Escenarios de los que saben

Con este capítulo concluyo la parte descriptiva del tema que empezó con la paradoja de Fermi: si las probabilidades de vida en el universo son altas, ¿por qué no hemos conocido otras civilizaciones más avanzadas? ¿Existirá algún Gran Filtro (Filtraco en dual manchego-español) en el Universo que impida que se desarrollen las civilizaciones más allá de su planeta de origen?

Partiendo de esta paradoja, a lo largo de esta serie hemos revisado los Filtracos más probables – para el caso de nuestra civilización y especie – que los científicos han previsto en las últimas décadas. Pero como no podía ser de otra forma porque la ciencia implica curiosidad, también se han buscado las posibles alternativas en forma de escenarios. En este capítulo incluiré algunos de los que he encontrado publicados, por aquello de parecer objetivo, aunque muchos de ellos me parecen altamente improbables. Notad sin embargo que son escenarios creados siguiendo metodologías científicas y datos reales por expertos, no son en ningún caso opiniones de aficionados.

A partir de este artículo empezará la parte especulativa, y los autores de este blog dejaremos ir la imaginación (y una cierta mala baba, que supongo que P.Baladring también opinará) para crear nuestros propios escenarios. Estos ya más personales y de escaso rigor científico.

De momento y con ánimo de ir poniéndonos en lo casi peor os pongo el final de El Planeta de los Simios, cuando el tío cachas de la época se da cuenta de que la vida es un círculo en el que se regresa siempre al punto de partida.

Y digo que es poniéndonos en lo casi peor porque a estas alturas estamos a punto de cargarnos algunas de las especies de grandes simios, así que yo más bien apostaría por El planeta de las cucarachas, y a ver si Charlton Heston tiene estómago (por citar algún órgano decoroso) para besar a la prota.

Notas previas del bloguero:
  • Voy a resumir para cada fuente la descripción de los escenarios que hacen sus autores y sus consecuencias, pero me voy a permitir incluir algunos comentarios. Os lo aviso para que no penséis que los sesudos profesores que elaboraron los escenarios escriben tan chabacanamente.
  • Los modelos acostumbran a incluir al menos un escenario del tipo Business-as-Usual (BaU). O sea, un escenario aquí no pasa nada y no pensamos mover un dedo.

El modelo WoLiM[1] (2014):

Establece cuatro escenarios fundamentados en variables energéticas, políticas y macroeconómicas:

  1. Optimismo económico: continuamos en un entorno de libre comercio y rápido crecimiento económico, que coincide con un freno al crecimiento de la población. Se intentan corregir algunas deficiencias del mercado que distorsionan el desarrollo social, la lucha contra la pobreza y la protección del medio ambiente.

Como consecuencia, se asume una convergencia de los niveles de ingresos entre países. La rápida difusión de tecnología en todo el mundo permite superar la escasez de energía y minerales. Esto a su vez permite explotar nuevas reservas y sustituir fuentes energéticas mediante mecanismos de mercado, especialmente precios.

A medio plazo se extiende el beneficio de la globalización y los problemas ecológicos se resuelven mediante la aplicación de nuevas tecnologías.

Comentario del bloguero (CdB en lo sucesivo): este escenario asume un giro keynesiano en la economía, típico de las políticas social-demócratas de otros tiempos, con una generosidad no vista en décadas respecto de la tecnología. Lo del rápido crecimiento económico ni lo comento. Si todo esto ya era poco probable en 2014, tras el Brexit y el Trumpazo que nos vamos a dar contra EEUU, cuesta muchísimo creer que este modelo sea realista.

  1. Desarrollo global sostenible: se concede prioridad a la protección del medio ambiente y la lucha contra la desigualdad utilizando la cooperación internacional. El elevado nivel de conciencia medioambiental y social combinado con un enfoque global hacia el desarrollo sostenible facilitan los cambios en el modo de vida, el despliegue de la tecnología, y la desmaterialización de la economía, dando así fin al consumo desmedido.

CdB: incluso mi Unicornio Rosa invisible (URI) se ha reído hasta partirse el ojete.

  1. Competición regional: parte de un abandono total o parcial de la globalización, con los estados-nación (o agrupaciones regionales de ellos) recurriendo al proteccionismo y prestando poca atención a los bienes comunes. La inversión en I+D+i se frena, el progreso tecnológico avanzará lentamente.

