Cuando las civilizaciones colapsan

Asumo que nadie discutirá que sin una sociedad compleja y estable no será posible la expansión a la explotación de otros entornos fuera de nuestro planeta, ya no hablemos de la galaxia. Por tanto, en esta búsqueda del Santo Grial de la tecnología y la energía, ya no se trata de individuos, sino de sociedades y culturas. De qué se componen las sociedades, cómo se estructuran, y qué requisitos deben cumplirse para su supervivencia. Y más en concreto de nuestra sociedad tecnológica capitalista, puesto que ninguna otra de las existentes actualmente parece capaz de avanzar en esa dirección.

Y las civilizaciones colapsan. Por muy optimistas que seamos no es posible negar que el Imperio Romano de occidente se fue al garete hacia el siglo V, tras una larga decadencia. Y muchas otras civilizaciones complejas de la antigüedad desaparecieron de la noche a la mañana en términos históricos.

Ya sé, ya sé, a nosotros no nos pasará, porque somos una civilización del Conocimiento, una civilización inteligente. Permitidme que insista sobre un punto que creo importante: en la serie  Construyendo Electores la palabra electores no tenía un significado únicamente político, que también, sino que se deriva de nuestra supuesta capacidad, como sociedad, de elegir en un determinado entorno de problemas del que somos conscientes.

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En aquél contexto la inteligencia tenía el mismo significado que en esta otra serie: se supone que somos inteligentes y sabremos enfrentar a calzón quitado los problemas que plantean los Filtracos que vayamos identificando. ¿Estamos de guasa? ¿Creéis que está nuestra civilización preparada para ello? ¿A quién pondremos de chupa de dómine en primer lugar, a qué casta?

Claro que hay otro planteamiento posible, y es que simplemente seamos el reformatorio de las especies realmente inteligentes, que por eso se esconden y mal lo tendremos para cambiar.

Pero supongamos que somos como somos sin haber sido desterrados en masa: una única civilización con múltiples culturas capaces de colaborar entre sí… siempre y cuando superemos los problemillas que amenazan a esa necesidad de cooperación. ¿Cuáles son esos problemillas a día de hoy? Pues la cosa ya empieza por la definición de civilización.

Definiendo civilización.

De cultura y sociedad ya hablé, pero nos faltaría definir civilización. Según la definición más reciente cabe muchas dudas de que los países capitalistas conformen una civilización: “la civilización empieza a aparecer cuando se establece un sistema de vida factible, es decir, una relación apropiada entre el hombre y la naturaleza, de acuerdo con las características de una región determinada[1]. Es igual, como le hemos tomado cariño asumiremos que lo es, o haremos como si fuésemos civilizados por si nos pregunta algún explorador extraterrestre.

Más útil es la definición de Tainter de civilización, como “el sistema cultural de una sociedad complejala civilización emerge con la complejidad, existe por ella y desaparece cuando ésta se reduce[2].

Por simplificar, yo lo resumiría en que una civilización es un complejo social y cultural con fundamentos homogéneos y compartidos. Es decir, una estructura social compleja que reconocemos como propia y cuyas claves de funcionamiento comprendemos (o creemos comprender).

Lo que vertebra esa sociedad, su fundamento, depende de quién lo observe. Varios autores llevan desde los años setenta hablando de la sociedad post-industrial: una civilización en la que ya no es la industria la que vertebra la economía y el trabajo, sino los servicios, la información y el conocimiento, y todo ello al ritmo trepidante del progreso tecnológico. Estoy de acuerdo con ellos, aunque yo lo lamente por lo que tiene de primacía del materialismo.

Definiendo colapso.

Algo un tanto más complicado de definir es qué significa colapso. La Wikipedia define el colapso social como “una quiebra a gran escala o una declinación a largo plazo de la cultura, las instituciones civiles o de otras características principales de una sociedad o civilización, de forma temporal o permanente.[3] Aunque no sea obvio, este hecho no es necesariamente negativo porque puede derivar en otra civilización con características más positivas de redistribución social, o sostenibilidad (otra cosa es que yo me lo pueda creer sin un par de orujos).

