Resistiendo a Trump: análisis de movimientos sociales.

Tercer y último capítulo de la mini-serie. En este artículo analizo los movimientos sociales de resistencia que se han opuesto a Trump desde el principio de su candidatura, hasta la marcha de las mujeres en Washington.

Se suman todo tipo de colectivos. Algunos como Donald Trump is not my president[1] proceden de grupos de apoyo a Hillary Clinton. Otros, destacando Black Lives Matter[2], se constituyeron con otros objetivos y se han sumado más tarde a la resistencia cívica contra Trump.

Pero lo realmente significativo es que, como destaca Idoya Noain[i], “es la primera vez en décadas que los estadounidenses se lanzan espontáneamente a las calles y los campus universitarios de EEUU para rechazar el dictado de las urnas en unos comicios presidenciales”.

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Re-institucionalización del racismo y la xenofobia en occidente

Este es el segundo de los artículos académicos sobre el racismo y la xenofobia. Ahora se trata de averiguar si se está re-institucionalizando, y en ese caso qué exactamente se está fijando en la sociedad occidental, y hasta qué punto las raíces son profundas.

Contra el significado que le damos habitualmente a la palabra institución, no es una organización, sino la solución permanente que da la sociedad a problemas permanentes. Se han dado multitud de definiciones, una de las más sencillas que ha permanecido es la que emitió el antropólogo Malinowski en los años 40: “un grupo de gente unida u organizada para un propósito determinado”. Un ejemplo clásico es la familia.

No quiero sonar en este prefacio demasiado académico, que ya bastante formal es el texto, pero sí es importante recalcar que lo que está en discusión es hasta qué punto lo que está ocurriendo – Trump, Le Pen, etc. – es un fenómeno pasajero, o es algo que ha venido para – desgraciadamente y para nuestra gran vergüenza – quedarse.

segregación racial en Estados Unidos

Segregación racial en EEUU, años 50.

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La post-verdad en contexto

Este es el primero de una mini-serie de tres artículos académicos sobre la relación entre post-verdad, xenofobia y populismo. No se escribieron para ser publicados por lo que el estilo puede sonar más formal de lo habitual, pero por la vigencia de su temática he considerado interesante incluirlos en el blog.

Empezamos por el neologismo post-verdad, que en el fondo no es más que una falsedad que toma  apariencia de realidad cuando la interpretan las emociones. Cuando quien emite la post-verdad sabe cómo hacerlo, funciona, y generalmente convence. Que se lo digan a Trump, Marine Le Pen, y tantos otros. También en España, pero aquí se utiliza desprovisto de la faceta excluyente.

Tampoco es necesario que incluya palabras, puede emitirse una post-verdad en formato imagen, obteniendo el mismo resultado con menos polémica. Ved este ejemplo polaco:

Etnocentrismo y xenofobia en Polonia

La violación de Europa por el Islam. Publicado por la revista polaca wSieci. Fuente La Vanguardia.

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Minientrada

Del feminismo y el sesgo del patriarcado

 No voy a engañar a nadie, apenas tengo datos que apoyen mi discurso y, por supuesto, no soy ni politóloga, ni antropóloga, ni socióloga, ni siquiera filósofa. Vamos, que no me dedico a estudiar por qué la gente hace lo que hace, o dice lo que dice, o piensa lo que dice pero luego no lo hace, en fin, un lío. No, yo soy un proyecto de filóloga (ni terminada la carrera tengo) e inglesa para más INRI.

Habrá quien crea que auto-desacreditarme no resulta precisamente óptimo para que se tome en serio lo que sea que tenga que decir, pero, tal vez, justo desde ahí, desde el reconocimiento de la ignorancia más absoluta, es desde donde puedo hacer mi mayor y mejor aportación pues, a pesar de no tener ni la más remota idea de cómo funciona la sociedad en la que vivo, soy parte de ella. Por tanto, sería absurdo de mi parte pretender hacer apología de mis ideas o intentar camuflar en modo alguno lo sesgos que pueda cometer y que, con toda probabilidad, cometo. Al contrario, no habría nada que me gustara más que  evidenciarlos. Ya se sabe (y si no se sabe lo digo yo): a falta de rigor, la honestidad es la mejor de las aliadas. Sigue leyendo