Re-institucionalización del racismo y la xenofobia en occidente

Este es el segundo de los artículos académicos sobre el racismo y la xenofobia. Ahora se trata de averiguar si se está re-institucionalizando, y en ese caso qué exactamente se está fijando en la sociedad occidental, y hasta qué punto las raíces son profundas.

Contra el significado que le damos habitualmente a la palabra institución, no es una organización, sino la solución permanente que da la sociedad a problemas permanentes. Se han dado multitud de definiciones, una de las más sencillas que ha permanecido es la que emitió el antropólogo Malinowski en los años 40: “un grupo de gente unida u organizada para un propósito determinado”. Un ejemplo clásico es la familia.

No quiero sonar en este prefacio demasiado académico, que ya bastante formal es el texto, pero sí es importante recalcar que lo que está en discusión es hasta qué punto lo que está ocurriendo – Trump, Le Pen, etc. – es un fenómeno pasajero, o es algo que ha venido para – desgraciadamente y para nuestra gran vergüenza – quedarse.

segregación racial en Estados Unidos

Segregación racial en EEUU, años 50.

Hay dos cuestiones previas que conviene plantear:

  • ¿Es necesario analizar conceptos como racismo, xenofobia y etnicidad? ¿O es irrelevante la distinción para este análisis?
  • De la expresión re-institucionalización, ¿se deduce que existió institucionalización en un período histórico anterior?

Cabrá por tanto empezar por encontrar paralelismos históricos para averiguar si se están re-institucionalizando mecanismos de discriminación anteriores a la promulgación de los Derechos Humanos (DDHH), y cuáles son éstos.

Xenofobia, racismo y etnicidad.

Berger y Luckmann (1986) justifican la necesidad de combatir los universos simbólicos externos para preservar las instituciones[1]. Para ello existen mecanismos de poder que asignan estatus ontológicos inferiores:

Xenofobia hace referencia al rechazo y la hostilidad hacia las personas extranjeras[2].

Partiendo de estereotipos creados sobre diferencias genéticas hereditarias (Bohannan, 2010), el racismo permite desarrollar doctrinas útiles para la estrategia global de los conservadurismos sociales (Foucault, 1993).

Etnicidad se refiere a las distinciones culturales, donde “las fronteras entre categorías étnicas son al menos tan importantes como los marcadores culturales dentro de ellas” (Barth 1969, citado por Bohannan, 2010).

Sin embargo, la ONU engloba estos mecanismos sociales de exclusión bajo una única denominación de discriminación racial, considerando que “…toda doctrina de superioridad basada en la diferenciación racial es científicamente falsa, moralmente condenable y socialmente injusta y peligrosa…”[3]. En la misma línea, Hannah Arendt afirma que “para entender la persecución racial no necesitamos investigar la raza, hay que investigar la persecución”. (Hannah Arendt, citada por Bohannan 2010:184).

En lo que sigue, utilizaré por lo tanto la expresión discriminación racial cuando no pueda determinarse la relevancia de una tecnología biopolítica de poder[4] en particular.

Antecedentes de racismo institucional.

El proceso nace a principios del siglo XV, cuando las naciones europeas extienden su dominio. En España, el control de la cohesión social utiliza la pureza de sangre, calificada por Yerushalmi de protorracismo[5].

El gran momento teórico del racismo es la formulación de una doctrina histórica por el conde de Gobineau – el Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas – publicado en 1853. Este estudio sobre la caída de las civilizaciones confirmaba una opinión ya aceptada entre la nobleza francesa (Arendt, 1998: 148, 152). Opinión reforzada por algunas corrientes científicas, dando origen al darwinismo social[6].

Durante el principio del siglo XX, un racismo biológico y centralizado (Foucault, 1993) se integra en las políticas de estado como un mecanismo más de poder, culminando con las doctrinas del nacional-socialismo alemán[7].

Conclusión: racismo institucionalizado.

El racismo ha sido objetivizado e interiorizado mediante un proceso creador de conocimiento, ese “cuerpo de verdades generalmente reconocidas como válidas acerca de la realidad” (Berger y Luckmann, 1986: 87). Ha seguido por tanto un largo proceso institucionalizador entre 1400 y 1853, deslegitimado en 1948 por la Declaración de los Derechos Humanos (DDHH).