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Otra definición, ésta de nuevo de Tainter, es que el colapso ocurre con la “disminución progresiva de la complejidad en la estructura social de una civilización, como consecuencia de una inversión de energía insuficiente para mantenerla”. Ya veremos a qué se refiere esta mención de la energía, y mis muchas dudas acerca de la progresividad de la disminución, porque lo que ha sido común a lo largo de la Historia es que cualquier caída de civilización se ha producido con dolor, y en ocasiones además con estrépito. Cuanto más evidente el batacazo cuando se produce un efecto Séneca.

El Efecto Séneca.

Es importante recordar que en el capítulo segundo – mucho humano y muy energía – introduje el concepto de crecimiento exponencial. Pues bien, la función exponencial crece rápidamente para valores positivos, pero decrece con igual rapidez cuando se invierte la tendencia. Lo que se afirma en el efecto Séneca es que la curva decreciente que sigue al crecimiento exponencial acostumbra a tener una pendiente mucho más abrupta.

¿Y por qué Séneca? ¿Qué culpa tiene el pobre hombre, si lleva muerto una caterva de siglos? El nombre proviene del físico italiano Dr. Ugo Bardi, al parecer también estudioso de la cultura romana:

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Esset aliquod inbecillitatis[4] nostrae solacium rerumque nostrarum si tam tarde perirent cuncta quam fiunt: nunc incrementa lente exeunt, festinatur in damnum.”  Séneca, Epistola XCI a Lucilio.

Sería algún consuelo para la debilidad nuestra y de nuestras obras si todas las cosas perecieran con la misma lentitud que llegaron a existir; pero tal como son las cosas los incrementos son de lento crecer, la ruina es rápida[5]

Bien, visto que ya podemos echarle las culpas a alguien muerto (la regla de oro de la política), veamos ahora muy someramente[6] la parte matemática del fenómeno – aunque sin fórmulas, que me las he comido – siguiendo el razonamiento de Bondi en su artículo The Seneca effect: why decline is faster than growth.

Si definimos dos áreas en el modelo – Recursos y Capital – obtenemos una curva casi simétrica, que viene a ser la de Hubbert para el pico del petróleo, con una caída suave de la misma duración que el período de crecimiento. ¿Qué estamos dejando fuera? En realidad, estamos haciendo lo mismo que la gran empresa cuando calcula sus rendimientos: externalizar – palabra mágica de los economistas, que significa “sale gratis porque paga otro” – las consecuencias indeseadas del proceso. Pongamos por ejemplo que hablo del CO2 a la atmósfera, del coste del accidente de Fukushima, del coste del cambio climático, etc. Pero si estamos contemplando a la civilización globalmente no podemos externalizar porque no hay por dónde hacerlo. ¿A quién le pasamos el CO2, el metano, las vidas perdidas en accidentes, la recuperación de las áreas afectadas por los accidentes nucleares, etc…?

De modo que incluyamos un nuevo almacén para lo que los físicos de dinámica de sistemas denominan la Polución. A medida que la calidad del combustible fósil obtenido se reduce y es necesario buscar más lejos y más profundo, se incrementa el coste de llenar el almacén de la economía porque los rendimientos son menores, pero también crece el saco de polución porque se incrementan los riesgos. Por tanto, hay que utilizar recursos económicos y energéticos del Capital para financiar la polución. De esta forma se entra en una dinámica de aceleración del coste que provoca una caída casi en picado de la producción de la economía, hasta que caen la propia economía y con ella todo lo demás.

Claro, sería posible en teoría realizar una fuerte inversión para minimizar la polución, pero incluso en el caso de que fuera posible conseguir tal salto tecnológico en un margen estrecho de tiempo, el desarrollo de la nueva tecnología seguiría detrayendo recursos de la economía y probablemente acabase por hacer incluso más abrupta la caída de la producción.

Alguien que no se saltó las clases de historia puede apuntar que el Imperio Romano de Occidente tardó unos tres siglos en caer, ¿a qué tanta prisa con el Imperio Capitalista de Occidente? Porque el Romano no fue el único imperio que se derrumbó, esto es lo que les ocurrió a los Mayas, y fíjense en la curva de caída de población (la primera del gráfico):

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Fuente: Dunning et al (1998)

 

Vale, ahora ya sabemos que la lectura de los clásicos puede llegar a doler (cosa que muchos estudiantes ya sabían), pero ¿por qué estoy relacionando energía con civilización? Bueno, quienes hayan seguido la serie desde su principio ya tendrán una ligera idea, pero en el estudio del colapso de civilizaciones hay más. Volvamos a Tainter y nuestra querida Entropía.

