Resistiendo a Trump: análisis de movimientos sociales.

Tercer y último capítulo de la mini-serie. En este artículo analizo los movimientos sociales de resistencia que se han opuesto a Trump desde el principio de su candidatura, hasta la marcha de las mujeres en Washington.

Se suman todo tipo de colectivos. Algunos como Donald Trump is not my president[1] proceden de grupos de apoyo a Hillary Clinton. Otros, destacando Black Lives Matter[2], se constituyeron con otros objetivos y se han sumado más tarde a la resistencia cívica contra Trump.

Pero lo realmente significativo es que, como destaca Idoya Noain[i], “es la primera vez en décadas que los estadounidenses se lanzan espontáneamente a las calles y los campus universitarios de EEUU para rechazar el dictado de las urnas en unos comicios presidenciales”.

Identidades colectivas, politizadas y movilizadas.

Sabucedo, Durán y Alzate (2010) consideran que una identidad colectiva movilizada puede superponerse a una identidad colectiva politizada, superando el fatalismo e impulsando a la acción, cuando:

  • La identidad colectiva es fuerte, actuar en nombre del grupo es gratificante, y el coste de abandono del grupo es alto.
  • la identidad colectiva se fundamenta en la percepción de agravio por la pertenencia al grupo.
  • No existen vías para una solución negociada.
  • Se identifican responsables externos: los otros agresores, frente a nosotros, los agraviados.
  • Se espera que los beneficios obtenidos con la acción compensen sus costes.

Dos ejemplos de nuevas formas de resistencia

Cuando pensamos en movimientos sociales, lo primero que viene a la mente son manifestaciones, y ocasionalmente disturbios. Pero existen otras estrategias.

Las estrellas contra Trump.

Hablando de escenarios futuros, Robert Costanza (2000)[ii] sostiene que el factor que podía cambiar la perspectiva ecológica era una coalición mediática[3]. Ha ocurrido.

Abundan en YouTube grabaciones de artistas tomando posición públicamente, en ocasiones con dureza[iii]. Muchas se significaron desde el día siguiente a las elecciones[iv].

Famosos en lucha

Algunas de las estrellas de la industria del entretenimiento que han participado en movimientos.

Estas manifestaciones no garantizan una identidad colectiva que incluya “creencias y representaciones que los individuos tienen de sí mismos como miembros de ese grupo” (Sabucedo et al.:191). Pero hasta el 9 de noviembre 2016[4] sí existió un colectivo denominado Save The Day[5] que intervino activamente en las elecciones. Existe una comunidad de figuras de los medios de entretenimiento que participan en las luchas de los Movimientos Sociales.

Esta iniciativa de personalidades mediáticas satisface las condiciones enunciadas para una identidad movilizada: un colectivo politizado, amenazados por sus valores, sin salida negociada al conflicto, otros claramente identificados (Trump y el Tea Party), la decisión para la acción es racional.

GrabYourWallet[6]

El nombre del movimiento proviene del exabrupto de Trump “Grab them by their pussy[7]. Nació en octubre de 2016[v] vía Twitter por la colaboración de dos personas sin antecedentes en luchas sociales, Shannon Coulter y Sue Atencio[8], para concienciar a la población sobre el poder de los consumidores.

Tras las elecciones, publican una lista de empresas que tienen relaciones comerciales con la familia Trump en una hoja de cálculo[vi]. En febrero 2017 saltó la noticia de la renuncia de Nordstrom[vii] a vender la línea de productos de Ivanka Trump, hoy ya han salido de las listas de GrabYourWallet otras 23 compañías.

Creadoras de Grab Your Wallet

A la Izquierda Sue Atencio, a la derecha Shannon Coulter.

Es una identidad proyecto (Castells, 2003:36), pero no se trata de una identidad movilizada porque no existe un colectivo de consumidores agraviados, las acciones públicas se ejecutan individualmente y no necesariamente como miembros de un colectivo. Tampoco existe coste de defección, ni simbología de grupo.

Viejos, nuevos y novísimos movimientos sociales

Della Porta y Diani (1999) definen los Nuevos Movimientos Sociales como “nuevos movimientos para nuevos conflictos”. Juris (2012) actualiza la propuesta al distinguir entre viejos, nuevos y novísimos[9] movimientos sociales.

¿Quienes son?

Los movimientos sindicales se categorizan como viejos movimientos sociales, surgidos en el siglo XIX. Sus bases son nacionales y de clase, aunque ocasionalmente apoyen movimientos internacionales. Sus demandas son materiales o políticas, visibilizadas mediante huelgas y manifestaciones. Su simbología incluye lenguaje, estética y producción cultural propias. La organización es jerárquica, dominada por los adultos.

