Singularidad tecnológica

En la introducción a esta serie utilicé la definición de singularidad de la Mecánica en Wikipedia : “posición o configuración de un mecanismo en el cual el comportamiento subsiguiente no puede ser predicho, o las fuerzas u otras magnitudes se vuelven infinitas o indeterminadas”.  Es decir, un punto espaciotemporal en el que la secuencia de eventos no puede ser explicada mediante las reglas conocidas. Referida a la tecnología, Wikipedia define la singularidad como “un hipotético punto a partir del cual una civilización tecnológica sufriría una aceleración del progreso técnico que provocaría la incapacidad de predecir sus consecuencias”.

Sospecho que los hipotéticos lectores de letras no han entendido nada. Pues bien, de eso precisamente se trata. Hay una singularidad cuando no tenemos ni idea de qué está pasando, qué reglas siguen esos sucesos que están ocurriendo, y mucho menos qué ocurrirá después. ¿Queda claro ahora?

Puesto que no podemos saber qué ocurrirá, hay versiones para todos los gustos, incluida una que incluye uno de los Filtracos más ampliamente reconocidos y aceptados. De todas ellas hablaremos un poco, aunque sin pasarnos con eso de las matemáticas, como debe ser en un blog que no pretende ser de ciencias. Bueno, de ciencias sociales sí, al menos un poco.

Para situarnos en la materia, recomiendo visionar esta versión del cuento La Respuesta (he incluido el cuento original al final del texto) de Fredric Brown:

NB: dedicado con todo mi cariño a los tecno-escépticos(mi joven yo entre ellos) que no nos creímos demasiado aquello de que en el año 2000 los coches serían atómicos y volarían, se habría erradicado la pobreza, y todas esas maravillas que nos anunciaron. Sin nosotros, probablemente la singularidad tecnológica hubiese pillado por sorpresa al mundo. Sigue leyendo

Quemando combustible como si no hubiese un mañana

Hasta aquí he hablado de las razones por las que nuestra civilización no puede prescindir de la energía barata sin perder la capacidad de mantener a una población de miles de millones de personas. Ahora me limitaré a exponer por qué hablar de crecimiento ilimitado en un planeta finito es un oxímoron, una contradicción en sí misma, que puede ocultar un Filtraco.

El ecologista que afirmaba que las energías renovables sí son ilimitadas, ya puede darse la vuelta porque lo que viene le interesa. Hablemos de esos magníficos caballeros en sus locos cacharros consumiendo combustible como si no hubiese un mañana.


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El cuello de botella de Gaia.

Ya he explicado la intrigante paradoja de Fermi, e introducido la teoría del Gran Filtro propuesta por el economista Robin Hanson en 1996: impediría que las civilizaciones inteligentes infecten las galaxias, lo que explicaría que no entren en contacto con especies como la del homo sapiens sapiens (Otra cosa es qué se les pueda haber perdido por aquí. ¿Os imaginéis que nos pidiesen que les llevásemos ante nuestro líder? ¿Estaría disponible Florentino?).

Stephen Hawking y algunos otros genios apuntan a la Inteligencia Artificial (AI)[1]que provocaría una singularidad tecnológica[2], pero de eso ya se hablará más adelante.

También se han publicado diversas teorías que explican qué detiene el crecimiento de las especies antes de que alcancen la posibilidad de explotar entornos mayores que su propio planeta. Muchas de ellas se relacionan con la tecnología, y algunas son obvias: que te tiro una bomba H, a que no hay huevos hijo de Putin, pues te tiro cien, pues vas a saber quién es Trump y te lanzo mil, pues… (y aquí es cuando se hace el silencio).

La mejor imagen para representar la situación de la Humanidad ante un hecho de este cariz es la que creó la poetisa polaca Szymborska, ganadora de un Nobel:

Árbol clavado en la tierra, al que se aproxima un incendio”.

Sin embargo, hay otra explicación menos conocida y mucho más interesante desde el punto de vista evolutivo: el cuello de botella de Gaia, que sería la forma en que el universo se defiende de las especies que no son capaces de cooperar para mantener un entorno habitable (y no miro a nadie). Sigue leyendo

El populismo y sus alternativas

La visión del populismo de Marcelino Flórez cuyas conclusiones comparto con una excepción: hasta ahora nadie ha demostrado fehacientemente que la Renta Básica Universal sea viable a corto plazo, y mis cálculos siguen evidenciando que no lo es.

REMEMORACIÓN

Publicaba Nicolás Sartorius un artículo en ELDIARIO.ES sobre el triunfo de Trump, que comenzaba con una definición de lo que son los populismos: “demagogos que con frases simples ante temas complejos consiguen encandilar a millones de personas”. Me gusta mucho esa definición. El populismo tiene una carga básica de demagogia, aunque, sobre todo, es simpleza. El ejemplo más perfecto que se me viene a la cabeza es aquel de “la herencia de Zapatero”, que sirvió al Partido Popular para llegar al poder y mantenerse en él ad calendas graecas. Junto a demagogia, el populismo requiere gente que se deje convencer con simplezas y esa gente es muy abundante, por ejemplo, el 53 por 100 de mujeres blancas que han votado a Trump.

Además de un demagogo con apoyos mediáticos y de gente sencilla (Recordemos: Íñigo Errejón lo denomina “gente plebeya”; Marx lo definía como “lumpemproletariado”; y el recordado alcalde…

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¿Qué le pasa al PSOE?

Al PSOE le ocurre lo que tenía que ocurrir tarde o temprano por varios motivos, de los que hablo en este artículo: una estructura dual repleta de tensiones, la falta de adaptación a los cambios sociales, un liderazgo múltiple,… 

Y sin embargo el PSOE es ahora más importante que nunca. El riesgo de su irrelevancia es una radicalización total y absoluta, la pérdida del puente entre la utopía y el fundamentalismo capitalista. Y aún peor, con el liberalismo actuando como árbitro (muy) parcial.

Sólo pretendo explicar las razones. No entraré en nombres, ni en la estrategia que ha llevado a esta situación, ahí cada cual tendrá sus preferencias, así que dejo mi opinión personal para el final. De entrada me ceñiré a las razones para una batalla, que ocurrió en el peor momento posible, y finalizó con la derrota de todos aquellos que creemos que una sociedad más justa es, no sólo posible, incluso debería ser probable.

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