CdB: sin ánimo de ser negativo, parece que vamos de cabeza hacia este escenario, Trump mediante (quiero decir que, si Trump se empeña, puede ser incluso mucho peor). En este escenario nos la pegamos fijo, y sin embargo a muy corto plazo parece el más realista. Que el URI nos pille confesados.

  1. Desarrollo regional sostenible: al igual que en el modelo anterior, la globalización retrocede, pero se produce un cambio social importante en contra del consumismo desbocado y de la falta de respeto por los seres vivos. Los estados-nación y sus ciudadanos asumen sus responsabilidades en materia de medio ambiente, con búsqueda de soluciones regionales a los problemas sociales y medio ambientales.

Se mantienen las barreras a personas y mercancías, pero la información circula libremente, de forma que la tecnología puede progresar y expandirse.

CdB: los cambios políticos son relativamente bruscos (bye bye “Yes, we can”, hello “Yes, we’ll fuck you”), pero los cambios sociales acostumbran a ser lentos y se miden en generaciones, lo que convierte este escenario en poco creíble a corto plazo. Si no se produce alguna forma de Filtraco en ese período, podría llegar a funcionar, pero ni siquiera pienso apostar una moneda de tres euros en ello.

Lo malo de los escenarios 1 y 2 es que requieren de un alto consumo de energía, y un escenario de transformación política hacia un mundo eco-socialista del escenario 4 suena tan utópico como una lista de propósitos de año nuevo. En cambio, la elección de Donald Trump, junto con el debilitamiento de la Unión Europea y las derivas autoritarias del este de Europa (y esperemos que Le Pen no gane en Francia en 2017) hacen mucho más realista el escenario 3[2].

El problema es que este último escenario – que requiere menos energía por la vía de la disminución del tráfico y el freno al crecimiento económico – conduce a la guerra (esperemos que solo comercial) por los recursos globales.

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El modelo del Global Scenario Group[3] (2002):

Este grupo plantea seis escenarios agrupados de dos en dos, basados en macro variables sociales (población, economía, distribución de la riqueza, tecnología, etc.).

Mundo convencional: se plantea un mundo continuista, sin grandes transformaciones ni cambios de tendencia. En definitiva, una evolución sin sorpresas. Se asume que la economía mundial crece rápidamente y los estados-nación en desarrollo convergen con los países industrializados.

  1. Fuerzas del mercado: crecimiento de la población en un rango medio, y asunción de progreso tecnológico esperable. Los problemas sociales y ecológicos se dejan al arbitrio de la lógica de los mercados competitivos.

CdB: puro BaU, al negocio como de costumbre, caiga quien caiga. El colapso es seguro a medio plazo.

  1. Reforma de las políticas: se añaden acciones de gobierno fuertes, integrales y coordinadas hacia la sostenibilidad, la equidad y la protección del entorno. Las políticas se dirigen a mejorar los sistemas de gestión y difundir tecnologías “verdes”, teniendo la sostenibilidad como máxima prioridad.

CdB: digo lo mismo que en el escenario 1 anterior, cuesta mucho creer que se vaya a producir tal cambio en las tendencias políticas y comerciales mundiales a corto plazo, aunque imposible, lo que se dice imposible, de totalmente imposible, no es.

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 Barbarización: presenta un entorno en el que los puntales sociales, económicos y morales de la civilización se deterioran. Los problemas que emergen sobrepasan ampliamente la capacidad de gestión de políticas y mercados.

  1. Mundo fortaleza: la amenaza de fallo sistémico se enfrenta con respuestas incwall18autoritarias. Las élites guardan sus privilegios a salvo en confortables enclaves. Controlan una mayoría empobrecida y gestionan los recursos naturales mientras mantienen la represión, destrucción del entorno y miseria fuera de la fortaleza.

CdB: este escenario no es imaginación malévola del autor, estos esquemas son típicos de economías duales. Pensad qué otra cosa han sido (y en buena parte son) las favelas, las áreas palestinas, o los bantustanes sudafricanos, más que zonas de control de la pobreza, mientras que las élites viven en lujosas urbanizaciones amuralladas y vigiladas por guardia privada.

  1. Ruptura: en esta variante, las crisis sin control llevan a conflictos, desintegración de las instituciones y colapso económico.

CdB: estas situaciones se producen cuando se cumplen dos requisitos: el estado pierde el monopolio de la violencia, y las instituciones se degradan hasta el punto de no ejercer su función de legitimación. Hay muchos ejemplos en África, y desgraciadamente me temo que Méjico va también en la misma dirección.