Manifestaciones del 1º de mayo

Manifestaciones del 1º de mayo en España en 1890, 1936, 1980 y 2017. Cambian formas y símbolos, se mantiene el fondo.

Los llamados nuevos movimientos sociales surgen en los años 60. Se consolidan en los movimientos antiglobalización de 1980-90. Su identidad cultural es transversal, con atributos generacionales, de género, orientación sexual y etnicidad. El ámbito de acción se extiende a movimientos transnacionales. Mantienen actividades tradicionales incorporando dimensiones culturales y lúdicas. Participan mayoritariamente jóvenes.

También hay excepciones a la tradición de no-violencia de los nuevos movimientos sociales, como los Bloques Negros (Black Bloc). Son organizaciones transnacionales de ideología anarquista que nacen en los años 80 y utilizan tácticas de lucha callejera. Aparecen en las grandes manifestaciones desde el final del siglo XX. También estuvieron presentes en la investidura de Trump:

Los novísimos MS enlazan espacio físico y virtual. Aparecen como mutación de los nuevos movimientos, en un espacio global de internacionalismo localizado. Enfatizan la solidaridad económica, relacionándola con el contexto vital y la identidad cultural. Innovan estrategias clásicas con las formas de resistencia en red. Son intergeneracionales, pero los jóvenes ya no están en posiciones subalternas, son quienes coordinan y deciden.

Payasos en manifestación

Nuevas formas. Imágenes de manifestaciones en Brasil 2013, Alemania y Copenhague 2007.

Sarah Jaffe (Guzmán Bastida, 2017) menciona elementos de las protestas contra Trump que encuadran los movimientos en la categoría de los novísimos movimientos sociales:

  • Se mantienen acciones tradicionales frente a otras más específicas.
  • Las protestas son glocales[10]: acción local, con demandas nacionales o transnacionales.
  • La coordinación de acciones físicas y virtuales se realiza desde plataformas digitales.
  • Basados en grupos preexistentes como Dreamers[11] o Black Lives Matter, atraen a quienes nunca habían participado en acciones de protesta: “no son los sospechosos habituales”.
Nuevos manifestantes

Suzanne Matunis, de 83 años. Acudió a la Marcha de las Mujeres, pero no se había manifestado desde la guerra de Vietnam.

Diálogo viejos-novísimos movimientos sociales

Como pronostica Sarah Jaffe, es difícil que los sindicatos, entidades institucionalizadas de clase, conecten con novísimos movimientos sociales:

Los sindicatos mantienen estructuras jerárquicas con liderazgos fuertes. Enfrente, liderazgos cambiantes y estructuras líquidas.

Comunicaciones en tiempo real en los novísimos movimientos sociales, siguiendo esquemas reticulares adaptados a cada interacción. Los sindicatos, con su estructura clásica burocrática.

Los afiliados sindicales son trabajadores, mientras los movimientos sociales transversales integran personas con cualquier status laboral y cultural.

El precariado es lo más cercano a una clase social en los novísimos movimientos sociales, sin casi paralelismos con la clase obrera. Desde el concepto del tiempo (Standing, 2011: ¶5), hasta una identidad social en permanente reconstrucción.

Los movimientos clásicos separan el ámbito profesional del privado de sus afiliados. En cambio, los novísimos movimientos sociales enlazan las dimensiones laborales, económicas, culturales y personales[12].

Pero, sobre todo, los separan los objetivos. Sirva de ejemplo el oleoducto de Standing Rock[viii], dónde el interés de los sindicatos – puestos de trabajo – se enfrentó al de los manifestantes – recursos territoriales y ecológicos.

Aunque cuando los movimientos se institucionalizan, tienden a coincidir. Por ejemplo, en Cádiz los intereses sindicales han prevalecido sobre el pacifismo[ix], y la popularidad sobre el laicismo.

Política y religión

El alcalde de Cádiz, de podemos, otorga una medalla a la virgen del Sagrario. Fuente: http://blogs.publico.es/strambotic/2017/05/milagro-en-cadiz/

La Marcha de las mujeres.

Al igual que acciones como Disrupt 20J[13], la Marcha de las Mujeres sobre Washington empezó a organizarse tan pronto se conoció la victoria de Trump. Su objetivo, enviar al gobierno de EEUU y al mundo un mensaje enérgico: los derechos de las mujeres son derechos humanos[x].