El proceso de institucionalización actual.

En Donald Trump parece confirmarse una complementación de racismo y xenofobia[8].

Otro tanto parecería apuntar el discurso de Geert Wilders al indicar que “Holanda tiene un problema que se llama marroquíes[9]. Abundan ejemplos en otros países, aunque todos nieguen su racismo. Como plantea Castells (2010): “aunque los racistas explícitos son minoría, indicadores de xenofobia (asociada al racismo) muestran su rápido incremento hasta constituir una actitud mayoritaria en toda Europa”.

Y, sin embargo, considero dudoso que se trate únicamente de xenofobia y racismo. Por ejemplo, el decreto de veto a refugiados e inmigrantes en EEUU[10] cerraba las fronteras a quienes provienen de tan sólo siete países de mayoría musulmana, pero a todos los refugiados, sin excepción. Parece descartar un factor de rechazo étnico. Algo parecido ocurre con el concepto de inmigrante, personalizado en México, obviando que comparte una frontera aún mayor con Canadá[11]. Es decir, no a los extranjeros… si son pobres.

Otra hipótesis: la aporofobia.

Aporofobia es un neologismo acuñado por Adela Cortina en los años 90[12] que Wikipedia define como “la repugnancia y hostilidad ante las personas pobres, sin recursos o desamparadas”. La autora sostiene que las fobias sociales son patologías de odio que enmascaran el rechazo al pobre. También Castells (2010) ironiza que “los principios de derechos humanos quedan para los pudientes que se los pueden permitir”.

Efectivamente, la xenofobia se contradice con otras políticas de Trump contra clases medias y bajas como el ataque al proyecto sanitario de Obama en EEUU, o en España la persecución a quienes buscan su alimento en la basura.

Multas por rebuscar en la basura

En conjunto, la hipótesis de Adela Cortina explica la superposición de conceptos, pero no justifica la rápida implantación del discurso xenófobo en la política.

El ingrediente definitivo: el miedo.

Es el miedo “a una globalización incontrolada, a una identidad cultural amenazada, a una economía desarticulada, a la inseguridad del empleo y a la desconfianza en los políticos” (Castells, 2010). Si prende con facilidad el racismo en una sociedad atemorizada, es porque “cuando el cambio cultural conlleva una pérdida de privilegios y el surgimiento de la pobreza, se comienza a ver como un peligro a los extranjeros, a los inmigrantes y a quienes buscan asilo político. El racismo es una ideología que conforta a los nacionales pobres sin privilegios, diciéndoles que, sea como sea, pertenecen a una raza superior” (Mario Erdheim, 1993)[13].

Es decir, miedo a un mundo escrito en piedra, en el que los significados humanos son “productos de la naturaleza de las cosas”, fatalidades que vienen de fuera (Berger y Luckmann, 1986:115).

Discursos.

Nos reconocemos y actuamos como sujetos eligiendo alguno de los discursos disponibles[14], y éstos se materializan en textos adaptados y repetitivos, porque:

… Puesto que los seres humanos suelen ser indolentes y olvidadizos, deben existir también procedimientos para que dichos significados se machaquen y se recuerden …. Además, dado que los seres humanos suelen ser torpes, los significados institucionales tienden a simplificarse en el proceso de transmisión…” Berger y Luckmann (1983:92).

Es post-verdad, mensajes dirigidos a las emociones, por más que carezcan de base verificable: “Los inmigrantes nos quitan el trabajo, los mejicanos son traficantes, violadores y criminales, …”.

Conclusión: retorno al universo perdido.

Se está procediendo a una re-institucionalización de la discriminación racial en un intento de regreso a un universo simbólico tradicional, inefable e inmutable: reificado.

… la reificación es la aprehensión de los productos de la actividad humana como si fueran algo distinto de los productos humanos, como hechos de la naturaleza, como resultados de leyes cósmicas, o manifestaciones de la voluntad divina.” Berger y Luckmann (1983:114).