Grandes transiciones: explora soluciones visionarias al reto de la sostenibilidad, incluyendo transformaciones socioeconómicas y cambios fundamentales en los valores. Muestra una transición a una sociedad que se preocupa por los sistemas naturales, proporciona niveles de bienestar equitativamente distribuido, con altos grados de solidaridad social. La población se ha estabilizado en niveles moderados y los flujos de materiales se reducen radicalmente mediante la moderación del consumo y el uso masivo de tecnologías verdes.

  1. Eco-comunalismo: incorpora la visión verde del bio-regionalismo, localismo comunal, democracia directa, baja intensidad tecnológica y autarquía económica.
  2. El nuevo paradigma de sostenibilidad: comparte algunas características con el eco-comunalismo, pero intentaría más bien cambiar las características de la civilización industrial. Es decir, trataría de construir una civilización global más humana en lugar de sustituirla por esquemas poblacionales más localista y comunitarios.

CdB: a título personal apostaría por la primera… si fuese capaz de creerme alguna de ellas. Requerirían un cambio radical en la moral y las creencias, y eso llevaría necesariamente al menos un par de generaciones. Dice mi URI que ya no hay tiempo, y yo le creo que para eso es un dios.

Estos escenarios se mueven entre el BaU más rancio, pasando por un par de desgracias distópicas, y finalmente acabar en utopías.  Lo que no establecen estos modelos es una línea temporal para que sepamos si los autores los ven realizables en plazos de años, décadas, o generaciones incluso.

Visiones de futuros alternativos (impredecibles) y su uso en análisis de políticas (2000)[4]:

Robert Constanza plantea cuatro mundos posibles, relatados desde un horizonte situado en 2100. Parte de un cuadrante en que sitúa en el eje horizontal la visión del mundo actual, y en el vertical la concepción de las capacidades de la tecnología, clasificadas ambas en optimista vs pesimista.

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El concepto de pesimista tecnológico no es en ningún sentido una visión anti-tecnológica, sino que plantea que las posibles soluciones a los desafíos vendrán más por cambios sociales y comunitarios, y mucho menos por cambios en la tecnología. De hecho, asumen que la tecnología puede crear tantos problemas como resuelva, por tanto la solución radicaría en considerar la tecnología como una herramienta al servicio de objetivos sociales.

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  1. Star Trek: la visión tecnológicamente optimista por defecto parte del descubrimiento en 2012 (sic) de un tipo de energía de fusión lo suficientemente potente y flexible para resolver todos los problemas energéticos de transporte, calefacción, etc. La industria se basa en esta energía y en una automatización intensiva que permite a la mayoría de la población dedicarse al trabajo creativo (no especifica de qué viven), lo que conlleva un crecimiento de la población. En esta situación se incentivan los viajes espaciales, de forma que en 2050 un 10% de la población reside en las lunas de los diferentes planetas, y para 2100 la cantidad de personas que residen en la Tierra y en colonias espaciales está equilibrada. La población terrestre se ha estabilizado en torno a los 20.000 millones de habitantes y la norma es una familia de cuatro miembros.

CdB: mal empezamos si todo depende del descubrimiento cuasi milagroso y en tiempo de descuento de una nueva fuente de energía, que casualmente resulta ser barata, abundante y por lo visto fácil de desplegar puesto que resuelve los problemas derivados de la escasez de combustible fósil antes de que se produzcan. Supongo que le sonará muy bien a los Trekkies y optimistas tecnológicos irredentos, pero yo soy más de Star Wars y firme creyente en el lado oscuro.

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  1. Mad Max: La pesadilla de un escéptico. La producción de petróleo empezó a declinar en 2012 (sic de nuevo), los precios aumentaron rápidamente contagiando el consumo de todo tipo de bienes. No aparecieron alternativas baratas, porque en contra de lo que se pensó inicialmente incluso los paneles fotovoltaicos se encarecieron por el impacto de los combustibles fósiles que se emplean en su fabricación. En realidad, nada de esto habría importado demasiado porque la crisis ecológica provocada por el cambio climático y la contaminación se hubiese producido igualmente. En 2050 ya se habían inundado los Países Bajos, buena parte de Bangladesh, Florida, Louisiana, y otras muchas zonas costeras.