Las caras visibles de la organización son cuatro conocidas activistas con experiencia en luchas sociales: Tamika D. Mallory, Bob Bland, Carmen Pérez y Linda Sarsour. El equipo completo incluye a doce mujeres y dos hombres, apoyados por más de 540 organizaciones[xi].

Organizadoras de la marcha

Tamika D. Mallory, Bob Bland, Carmen Pérez y Linda Sarsour

Superó todas las previsiones de asistencia, duplicando expectativas. Según los datos recogidos por Wikipedia, asistieron cerca de medio millón de personas a la marcha en Washington, casi triplicando la toma de posesión de Donald Trump. Teniendo en cuenta las 673 marchas paralelas celebradas en 87 países, el apoyo total superó los tres millones de personas en EEUU, y cinco millones en todo el mundo.

A favor y en contra

A la izquierda, una vista de la ‘National Mall’ durante la toma de posesión de Trump y a la derecha la manifestación del sábado siguiente en Washington. Fuente El País.

Según la teoría de recursos para la movilización, quienes participen en la Marcha lo harán desde un análisis racional de costes y beneficios, como una continuación de políticas convencionales. Existen los recursos internos, materiales – organización, fondos, … – e inmateriales – compromiso moral, solidaridad, … -, necesarios para alcanzar objetivos definidos, capaces de proporcionar beneficios tangibles (Íñiguez Rueda:24-25).

Y efectivamente, organizan la marcha agentes racionales que pretenden alcanzar unos objetivos alineados con su misión. Su éxito radica en un momento en el que muchas organizaciones habían reservado recursos logísticos para celebrar la – en ese momento – probable victoria de Hillary Clinton, y del recurso emocional de la consiguiente frustración. Sin embargo, quedan facetas sin explicar:

  • Para las organizaciones de planificación familiar la acción puede implicar beneficio, pero globalmente los objetivos son valores intangibles: derechos humanos, feminismo, …
  • Participan grupos previamente activos, pero su inclusividad recluta colectivos pasivos hasta entonces.
  • No se trata de continuar la política por otros medios. No se persigue un beneficio directo para las organizaciones convocantes, sino para el conjunto de la sociedad.

En cambio, la teoría de la estructura de oportunidades políticas considera los movimientos sociales como instrumentos del cambio. Incorpora al análisis las formas de interacción entre instituciones y nuevos actores. Se estudian variables que propician recursos externos: apertura política, aliados influyentes, tolerancia del sistema a la protesta, etc. En resumen, la debilidad coyuntural del sistema proporciona la oportunidad (Íñiguez Rueda:27-29).

Esta teoría explica la elección del momento porque la percepción de la inflexión representada por la victoria de Trump (y la derrota de Clinton), junto con la interinidad institucional del traspaso de poder, delimitan una oportunidad política.

Pero tampoco esta teoría explica por sí sola esta convocatoria, en este preciso momento:

  • No tiene en cuenta la innovación cultural de los nuevos movimientos sociales consolidados, nacidos en los años 60 y experimentados en luchas de las comunidades étnicas, movimientos de género, de orientación sexual, etc.
  • No explica el contexto global de género. Por ejemplo, el 42% de las mujeres norteamericanas (y 53% de las mujeres blancas) votaron por Trump[xii].
  • Variables como el grado de apertura de las instituciones o de tolerancia a las protestas, eran todavía desconocidas cuando se organiza la marcha. Pero tampoco cabía esperar mayores facilidades que en la administración anterior, que según Sarah Jaffe no fue precisamente débil[14].

En conclusión, falta una teoría global que explique este tipo de movimientos. Las teorías de los recursos y oportunidades políticas justifican la acción racional de los agentes y, en parte, el momento elegido. Sin embargo, necesitamos los novísimos movimientos sociales para explicar factores organizativos, estructurales, geográficos, etc. que se detectan en la Marcha de las Mujeres.

Extraordinariamente importante ha sido el apoyo de personalidades públicas. En los parlamentos finales[xiii] se observa no sólo la diversidad de orígenes, sino también una influencia mediática común. La asistencia de actrices, comunicadores, figuras políticas, activistas sociales, no puede entenderse sin la capacidad comunicativa de la Sociedad Red.

Y todavía, sería necesario integrar la interseccionalidad en la teoría. Este no es sólo otro movimiento feminista, porque en cada mujer interseccionan varios componentes. Por ejemplo, una trabajadora negra tendrá un salario inferior al de los hombres, pero también al de las mujeres blancas[xiv].