Los grupos aplican mecanismos conceptuales de aniquilación (Berger y Luckmann, 1983:145-146). Construyen discursos para liquidar todo lo ajeno a su universo: religión, cultura, características físicas, … Se asignan estatus ontológicos negativos o inferiores a quienes se definen como extraños a la sociedad, mientras se explican las desviaciones a partir del universo propio. No importarán los mecanismos concretos, que pueden construirse ad hoc desde el conocimiento más básico.

Se construye un relato de retorno a ese universo primigenio, inocente, dónde los culpables – los políticos de Washington o la Unión Europea – carecerán de poder, y se aplicarán políticas de sentido común[15]: cierre de fronteras, independencia, regreso a la grandeza patria, … Y ello sonará razonable porque se habrán anulado previamente los argumentos que intenten desviarse del discurso institucional.

Trump y su influjo en Europa.

Ya en noviembre de 2016 Donald Trump recibió a Nigel Farage, el líder del partido antieuropeo UKIP[16]. En enero, pocos días antes de ser investido presidente, la dirigente del Frente Nacional francés, Marine Le Pen, es fotografiada en la Torre Trump de Nueva York. Aunque ambos niegan haberse entrevistado, personas conocidas del entorno del presidente[17] sí reconocen haber hablado con Le Pen[18].

Son sólo dos ejemplos de la importancia que los líderes europeos otorgan a Trump, y viceversa. Pero también de la red creada de apoyos mutuos.

Trump, legitimador.

Contra todo pronóstico, Trump alcanza la presidencia de los EEUU. De esta forma, la discriminación racial institucionalizada se transforma en un objeto disponible y subjetivamente plausible. Se acentúa la integración, tanto horizontal entre los distintos movimientos excluyentes, como de subjetivación vertical dentro del espacio de vida de los individuos (Berger y Luckmann, 1986:118-119). Queda legitimado el discurso de Trump por su victoria electoral.

¿Y la europea?

Cada éxito de un nodo en la red de líderes europeos refuerza el discurso de los demás y los empuja hacia el gobierno en sus respectivos países[19]. Por ejemplo, la victoria de Trump han impulsado la intención de voto a Marine Le Pen desde noviembre 2016.

Evolución de las intenciones de voto en la primera vuelta de las elecciones a la presidencia de Francia

Evolución de las intenciones de voto en la primera vuelta de las elecciones a la presidencia de Francia. Fijaos en el cambio en la tendencia de voto a Marine Le Pen tras la victoria de Trump en noviembre de 2016. Fuente Wikiwand

Conclusión: legitimación e influencia.

A la dimensión cognoscitiva, se suma una dimensión reforzada de legitimación normativa (Berger y Luckmann, 1986:120), que adjudica dignidad a la puesta en ejecución del discurso excluyente. La discriminación racial institucional es, desde la victoria de Trump, no sólo plausible sino probadamente posible. En el mundo de la comunicación instantánea, globalizada, el impulso legitimador se extiende a Europa.

Por otra parte, “cuando una definición particular de la realidad llega a estar anexada a un interés de poder concreto, puede llamársele ideología” (Berger y Luckmann, 1986:155). Y no hay que olvidar que la ideología económica de Trump es el fundamentalismo liberal.  Desde esta perspectiva, implantará el orden post-social de Nikolas Rose (Juan C. Aceros, páginas 52-54) en el que cada persona debe proteger su propia seguridad, la búsqueda de empleo, … Se legitima por tanto la estigmatización de desviados y fallidos. En este último aspecto, vuelve a aparecer la aporofobia que complementa racismo, xenofobia y etnicidad.

Educación y discriminación racial.

Las ciencias sociales disponen del conocimiento para cambiar las actitudes, actuando sobre la esfera pública. Pero la herramienta más poderosa es la educación, por lo que limitaré mis propuestas esa área:

El edificio de las legitimaciones se construye sobre el lenguaje, que es también el primer factor de socialización (Berger y Luckmann, 1986:85). Debieran sancionarse socialmente los micro racismos – moro, moreno, conguito, sudaca, … – en la esfera pública mientras se recuperan los significantes: inmigrante no implica criminal, todo musulmán no es un terrorista, ni refugiado equivale a parásito social.

No debemos olvidar que la comunicación multicultural debe ser emocional, construyendo relatos que puedan ser aprehendidos incluso en caso de disonancia con la socialización primaria recibida.

