El mítico Club de la Estupidez Humana: una definición

Hace tiempo que sospecho que la tan traída y (mal) reída estupidez humana es un mito inculcado desde el poder para su conveniencia, pero nunca encontré el tiempo para desarrollar mi hipótesis.

Es probable que tras la frase anterior alguien me haya calificado ya – espero que sólo mentalmente, o estará hablando solo – de estúpido. También habrá quien se haya sorprendido de la palabra “mítico”, porque es de conocimiento común que los estúpidos son seres reales y no míticos (excepto, quizás, si se tratase de un unicornio estúpido).

A este respecto hago notar que estoy hablando de la estupidez como categoría, y no de individualidades. Sería como confundir la homosexualidad – que como categoría existe desde los disturbios de Stonewall en 1969 – con la relación sexual entre personas del mismo sexo, que data del inicio de los tiempos. O asumir que el concepto de locura aplica sólo a enfermos mentales, que tampoco sería cierto. En resumen, no confundamos al Club de la Estupidez Humana con sus miembros.

Por otra parte, no cabe englobar a todos los individuos estúpidos en la categoría de estupidez humana. Habría que descartar a quienes sufren de algún tipo de limitación intelectual, y por tanto caerían en el ámbito médico. También descarto a quienes etiquetamos gratuitamente de estúpidos por no querer aceptar que nosotros siempre tenemos razón.

No, yo me refiero a aquellas personas que, disponiendo de una capacidad intelectual en, o por encima, de la norma, llegan a conclusiones estrafalarias de forma aparentemente racional, o viceversa. De estas personas, yo afirmo que son el resultado de un proceso de intencionada y exitosa socialización. La clase de personas que forman mayorías hegemónicas de conocimiento, porque siendo más que los desviados sociales que piensan por su cuenta, siempre conseguirán obtener amplias parcelas de poder.

Y si quienes formamos parte de alguna minoría desviada nos reímos de los estúpidos, entonces sólo estaremos siendo víctimas de una trampa cognitiva. Porque somos demasiado estúpidos para darnos cuenta de que nos estamos tomando a guasa a quienes ejercen el poder sobre nosotros, para su solaz.

Si queréis saber cómo se eleva la estupidez al nivel de norma, seguid leyendo. Y no os preocupéis si en algún momento llegáis a sentiros estúpidos, porque no será cierto: recordad que ningún estúpido se ha preocupado jamás por serlo.

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La curiosidad del hombre medieval

Con frecuencia se nos presenta la historia de la búsqueda del conocimiento como una evolución que, por arte de magia, salta del imperio Romano de Occidente al Renacimiento. De pronto, surgen unos seres casi sobrenaturales en el siglo XV que lo descubren todo, lo inventan todo. No fue así, la ciencia conoció un impulso sin parangón durante el siglo XII, y la civilización occidental progresó tecnológicamente de forma arrolladora a lo largo del medievo.

Este pequeño estudio pretende ser un reconocimiento a aquellos individuos que, desde los conventos, abadías y obispados, pese a todos los riesgos, se esforzaron en conocer y dar a conocer las leyes del universo.

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No estamos.

Como de costumbre, este blog permanecerá en stand-by (o sea, ignorado por sus autores) hasta que finalice el semestre lectivo. Mientras tanto, prometemos responder a los comentarios en un plazo razonable.

¡Feliz Navidad y próspero 2018! (1898 en el calendario Monclovita).

Gracias por seguir ahí.

Einstein descansando en su estudio

El autor, descansando del duro estudio.

Quienes somos:

Además de colaboradores ocasionales que por algún motivo han preferido no firmar sus publicaciones, de momento andamos por aquí el administrador V.J.Nácher y Roberto Martínez Lacoba.

V.J. opina en su blog Baladring, que ha dejado en las dudosas manos de un tipo con boina que se hace llamar Don Bigardo, mientras se dedica a poner en marcha este blog, algo más científico (Social, evidentemente). Por su parte Roberto mantiene su blog de un curioso de pueblo.

Ya os iremos contando si alguien más se acerca al emocionante mundo de las cosas de los humanos cuando se arrejuntan.

Qué hacemos aquí

Este blog fue creado con el objetivo de publicar información de origen académico en un formato más flexible y fácil de leer para las personas interesadas en las Ciencias Sociales.

Se llama Alien Social por un principio de la antropología: cuando un observador estudia su propia cultura, debe hacerlo alejándose de ella para evitar etnocentrismos, debe estudiarla como si fuese alguien ajeno, un alien en definitiva. Por ello quisimos desde el principio definirnos como aliens sociales, estudiosos de nuestra sociedad pero dentro de lo posible sin pretender juzgar.

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