Concluyendo: ¿Cuál es el potencial de resistencia mediante manifestaciones, acciones colectivas y movimientos sociales?

Políticamente, los éxitos de las acciones colectivas son la activación de colectivos pasivos, y la inserción de reivindicaciones en la agenda política. Más allá de estos logros, hay importantes voces que dudan de la capacidad de cambio cultural de las grandes manifestaciones: Sarah Jaffe (Guzmán, 2017) – “las grandes marchas callejeras tienen una utilidad limitada” – o influyentes activistas como Chi Nguyen[xv], Shikha Dalmia[xvi] y Micah White[xvii].

Pero la pregunta es qué potencial existe desde el punto de vista socioeducativo, a más largo plazo. Todd Gitlin apunta que la lucha por los derechos civiles y los movimientos contra la guerra de Vietnam, triunfaron porque se organizaron en redes que precedieron y sucedieron cada acción[xviii]. La sensación de pertenencia penetró profundamente en el tejido social, lo suficiente para que los participantes adquiriesen una fuerte identidad colectiva. Es decir, sin raíces profundas que se hundan en las instituciones sociales, el efecto es tan sólo temporal y no acumulativo.

Desde la perspectiva de las ciencias sociales, algunas herramientas ya facilitan el análisis, aunque sea incompleto: la teoría de los novísimos movimientos sociales, los estudios sobre la sociedad red, o los colectivos sociales movilizados[15]. Faltaría una integración teórica.

Por otro lado, los científicos sociales probablemente deberían tomar agencia en las áreas que facilitan el progreso de discursos populistas[xix], contribuyendo a desenmascarar los significados de la post-verdad (verdades alternativas en versión Trump).

Pero, sobre todo, colaborar en la construcción de una identidad colectiva para los ratones, que del color de los gatos ya se habla en campaña.


Bibliografía

Castells, M. (2003). LA ERA DE LA INFORMACIÓN VOL 2: el poder de la identidad. Madrid: Alianza Editorial, SA.

Guzmán Bastida, Á. (20 de enero de 2017). SARAH JAFFE / PERIODISTA. AUTORA DE ‘NECESSARY TROUBLE’ “La izquierda será aplastada si permite que Trump y los republicanos la dividan”. Ctxt – Contexto y acción. Recuperado el 9 de abril de 2017, de http://ctxt.es/es/20170118/Politica/10672/Sarah-Jaffe-movimientos-sociales-manifestaciones-protestas.htm

Íñiguez Rueda, l. L. (s.f.). Moviments sociales: sonflicte, acció col·lectiva i canvi social. UOC.

Pereira, I., Feixa, C., & Juris, J. S. (22 de febrero de 2012). La globalización alternativa y los ‘novísimos’ movimientos sociales. Revista del Centro de Investigación. Universidad La Salle(10, enero-junio). Recuperado el 8 de abril de 2017, de http://www.redalyc.org/pdf/342/34223328002.pdf

Sabucedo, J. D. (2010). Identidad colectiva movilizada. Revista de Psicología Social, 25(2), 189-202. Recuperado el 8 de abril de 2017, de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3193452

Standing, G. (2011). The precariat. The new dangerous class. Londres y Nueva York: Bloomsbury Publishing Plc. Recuperado el 9 de abril de 2017, de https://www.hse.ru/data/2013/01/28/1304836059/Standing.%20The_Precariat__The_New_Dangerous_Class__-Bloomsbury_USA(2011).pdf


Notas y referencias

[1] Existen varios grupos con el mismo nombre que reúnen cada uno a cientos de miles de seguidores, algunos de gran influencia como el que administra Bill Palmer, editor y fundador del blog Daily News Bin, pero no es el único.

[2] Creada en 2012 a raíz de la muerte de Trayvon Martin, se enfoca en aquellos colectivos dentro de la comunidad negra norteamericana que han sido tradicionalmente marginados por los movimientos clásicos, con el objetivo de reconstruir el movimiento de liberación negro.

[3]  El comentario original fue “…what really seemed to do the trick was the work of a coalition of Hollywood celebrities and producers, led by Robert Redford, who got behind the idea and began making a series of movies and TV sit-coms that embodied the “sustainable vision.” 

[4] Se despidieron proporcionando una lista de asociaciones en las que seguir participando: “A List of Pro-Women, Pro-Immigrant, Pro-Earth, Anti-Bigotry Organizations That Need Your Support

[5] Su objetivo declarado es propagar la idea de que el voto es necesario y heroico, pero en la práctica el mensaje está claramente sesgado en contra de Trump. Los cortometrajes publicados pueden consultarse en su blog, Facebook o canal de YouTube.