Un área que ha desaparecido de la formación reglada, con la filosofía y las ciencias sociales, es el desarrollo moral, en el sentido que le proporciona Kohlberg[20]. Lo considero fundamental.

Siguiendo las recomendaciones de la ONU, la UE y las Administraciones, se diseñan políticas transversales de educación multicultural[21], pero no se llevan a cabo con eficacia. De poco servirá el mensaje si no se impide la formación de identidades de resistencia[22].

Por último, creo que no se deberían disociar las Redes Sociales y el uso de Internet de una educación multicultural. Las Tecnologías de la Información son potentes canales de creación y transmisión del conocimiento básico para la sedimentación del universo simbólico institucional. Pero su uso requiere un aprendizaje que la escuela pública rara vez incorpora a sus currículos.

Concluyendo.

De la historia de la discriminación, y de la fortaleza legitimadora de la victoria de Trump en EEUU, se deduce que efectivamente estamos ante una re-institucionalización de la discriminación. La legitimación de la presidencia de Trump, el Brexit y el indudable crecimiento electoral de los movimientos segregadores, han contribuido a crear una red de apoyos multinacional[23].

No es tan obvio que se trate de aplicar tecnologías de poder biopolítico en un sentido clásico, sino que el rechazo a inmigrantes y refugiados se legitima sobre discursos basados en la defensa de la cultura nacional y la economía. Llegamos con este mensaje a una situación de incompatibilidad con la globalización y la apertura hacia los otros, definidos como todos aquellos que son étnicamente diferentes y/o son pobres (fallidos) o heréticos (desviados).

Es indudable que los Estados disponen de herramientas para actuar sobre los procesos de socialización, que la educación es el más conocido y despierta mayor consenso entre los gobernantes, pero no es menos cierto que la voluntad política de aplicar estos mecanismos escasea. Tanto, que ha llevado a las Naciones Unidas a quejarse públicamente del escaso esfuerzo realizado en la lucha contra la discriminación.

Más allá de la educación, las ciencias sociales pueden aportar conocimiento para extender la lucha, pero de nuevo se requeriría el apoyo decidido de los Estados.

En conclusión, vivimos un momento de expansión y sedimentación institucional de la discriminación racial, mientras los Estados reaccionan con tibieza. Es por tanto de temer que la re-institucionalización del discurso contrario a los Derechos Humanos se consolide y acabe gobernando en las principales potencias.

De hecho, ya lo están haciendo.


Bibliografía

Aceros, J. C. (s.f.). Les institucions socials. Estructures socials y realitats objectives. Barcelona: UOC.

Arendt, H. (1998). Los orígenes del totalitarismo. Madrid: Grupo Santillana de Ediciones, S.A.

Berger, P. L., & Luckmann, T. (1986). La sociedad como realidad objetiva. En La construcción social de la realidad (págs. 164-227). Buenos Aires: Amorrortu. Recuperado el mayo de 2017, de https://zoonpolitikonmx.files.wordpress.com/2014/09/la-construccic3b3n-social-de-la-realidad-berger-luckmann.pdf

Bohannan, P. (2010). Para raros, nosotros. Introducción a la Antropología Cultural. . Madrid: Akal.

Castells, M. (25 de septiembre de 2010). Europa xenófoba. La Vanguardia – Observatorio Global. Recuperado el 10 de mayo de 2017, de http://www.lavanguardia.com/internacional/20100925/54011140158/europa-xenofoba.html

Foucalt, M. (1993). Genealogía del racismo. Buenos Aires y Montevideo: Altamira. Recuperado el 11 de mayo de 2017, de https://docs.google.com/file/d/0B-qYUtgasee5WTVUU0ZLVGhHSlE/edit?pli=1

Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. (2012). Medidas de prevención, educación y protección destinadas a erradicar el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia en los ámbitos nacional, regional e internacional. En Unidos contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia. Nueva York: Naciones Unidas. doi:http://www.un.org/es/letsfightracism/pdfs/united_against_racism_for_web.pdf

Pallí Monguilod, C., & Martínez Martínez, L. M. (2008). Las actitudes desde una perspectiva discursiva. En Naturaleza y organización de las actitudes. Barcelona: UOC.