Explica Josep Antequera[7] que “los seres humanos con el modelo socio-tecnológico actual, incrementamos el grado de desorganización de los ecosistemas, generando un incremento de entropía en ellos que usamos para generar un grado de complejidad y organización social.” Pone como ejemplo que al construir una urbanización desviaremos cursos de agua, generaremos residuos, talaremos árboles, asfaltaremos terreno, etc. Es decir, generaremos entropía en el entorno porque algunas de estas acciones tendrán efectos irreversibles. Para mantener el orden social que buscamos con la construcción tenemos dos opciones: incrementar la complejidad del sistema social (transporte público, canalizaciones, alcantarillado, …), simplificarlo (incorporar servicios que minimicen la necesidad de transporte, por ejemplo), o asumir la crisis social (urbanización sin servicios, ¿les suena?).

En el primer caso, al incrementar la complejidad del sistema incrementamos la entropía generada, lo que a su vez requiere de inversiones incrementales para aumentar la complejidad… Un bonito círculo vicioso porque a mayor cantidad de entropía generada externamente por el sistema, mayor será la complejidad interna necesaria para resolver eso que hemos llamado polución.

En el segundo caso lo que podemos hacer es reducir el consumo de la energía necesaria al mínimo para mantener el sistema mediante sustituciones: transporte público, teletrabajo, generación autónoma de energía mediante placas solares, etc. Claro que la nuestra ya es una civilización muy compleja, así que no sería fácil. Asumamos que deberíamos reducir el consumo de recursos a la mitad, cuando menos. Cuando eso ocurre ya hemos visto que sustraemos capital al sistema y nos abocamos a un bonito efecto Séneca que ríase usted de las montañas rusas.

Supongamos por último que aceptamos crisis social como solución al problema, y nos organizamos para vivir en pequeñas comunidades auto-suficientes, al mismo tiempo que reducimos el consumo de recursos drásticamente. Una solución muy bonita y probablemente del gusto del ecologista que sigue (vaya usted a saber por qué) esta serie, pero díganme: ¿qué hacemos con Madrid, por nombrar una megalópolis cualquiera? ¿Qué superficie necesitaría una urbe de gran tamaño para poder generar alimento y energía de forma sostenible para varios millones de habitantes? Pues Carlos de Castro[8] sugiere que no menos de cuatro provincias, así que aquí viene la otra pregunta, ¿qué hacemos con quienes residen en, pongamos, Toledo, Ávila y Segovia? Y por supuesto la propia provincia de Madrid, que alguien habrá fuera de la ciudad que también guste de comer.

Por qué colapsan las civilizaciones.

Pero vayamos ahora a la historia para aprender del pasado: ¿por qué han colapsado otras civilizaciones? Quienes han estudiado el fenómeno desde el punto de vista histórico apuntan a varias causas combinadas, con alguna de ellas destacando.

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Thomas Homer-Dixon[9] apunta que el colapso se produce cuando su Tasa de Retorno Energético se acerca a 1:1, entendiendo la TRE proporcional a los recursos que requiera su nivel tecnológico. Es por ejemplo el caso de los Maya ya citados.

El colapso social ocurriría por alguno de estos dos métodos:

  • El incremento de la población y la complejidad de la organización social reduce sus capacidades adaptativas. En estos casos acostumbraba a producirse una migración masiva, lo que no es posible hoy por hoy si hablamos del planeta Tierra (para los trekkies: no, nadie está desarrollando la tele-transportación).
  • El segundo método consiste en ser absorbidas por estructuras sociales más amplias y dinámicas. La invasión alienígena es poco probable, pero a nivel regional podría ocurrir. Mirad hacia la orilla sur del Mediterráneo y recordad ese empeño en recuperar Al-Ándalus (ya sé, no es una estructura social más amplia, pero explicádselo a ellos algo mejor de lo que los romanos se lo explicaron a los bárbaros).

No nos sirven de mucho estos métodos para entender por dónde podrían ir los tiros para la civilización global, así que busquemos otro autor: Jared M. Diamond. En su libro Colapso: por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen[10] enuncia varias razones para la desaparición de civilizaciones antiguas que pueden resumirse en dos: explotación insostenible de recursos y excesivo crecimiento humano. Pero añade otras cuatro razones para civilizaciones actuales y futuras: los cambios climáticos antropogénicos (creados por la propia civilización), la acumulación de productos químicos contaminantes, la escasez de energía para la población existente, y el uso humano de la capacidad fotosintética del planeta (o sea, deforestación, cultivos industriales y no sostenibles, etc.).