[6] Se traduce como “Agarra tu monedero”.

[7] La frase complete podría traducirse por “Cógelas por el coño. Podrás hacer cualquier cosa”. La grabación ha sido ampliamente reproducida, y puede escucharse, por ejemplo, en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=tl5HJBnPitU

[8] A fecha del 8 de abril 2017, @shannoncoulter tenía unos 55.700 seguidores en Twitter, @pgpug (la cuenta de Twitter de Sue Atencio) “sólo” 1.423, probablemente por la dificultad de identificación. Sus fotografías y voces pueden encontrarse en YouTube, en el enlace de la imagen.

[9] En otros autores, nuevos nuevos movimientos sociales.

[10] Glocalización, término divulgado por el sociólogo Roland Robertson en 1997, significando la simultaneidad de ambas tendencias de universalización y particularización. Fuente, Wikipedia: Glocalization

[11] Inmigrantes ilegales que llegaron a EEUU de niños. Para más información ver por ejemplo Entérate. ¿Quiénes son los Dreamers?

[12] Lo afirma Sarah Jaffe: “hay que entender que todas esas cosas están interconectadas”.

[13] El mismo nombre indica el objetivo de la acción: interrumpir la ceremonia de toma de posesión el 20 de enero.

[14] “…no es cierto que los movimientos sociales tuvieran tanto espacio para respirar en los últimos años, bajo los gobiernos de Obama. No hay más que fijarse en la represión de Ferguson o en Baton Rouge, donde se sacaron los tanques a la calle, o recordar cómo se desmantelaron las acampadas de Occupy.

[15] Es obvio, pero creo conveniente señalar que me refiero a los autores mencionados en la bibliografía Juris, Castells y Sabucedo et al respectivamente. En particular Castells dedica un interesante capítulo de su libro La era de la Información al fin del patriarcado.

[i] Noain, Idoya (11 de noviembre de 2016). El movimiento de protesta contra Trump se organiza. El Periódico Internacional. Consultado el 8 de abril de 2017 en http://www.elperiodico.com/es/noticias/internacional/trump-culpa-los-medios-comunicacion-incitar-las-protestas-contra-eleccion-5622062

[ii] Costanza, R. (2000). Visions of alternative (unpredictable) futures and their use in policy analysis. Conservation Ecology 4(1): 5. Consultado el 8 de abril de 2017 en http://www.consecol.org/vol4/iss1/art5/

[iii] Robert De Niro sobre Trump: “es un perro, un cerdo y una vergüenza para el país”. (8 de octubre de 2016). EEUU. Consultado el 8 de abril de 2017, en https://www.youtube.com/watch?v=r0NoE7ItwfM

[iv] Por ejemplo, puede consultarse la lista de reacciones publicada por Fórmula Europa FM el mismo 9 de noviembre 2016 (http://www.europafm.com/noticias/famosos/reacciones-artistas-famosos-triunfo-trump_201611095822f5200cf2d6cc9cd49e1a.html)  o en El país el 22 de enero de 2017 (http://internacional.elpais.com/internacional/2017/01/21/estados_unidos/1485035954_566532.html).Ambos artículos han sido consultados el 8 de abril de 2017.

[v] Extraído de la tabla publicada originalmente en  https://grabyourwallet.org/What%20We’re%20About.html.

[vi] La tabla se movió al dominio https://grabyourwallet.org/, dónde se pueden encontrar listas actualizadas de empresas que tienen, o han tenido relaciones comerciales con los negocios de la familia Trump.

[vii] Fue una noticia ampliamente difundida, pero por su repercusión recomiendo leerla en la página de la revista Fortune: Nordstrom is officially dropping the Ivanka Trump Brand, publicada el 2 de febrero de 2017.

[viii] Ver por ejemplo el artículo de Kevin Sullivan (10 de diciembre 2016) en el Washington Post El oleoducto de Standing Rock, una historia contada por sus actores. Recuperado el 10 de abril 2017 de http://eleconomista.com.mx/internacional/2016/12/10/oleoducto-standing-rock-historia-contada-sus-actores

[ix] La plataforma municipal de Unidos Podemos – de ideología contraria a cualquier forma de belicismo y opuesta a la industria de armamento – defendía la construcción de navíos militares para Arabia Saudí. Puede leerse, por ejemplo, en la publicación de Infolibre (7 de junio 2016) Podemos defiende en Cádiz que los astilleros construyan corbetas para Arabia Saudí. Recuperado el 10 de abril 2017 de http://www.infolibre.es/noticias/comunidades/andalucia/2016/06/07/unidos_podemos_cadiz_defiende_que_los_astilleros_construyan_corbetas_para_arabia_saudi_50896_1721.html

Algo similar por otra parte al asentamiento del PSOE en las instituciones andaluzas en los años 80. Para quién esté interesado en el tema, recomiendo leer Todo lo que era sólido, de Antonio Muñoz Molina.