Pérez Oliva, M. (10 de mayo de 2017). Cortina: “lo que molesta de los inmigrantes es que sean pobres”. El País. Recuperado el 10 de mayo de 2017, de http://cultura.elpais.com/cultura/2017/05/08/actualidad/1494264276_545094.html

Vallès, J. M., & Martí Puig, S. (s.f.). La política com a activitat (I): el context cultural. Barcelona : UOC.

Vallès, J. M., & Martí, S. (s.f.). La política Estatal: elements, institucions, formes de govern. Barcelona: UOC.

Wikipedia. (11 de mayo de 2017). Historia del racismo. Obtenido de Wikipedia.org: https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_del_racismo


Otras citas y referencias.

[1] Si, para facilitar el control social, afirmamos que nuestro universo simbólico es el único posible, ¿cómo explicar que otros definan su sociedad con universos incompatibles con el nuestro? ¿Cómo anulamos esos otros universos para mantener las instituciones? La cita completa es “La aplicación aniquiladora del mecanismo conceptual suele usarse con más frecuencia para los individuos o grupos extraños a la sociedad y, por ende, indeseables para la terapia. En este caso la operación conceptual es bastante sencilla. La amenaza a las definiciones sociales de la realidad se neutraliza adjudicando un status ontológico inferior, y por lo tanto un status cognoscitivo carente de seriedad, a todas las definiciones que existan fuera del universo simbólico”. (Berger y Luckmann 1986:145).

[2] Definición tomada de la etimología griega de la palabra: xénos (“extranjero”) y phóbos (“miedo”)

[3] En el artículo 1 de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial de 1965, la ONU utiliza la denominación de discriminación racial, definida como “toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o en cualquier otra esfera de la vida pública.” Consultado el 13 de mayo de 2017 en http://www.ohchr.org/SP/ProfessionalInterest/Pages/CERD.aspx

[4] Expresión tomada de Michel Foucault (1993:199)

[5] Cita obtenida de Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_del_racismo) y validada en otros blogs y artículos. Por ejemplo, Limpieza de sangre, ¿Racismo en la Edad Moderna? consultado el 12 de mayo 2017 en http://www.tiemposmodernos.org/tm3/index.php/tm/article/view/26/48

[6] El darwinismo social sostiene que las teorías evolutivas de Darwin pueden aplicarse en instituciones humanas. Nace de interpretaciones a lo publicado por Darwin, que no lo menciona explícitamente en su obra, aunque es fácil encontrar comentarios relativos a la superioridad de la raza civilizada en sus escritos, o incluso eugenesia. Por ejemplo: “…En consecuencia, los miembros débiles de las sociedades civilizadas propagan su especie. Nadie que haya asistido a la cría de animales domésticos dudará que esto debe ser muy perjudicial para la raza humana. Es sorprendente ver la rapidez con la que la falta de cuidado o el cuidado mal llevado a cabo conduce a la degeneración de una raza doméstica, pero exceptuando el caso del hombre mismo, casi nadie sería tan ignorante como para permitir que sus peores animales se reproduzcan”. Darwin (1871), Parte 1, Cap. V: Natural Selection as affecting Civilized Nations. Cita obtenida el 13 de mayo 2017 de http://studylib.es/doc/8451952/eugenesia-%C2%AB%E2%80%A6

[7] Foucault llega a afirmar que “…ninguna sociedad fue más disciplinaria y al mismo tiempo más aseguradora que la instaurada, o proyectada, por los nazis”.

[8] No entraré en detalle en las frases del presidente Trump y su historial racista por razones de espacio. Respecto de la xenofobia se desprende del artículo Las frases más salvajes del Presidente Trump (2016) en eldiario.es, y ¿Donald Trump es racista? de Nicholas Kristof en el NYT (2016).

[9] ídem. La cita es el titular del artículo publicado en 2016 por Imane Rachidi en El Mundo, en el que, por cierto, Wilders niega explícitamente que se trate de racismo. http://www.elmundo.es/internacional/2016/11/23/5835bd02268e3e044d8b45c2.html

[10] Dato procedente del artículo de Marc Bassets publicado el 27 de abril 2017 en El País. Consultado el 13 de mayor 2017 en http://internacional.elpais.com/internacional/2017/01/27/estados_unidos/1485551816_434347.html

[11] La frontera con Méjico mide 3.185 km por 8.891 km la de Canadá. Fuente Wikipedia.