La burbuja bursátil estalla en 2016 (más sic) y en pocos días los valores cotizados se derrumban casi un 90%. Mientras tanto las instituciones sociales se deterioran gradualmente, hasta convertir en prácticamente simbólicos los gobiernos, puras reliquias. La distribución de riqueza se vuelve más y más sesgada, creando mundos separados donde quienes tienen trabajos altamente cualificados viven en fortalezas, trabajando más de 90 horas semanales sin descanso, y los demás sobreviven en edificios abandonados y barrios de chabolas, luchando a diario por su supervivencia.

La población humana ya estaba declinando, cuando sobrevino una pandemia que, junto con las guerras libradas por los recursos naturales y las hambrunas, mató en torno a la cuarta parte de la población. En 2100 viven 4.000 millones de personas, pero sigue disminuyendo la población a un ritmo del -2% anual. De forma casi constante se producen convulsiones sociales y revoluciones que son desarticuladas con brutal eficiencia por cuerpos armados corporativos, puesto que los gobiernos ya no detentan el monopolio de la violencia, ni podrían pagarlo.

CdB: la consecuencia lógica del BaU a largo plazo. Poco hay que decir, desgraciadamente salvo cambio repentino – y muy sorprendente – en las tendencias políticas y económicas de 2017, resulta con mucho el escenario más realista porque contempla todos los filtros que hemos visto hasta ahora, y no confía en tecnologías milagrosas que nos salven en el último minuto del declive energético.

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  1. El Gran Gobierno: la peor pesadilla de un neoliberal. A principios del siglo XXI (en 2012, como no), el gobierno de EEUU decide revocar la licencia de fabricación de una gran compañía por negarse a compartir la tecnología de sus baterías para coches eléctricos, formando un monopolio de facto. Además, la compañía incumplía las normas de juego limpio al fabricar en Asia con bajos costes laborales y vender en occidente a altos precios aprovechando su ventaja competitiva. A raíz del éxito de esta acción, los gobiernos toman el control para impedir los comportamientos amorales de las grandes corporaciones.

La energía de fusión mencionada en el escenario Star Trek se descubrió por la misma época, pero en este escenario el gobierno ralentizó su desarrollo hasta asegurar que no existe riesgo de accidentes como los de Chernóbil o la central de Three Milles Island. También se legisló para asegurar que las grandes compañías energéticas se responsabilicen de cualquier evento perjudicial en lugar de hacer recaer la responsabilidad sobre la ciudadanía. Por el lado opuesto, se grava fiscalmente la utilización de combustibles fósiles para desincentivar definitivamente su utilización, lo que reconduce el cambio climático a niveles aceptables.

Desde el punto de vista social, las políticas inciden en la educación, el acceso universal a la planificación familiar y contracepción, con el objetivo de estabilizar la población en torno a los 8.000 millones de habitantes. La estabilización demográfica permite afrontar problemas como la distribución de la riqueza, reduciendo drásticamente la desigualdad.

CdB: de nuevo aparece en el último suspiro la tecnología salvadora, que coincide milagrosamente con gobiernos fuertes capaces de imponerse a las grandes compañías multinacionales. Desde el enfoque energético, sin la nueva fuente de energía este modelo es absolutamente inviable y no tiene en cuenta el problema del déficit ecológico, ya irreversible. Además, como bien sabemos los gobiernos fuertes con orientación humanista son, hoy por hoy, entidades de ficción.

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  1. Ecotopía: la visión sostenible del bajo consumo. Las grandes naciones – EEUU, la UE, Japón y Australia – acuerdan un tratado de fiscalidad ecológica (¿adivináis en qué año?). Poco antes se había otorgado el Nobel a un economista por su trabajo en una economía sostenible. Emerge una visión alternativa de un mundo sostenible gracias al cambio cultural propiciado por los nuevos valores transmitidos desde la industria del cine y la televisión, que convierten en cool la sostenibilidad, y uncool el materialismo. La ciudadanía presiona masivamente a los gobiernos y les obliga a enfrentarse a los intereses de las grandes corporaciones. El cambio se realiza bajo tres grandes vectores que paulatinamente se introducen en las respectivas Constituciones: sostenibilidad, equidad, eficiencia.