[x] “The Women’s March on Washington will send a bold message to our new government on their first day in office, and to the world that women’s rights are human rights.” Extraída el 13 de abril 2017 de https://www.womensmarch.com/mission/.

[xi] Todos los datos han sido obtenidos de las diferentes listas incluidas en el apartado About de la web oficial del movimiento https://www.womensmarch.com/, el 13 de abril de 2017.

[xii] Se han publicado multitud de artículos al respecto, pero por señalar una fuente he obtenido el dato del artículo de Phoebe Lett (10 de noviembre 2016) publicado en el NYT, obtenido el 14 de abril 2017 de https://www.nytimes.com/2016/11/10/opinion/white-women-voted-trump-now-what.html

[xiii] Los parlamentos han sido extraídos de los discursos publicados en vídeo por Democracy Now! como resultado de la búsqueda con las palabras clave women’s march en el canal de la organización.

[xiv] Aunque no directamente relacionado con el tema, hay un interesante artículo respecto de la interseccionalidad escrito por Jenée Desmond-Harris y publicado el 21 de enero 2017 en Vox. Obtenido el 14 abril 2017 de http://www.vox.com/identities/2017/1/17/14267766/womens-march-on-washington-inauguration-trump-feminism-intersectionaltiy-race-class

[xv] Chi Nguyen acusa al feminismo blanco de capitalizar la Marcha, y excluir conflictos interseccionales entre feminismo y etnicidad. An unpopular opinión about the Women’s March on Washington. Publicado el 23 de enero 2017 en el Huffington Post, recuperado el 14 de abril 2017 de http://www.huffingtonpost.com/entry/an-unpopular-opinion-on-the-womens-march-on-washington_us_58862435e4b0d96b98c1de43

[xvi] Shikha Dalmia opina que los objetivos de la Marcha van a añadir confusión y proporcionar fácil defensa a Trump y a sus apoyos (2 de enero 2017). Why women’s March on Washington has already failed. The Week. Obtenido el 14 de abril 2017 en http://theweek.com/articles/667163/why-womens-march-washington-already-failed

[xvii] Micah White cree que los movimientos deben alcanzar el poder, o acaban diluyéndose. Afirma si no alcanza el poder, la Marcha acabará como Occupy. Y yo añadiría, también como el Mayo’68 francés. (19 enero 2017). Without a path from protests to power, the Women’s March will end up like Occupy. Publicado en The Guardian y recuperado el 14 de abril 2017 de https://www.theguardian.com/world/2017/jan/19/womens-march-washington-occupy-protest

[xviii] Todd Gitlin, citado por Susan Chira y Jonathan Martin (22 de enero 2017): “The march on Washington in 1963 was the culmination of years of local activism, including civil disobedience, registering voters, protecting civil rights workers and voter education movements…”. Publicado en el NYT y recuperado el 14 de abril 2017 de https://www.nytimes.com/2017/01/22/us/after-success-of-womens-march-a-question-remains-whats-next.html?_r=0

[xix] En el sentido del discurso de Ernesto Laclau: “El discurso político hace patente la condición performativa de todo discurso por cuanto su eficacia estriba en crear realidades dentro de las cuales los sujetos se ven interpelados… si una frase política ‘hace sentido’ ello no tiene que ver con lo comprensiva o lógica que pudiera ser, ni con el mensaje que acarree, pues incluso siendo absurda puede generar ‘efectos de sentido’ en quienes lo escuchan”.

Extraído de Daniel Gutiérrez Vera (2011). Ernesto laclau: el populismo y sus avatares. Iconos, revista de ciencias sociales nº 40, Quito, mayo 2011, pp 151-168. Obtenido el 15 de abril 2017 de http://www.flacso.org.ec/docs/i40gutierrez.pdf

[xx] Referencia al conocido discurso Mouseland de Tommy Douglas en 1962. Obtenido el 14 de abril 2017 de YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=NzdsgogJ8AY&t=6s

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