[12] Adela Cortina ha publicado recientemente su libro Aporofobia, el rechazo al pobre (Editorial Paidós, 2017). Las citas que incluyo proceden de la entrevista de Mercedes Pérez-Oliva en El País referenciada en la bibliografía, y de sinopsis del libro.

[13] Citado por Jorge Marcelo Tuero (2007) en el blog https://jorgemarcelotuero.wordpress.com/2007/01/20/nocion-de-xenofobia-tuero-y-trabajo-practico-de-relaciones-internacionales-fente/

[14] Alternativamente, en la definición de Foucault (citado por Aceros, página 49) las subjetividades son productos históricos de determinados discursos, definidos como “un conjunto de ideas, valores, opiniones que se articulan en prácticas lingüísticas de ciertas posiciones institucionales, situado históricamente, que construye un objeto de forma determinada” (Pallí y Martínez 2008:51).

[15] Para Berger y Luckmann (página 35) el sentido común es un mundo intersubjetivo construido por las objetivaciones de los procesos y significados subjetivos. Correspondería a ámbitos de sentido compartido socialmente por una mayoría determinante en un cierto contexto social e histórico.

[16] UKIP: United Kingdom Independence Party. La humillación a la Primera Ministra británica Theresa May fue doble, porque Trump la situó en el 11º lugar a la hora de priorizar sus llamadas a líderes mundiales. Ver por ejemplo Donald Trump humilla a Theresa May y a los políticos europeos con su encuentro con Nigel Farage. El mundo, 13 de noviembre 2016. Consultado el 14 de mayo 2017 en http://www.elmundo.es/internacional/2016/11/13/58286a0fe5fdeaa00d8b4606.html

[17] Por ejemplo, Guido Lombardi, vecino y amigo personal de Trump. Ver por ejemplo (en francés) Exclusif, les dessous de la visite de Marine Le Pen à la Trump Tower à New York. Consultado el 14 de mayo 2017 en http://www.atlantico.fr/decryptage/exclusif-dessous-visite-marine-pen-trump-tower-new-york-daily-beast-gideon-resnick-2935239.html

[18] No resulta extraño puesto que el discurso de ambos tiene coincidencias significativas. Ver (en inglés) el artículo Trump v Le Pen: in their own words. Consultado el 14 de mayo de 2017 en http://www.bbc.com/news/magazine-35075439

[19] En este contexto, tiene sentido que un partido tan nacionalista como el Frente Nacional de Marine Le Pen esgrima estos triunfos ajenos como propios en el inicio de su campaña. Por ejemplo, Le Pen arranca su campaña electoral con Trump y el Brexit como ejemplos. Publicado en febrero 2017 en La Vanguardia. Consultado el 14 de mayo 2017 en http://www.lavanguardia.com/internacional/20170206/414050122097/le-pen-arranca-campana-electoral-trump-brexit-ejemplos.html

[20] La enseñanza pública debería buscar un nivel de desarrollo moral equivalente a la etapa 4 de Kohlberg: la etapa de la preocupación y conciencias sociales. Citaré en este caso como referencia Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_del_desarrollo_moral#Desarrollo_moral_seg.C3.BAn_Kohlberg

[21]Por ejemplo, en el caso del Ministerio de Educación español, se ha publicado un Manual de apoyo para la prevención y detección del racismo, la xenofobia y otras formas de intolerancia en las aulas. Consultado el 14 de mayo 2017 en http://educalab.es/documents/10180/38496/ProyectoFRIDA2015/95352cab-783b-460c-9881-2311812c027e

[22] El comentario se relaciona con el punto 79 del documento de la alta Comisionada por los DDHH de la ONU: “79. Estamos firmemente convencidos de que los obstáculos para vencer la discriminación racial y conseguir la igualdad racial radican principalmente en la falta de voluntad política, la legislación deficiente y la falta de estrategias de aplicación y de medidas concretas por los Estados, así como en la prevalencia de actitudes racistas y estereotipos negativos

[23] Lo que no deja de ser paradójico en movimientos de retórica patriótica y proteccionista.

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