La curiosidad del hombre medieval

Con frecuencia se nos presenta la historia de la búsqueda del conocimiento como una evolución que, por arte de magia, salta del imperio Romano de Occidente al Renacimiento. De pronto, surgen unos seres casi sobrenaturales en el siglo XV que lo descubren todo, lo inventan todo. No fue así, la ciencia conoció un impulso sin parangón durante el siglo XII, y la civilización occidental progresó tecnológicamente de forma arrolladora a lo largo del medievo.

Este pequeño estudio pretende ser un reconocimiento a aquellos individuos que, desde los conventos, abadías y obispados, pese a todos los riesgos, se esforzaron en conocer y dar a conocer las leyes del universo.

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No estamos.

Como de costumbre, este blog permanecerá en stand-by (o sea, ignorado por sus autores) hasta que finalice el semestre lectivo. Mientras tanto, prometemos responder a los comentarios en un plazo razonable.

¡Feliz Navidad y próspero 2018! (1898 en el calendario Monclovita).

Gracias por seguir ahí.

Einstein descansando en su estudio

El autor, descansando del duro estudio.

Quienes somos:

Además de colaboradores ocasionales que por algún motivo han preferido no firmar sus publicaciones, de momento andamos por aquí el administrador V.J.Nácher y Roberto Martínez Lacoba.

V.J. opina en su blog Baladring, que ha dejado en las dudosas manos de un tipo con boina que se hace llamar Don Bigardo, mientras se dedica a poner en marcha este blog, algo más científico (Social, evidentemente). Por su parte Roberto mantiene su blog de un curioso de pueblo.

Ya os iremos contando si alguien más se acerca al emocionante mundo de las cosas de los humanos cuando se arrejuntan.

Qué hacemos aquí

Este blog fue creado con el objetivo de publicar información de origen académico en un formato más flexible y fácil de leer para las personas interesadas en las Ciencias Sociales.

Se llama Alien Social por un principio de la antropología: cuando un observador estudia su propia cultura, debe hacerlo alejándose de ella para evitar etnocentrismos, debe estudiarla como si fuese alguien ajeno, un alien en definitiva. Por ello quisimos desde el principio definirnos como aliens sociales, estudiosos de nuestra sociedad pero dentro de lo posible sin pretender juzgar.

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