadanos y PP es realmente notable, aunque menor que la de IU y Podemos que aparecen prácticamente superpuestas.

Así que respondiendo a la primera pregunta, efectivamente parece que hay muchos más españoles muy españoles en la izquierda que en la derecha, y las ideologías de PSOE, IU y Podemos forman una base común suficiente para un pacto, ¿verdad?

¡Pues no, y dos huevos duros!

De entrada porque hay una diferencia importante entre Partido Popular y PSOE y el resto: ya han gobernado y se han compactado[1] en mayor medida que IU, y no digamos los recién llegados Ciudadanos y Podemos. Es decir, las cúpulas y los grupos de notables de ambos partidos permanecen unidos por la perspectiva de beneficio que deriva de seguir a un determinado líder. La gran diferencia que todavía existe entre PP y PSOE es que el segundo dispone de un equipo directivo burocrático, mientras que el del partido Popular es de tipo transaccional: dame pasta, asegura mi futuro en la gran empresa, y dime incompetente, corrupto, tonto del culo, o lo que te dé la gana.

El otro componente, el moral, se ha debilitado entre los notables de PSOE y PP, y sospecho que en el Partido Popular sólo sigue existiendo entre las bases. De ahí que vea como poco probable, salvo catástrofe electoral, que se produzca una rebelión en el partido de la extrema derecha parlamentaria contra su presidente, en cambio no la descarto en el PSOE si no alcanza el poder a corto plazo.

Pero todo esto olvida un dato: los votos del electorado. ¿Qué pasa si añadimos un eje de votos recibidos el 26J a la escala ideológica de los partidos? Pues pasa esto:

 I-D partidos políticos ponderado

Por así expresarlo, la mayoría de los ciudadanos – eso que llaman minoría dominante – se sitúa en el eje del balancín, permitiendo que el PP se siente en el extremo de la derecha mientras que IU-Podemos y demás rojeras lo hacen en extremo opuesto. Comparando el 24,5 % de los votos a la izquierda con el 34,16 % de la derecha, está claro de qué lado se decantará el columpio.

Ahora veamos qué pasa si intentamos agrupar áreas ideológicas. La mayor cercanía ideológica estaría paradójicamente entre los grandes partidos nacionalistas liberales y Ciudadanos, sin embargo el fuerte nacionalismo excluyente, español y jacobino, de Ciudadanos excluye una alianza. Por esto no he incluido a los nacionalistas tradicionales en el globo del centro político – siempre recordad que es la percepción del electorado – y sólo he unido a PSOE y Ciudadanos, porque la distancia ideológica entre éstos es de sólo 1,79 puntos.

Claro que es obvio que la distancia entre Ciudadanos y PP de 1,96 también es igualmente franqueable, y además suman la mayor base electoral posible por cercanía ideológica, de ahí que la versión 4.0 de Rajoy, aka Albert Rivera, no tenga problemas en comer carne (al punto, o sea rosada) o pescado (azul, por supuesto).

¿Qué hay de la famosa mano tendida al PSOE de Podemos? Pues que no es probable que vaya a ser recogida porque los separan 2,41 puntos, y aún si lo fuera dudo mucho que el electorado del PSOE aceptase ver a Pablo Iglesias en el gobierno al lado de Pedro Sánchez (y de Susana Díaz para qué hablar) porque la cualidad compacta del PSOE se estremecería y los temblores acabarían tumbando a su actual cúpula. Aparte de la pérdida de glamour, naturalmente.

Y llegamos a la segunda pregunta, sobre la que te diré que en mi opinión las únicas salidas que veo factibles, descartadas terceras elecciones que no cambiarían la situación significativamente, son, en secuencia lógica:

  1. A Pablo Iglesias y su coro griego les entra un ataque de humildad y votan a favor del candidato del PSOE pero renunciando a entrar en el gobierno. A cambio negocian acuerdos en materia económica y de regeneración, aunque la cosa del estado multinacional se aparca indefinidamente. Los demás partidos se abstienen aunque renegando y amenazando, y obviamente los diputados del PP votan lo que diga quien decide si comen de menú o a la carta. Es decir, la única posibilidad que se planteaba en febrero y que Podemos no aceptó, pero todavía mucho más improbable que entonces.
  2. Si no se produce lo anterior, y Podemos y allegados siguen reclamando participación en el gobierno, preveo rebelión de la cúpula burocrática del PSOE ante el probable alejamiento por otros cuatro años de la cesta de sueldos públicos. Se produce el consiguiente destronamiento de Pedro Sánchez en favor de la nobleza extremeño-manchega-andaluza: el PSOE se abstiene (en todo o en parte) y facilita el acuerdo PP-Ciudadanos, que se vende como un acto de responsabilidad o cualquier otra frase hecha.
  3. Si nada de lo anterior ocurre después de un número finito pero suficiente de elecciones, y estando harto de tanta chabacanería, Felipe VI abdica y se marcha al Monasterio de Yuste como catador supremo de cerveza por una gracia de Dios. Ante la disyuntiva de que Froilán de Todos los Santos pudiera llegar a gobernar, ya que la prevalencia del varón no ha sido cambiada en la Constitución, las Cortes declaran la III República y nombran Presidentes Interinos  ex-aequo a Felipe González y José María Aznar, quienes declaran a España Paraíso Fiscal Por La Gloria De Dios, y convocan elecciones a Consejo Nacional de Accionistas.

Como ves es poco probable que vengan los rojos y te nacionalicen el ficus y los calzoncillos limpios, y desde luego España no es un país de izquierdosos de personalidad dispersa que voten al Partido Popular sólo para hacer daño. Tranquilízate pues que éste es un país de lo más vulgar y conformista, sin atisbo alguno de ir un día a compartir proyectos dignos que lo conviertan en una nación de las de verdad.

Esperando que hayas sido capaz de comprender las palabras de tres o más sílabas, se despide éste que es tu seguro superior intelectual, ético y estético,

P.Baladring.


[1] La idea de equipos compactos, burocráticos, transaccionales y morales procede de Lewellen (1983), Introducción a la Antropología Política, página 134

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