Se grava con tarifas verdes los bienes importados de países que no practican la ecología fiscal, mientras que los impuestos de ingresos medios-bajos se reducen al mínimo. Estos cambios se implementan gradualmente entre 2012 y 2022 para permitir a las corporaciones adaptarse a las nuevas reglas del juego. La fiscalidad se impone en base al coste social, y se pasa gradualmente del PIB (Producto Interior Bruto) al ICV (índice de Calidad de Vida) como indicador macro de referencia. La eficiencia se mide en base a la ratio ICV:PIB, entendiendo que el PIB debe ser minimizado para poder maximizar la calidad de vida.

Debido al alto precio de los combustibles, la distribución habitacional se mueve desde los grandes centros urbanos a urbanizaciones equipadas con todo lo necesario – principalmente escuelas, sanidad, y comercio – para la vida de unas 200 familias. Se fomenta el transporte público, que enlaza las comunidades en grupos para compartir servicios más caros, como universidades o hospitales. Es un esquema escalable, donde las comunicaciones vía Internet sustituyen en buena medida los desplazamientos.

Como consecuencia, la necesidad de obtener ingresos monetarios se modera, y el número de horas trabajadas se han reducido hasta unas 20 horas semanales en 2050. Parte del tiempo liberado se consume en actividades comunitarias y servicios públicos. Esta cesión de tiempo se regula mediante tablas de Labor Equivalente para facilitar los intercambios. Ya no existen problemas de distribución de riqueza puesto que el dinero ya no se relaciona con bienestar o poder, y el desempleo prácticamente ha desaparecido.

CdB: Suena aún más a ciencia ficción que el escenario de Star Trek, y sin embargo se basa en premisas ya existentes y aplicables como la Economía del Bien Común y la Teoría del Decrecimiento[5]. Fijaros en que este escenario no requiere de energías de ficción, y podría prescindir de los combustibles fósiles en un corto plazo. Pero sin embargo suena inconcebible porque le da la vuelta como a un calcetín a las tendencias culturales surgidas de la I Revolución Industrial: comunidades reducidas frente a grandes urbes, economía de cercanía, distribución del trabajo y no de la riqueza, valoración del éxito por méritos y no posesiones, etc.

Me gustaría sin embargo dejar constancia de un punto importante que el autor no menciona: para que esta sociedad sea estable, se requiere una importante reducción de la población mundial. ¿Cómo se consigue? ¿Dolerá mucho?

Y si hay colapso, ¿mejor rápido y temprano, o lento y mitigado?

El WoLiM no lo expresa explícitamente, pero sí los otros dos con los escenarios de barbarización y Mad Max: existe una probabilidad real de colapso de la civilización. De nuevo permitidme insistir, colapso no significa fin de la especie o el apocalipsis, sino lo que en la historia se consideran encrucijadas, momentos críticos en los que lo viejo aún no ha muerto del todo (o los contemporáneos no acaban de creer que ha muerto) y lo nuevo sólo está perfilado. En ese lapso de tiempo, la nueva dirección depende de las fuerzas sociales competentes (es decir, que puedan, sepan y quieran) que asuman la responsabilidad de empujar en una u otra dirección. Es un momento como, por ejemplo, ahora mismo.

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Hay expertos en la materia que consideran que la duda no es si el colapso es evitable, sino hasta cuando estaremos a tiempo de controlar la caída. Dentro de este entorno de pensamiento he encontrado un artículo de Carlos de Castro que plantea esta pregunta y viene seguido de un debate apasionante[6] (al menos para mí). Veamos los planteamientos:

  1. Colapso rápido y temprano: cuanto mayor es la resistencia del sistema, tanto mayor es la probabilidad de encontrarse con un Efecto Séneca[7], porque los factores determinantes (en nuestro caso población y dependencia energética) habrán alcanzado mayor altura. El sobrepasamiento de las capacidades del entorno de proporcionar recursos habrá sido mayor. En este momento parece que vayamos en esa dirección: fracking, biocarburantes, minerías raras, y otros intentos suicidas a la desesperada.

Mientras tanto van desapareciendo los proveedores de alimentos de cercanía, la producción de productos básicos – ropa, calzado, etc. – se han externalizado a miles de kilómetros… Pero lo más grave es que también está desapareciendo el conocimiento de las pequeñas cosas, la artesanía de supervivencia: agricultura no industrializada, arreglo de prendas y calzado, … Y algo muy importante: las nuevas generaciones serán las peores preparadas para este escenario, con su escasa resiliencia y capacidad para gestionar entornos hostiles.