Tampoco parece que haya nada que no sepamos ya, pero aquí está Joseph Tainter para salvarnos del aburrimiento. Tainter propone tres modelos de colapso, cualquiera de los cuales nos serviría para el capitalismo:

  • El de los dinosaurios, que sería el de una sociedad que consume recursos a ritmo exponencial y no hace nada por solucionar el problema porque eso contravendría los intereses de sus élites. El mejor ejemplo es de la Isla de Pascua[11].
  • La huida hacia delante de las civilizaciones que necesitan a toda costa crecer continuadamente para seguir existiendo. Les ocurrió a los asirios y los mongoles que colapsaron cuando no fueron capaces de seguir conquistando territorios. Y si alguien tiene dudas de que el capitalismo caiga en esta categoría que se vuelva a leer el capítulo de economía de esta serie.
  • Un último modelo es el del castillo de naipes, una sociedad que se vuelve tan compleja que sus instituciones se contradicen entre sí, se vuelven inestables y acaban colapsando. No lo dice Tainter, lo digo yo, pero me temo que en buena parte es lo que les ocurrió a los imperios donde no se ponía el sol. Por poner un ejemplo del que algo sepamos.

Tainter también sostiene que hay dos factores que se combinan para que una sociedad se dirija hacia el colapso:

  1. Los factores de estrés y perturbaciones propios de sociedades complejas, cuya resolución debilitará a la sociedad por la ley de rendimiento marginal decreciente.
  2. Cuando los rendimientos marginales decrecen, se vuelve más atractiva la idea de descomponer la civilización en grupos de menor complejidad, lo que a su vez es otra forma de colapso.

Como resumen, habría que concluir que si se produjese un colapso de civilización capitalista global – insisto, eso no significa que la humanidad desaparezca, sólo que se organiza de una manera distinta en un período histórico breve – ésta sería algo absolutamente nuevo por su volumen, con unos efectos que jamás se han vivido antes. Un espectáculo inmenso, no diré que galáctico, pero como mínimo planetario.

Recordemos al respecto que el Imperio Romano de Occidente cayó hacia el siglo V, y el siguiente gran movimiento intelectual y social no llegó hasta un milenio más tarde con el Renacimiento. O sea:

Teniendo esto en cuenta, un colapso de nuestra civilización capitalista occidental creo que puede considerarse todo un Filtraco.

Claro, que todavía no hemos analizado qué puede hacer la tecnología para evitarlo, o en su caso al menos burlar el efecto Séneca. Eso será en el próximo capítulo, cuando hablemos de la Singularidad tecnológica. Un tema ameno, divertido y emocionante como todos los de esta serie.

Buenas tardes y felices sueños.

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[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Civilizaci%C3%B3n

[2] Definición tomada de Josep Antequera: El potencial de sostenibilidad de los asentamientos humanos, capítulo V.

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/Colapso_social

[4] Sí, yo también pensé que se traduciría como imbecilidad, pero resulta que significa debilidad o cobardía. Lástima porque hubiese sonado aún más divertido.

[5] Tomado del blog de Armando Bronca.

[6] Para quienes deseen más información sobre el tema y se apañen con el idioma inglés, recomiendo el blog The Seneca Trap y el legado de Casandra. En castellano, es muy interesante seguir al grupo de Dinámica de Sistemas de la Universidad de Valladolid que acostumbra publicar en el blog Última llamada con su acongojante (no es un juego de palabras) grupo de firmantes.

[7] Sostenibilidad ambiental y complejidad social: ¿dos caras de la misma moneda?

[8] En los comentarios del artículo En defensa de un colapso de nuestra civilización rápido y temprano.

[9] Para otros autores me guiaré por fuentes generales como la Wikipedia, y en este caso la entrada Colapso Social. Cuando mencione a Tainter la fuente será Josep Antequera y alguna de sus publicaciones ya referenciadas.

[10] Referenciado en la entrada del mismo título de Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Colapso:_Por_qu%C3%A9_unas_sociedades_perduran_y_otras_desaparecen

[11] https://es.wikipedia.org/wiki/Isla_de_Pascua#Decadencia_y_dominio_extranjero

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