  1. Colapso lento y mitigado. Supongamos ahora que la dirección del cambio elige otra tendencia y se construye, ceteris paribus[8], una sociedad menos dependiente de la energía, que utiliza cultivos ecológicos de cercanía, y explota las energías renovables. Puesto que todo lo demás no ha cambiado y en este estadio tecnológico la energía que se puede obtener por medios sostenibles no es suficiente para una población como la actual, cabe suponer que, aunque atenuada, continuará la explotación masiva de recursos. Es decir, una sobreexplotación menor de los recursos, pero durante un período mucho más prolongado.

En este entorno, podemos estimar que la extinción de especies podría duplicarse, la acción conjunta de deforestación y liberación de gases de efecto invernadero, la sobreexplotación de los minerales raros utilizados en la producción de sistemas de energía renovables, … En fin, todo aquello necesario para esta nueva sociedad tan consumista como la anterior (recordad: ceteris paribus) contribuirá a profundizar todavía más, y durante un período de tiempo mayor, en la capacidad de recuperación de los sistemas.

El resumen es el gráfico que acompaña este capítulo, en el que la línea verde que lleva al colapso mitigado desciende más que la línea roja del colapso repentino, haciendo mucho más problemática la recuperación. Si en el primer supuesto hablamos de una pérdida rápida de población, en el momento más bajo de la curva todavía dispondrán los supervivientes del cuello de botella biológico112 de la tecnología y los conocimientos suficientes para una recuperación parcial y relativamente rápida. En cambio, la línea verde podría llevar, en el mejor de los casos, hasta un nuevo medioevo del que la humanidad tardaría siglos en salir.

Este planteamiento me recuerda enormemente la trilogía de las Fundaciones de Asimov, en el que un científico social, apoyado por modelos matemáticos, llega a la conclusión de que el Imperio que rige el mundo en ese momento va a colapsar. Crea dos fundaciones, no con el ánimo de frenar el inevitable colapso, sino para poder reducir a un milenio la recuperación de la civilización en lugar de los treinta mil años que costaría sin otra ayuda.


 Y con esta descripción de escenarios basados en modelos de fundada base científica termina esta serie en su faceta informativa. Las próximas publicaciones serán opiniones más o menos fundadas, y posiblemente alguna fantasía, que nunca se puede descartar.

Gracias por haberme acompañado hasta aquí.

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[1] Para este capítulo me he basado en el trabajo de septiembre de 2014, firmado por Íñigo Capellán-Pérez, Margarita Mediavilla, Carlos de Castro, Óscar Carpintero y Luis Javier Miguel: Agotamiento de los combustibles fósiles y escenarios socio‐económicos: un enfoque integrado.

[2] Una recomendable lectura es el artículo de Marga Mediavilla Trump: camino del escenario 3.

[3] Encontré las referencias a este modelo y el siguiente en el excelente artículo de Josep Antequera Sostenibilidad ambiental y complejidad social: ¿dos caras de la misma moneda? Para más detalle, es posible consultar la web del PoleStar Project (en inglés).

[4] Constanza, Robert (2000): Visions of Alternative (Unpredictable) Futures and Their Use in Policy Analysis.

[5] Muy interesante la mención a la Lógica del Caracol de Ivan Illich en las notas de Wikipedia: “El caracol construye la delicada arquitectura de su concha añadiendo una tras otra las espiras cada vez más amplias; después cesa bruscamente y comienza a enroscarse esta vez en decrecimiento, ya que una sola espira más daría a la concha una dimensión 16 veces más grande, lo que en lugar de contribuir al bienestar del animal, lo sobrecargaría. Y desde entonces, cualquier aumento de su productividad serviría sólo para paliar las dificultades creadas por esta ampliación de la concha, fuera de los límites fijados por su finalidad. Pasado el punto límite de la ampliación de las espiras, los problemas del sobrecrecimiento se multiplican en progresión geométrica, mientras que la capacidad biológica del caracol sólo puede, en el mejor de los casos, seguir una progresión aritmética”

[6] Carlos de Castro: En defensa de un colapso de nuestra civilización rápido y temprano. ¡¡No os perdáis el debate en los comentarios!!

[7] También el físico Ugo Bardi (el autor de referencia para el efecto Séneca) ha escrito un artículo (en inglés) en la misma línea: Climate change: can the Seneca effect save us?

[8] Latinajo frecuentemente utilizado en economía, y que se traduce por permaneciendo todo lo demás constante.

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