Singularidad tecnológica

En la introducción a esta serie utilicé la definición de singularidad de la Mecánica en Wikipedia : “posición o configuración de un mecanismo en el cual el comportamiento subsiguiente no puede ser predicho, o las fuerzas u otras magnitudes se vuelven infinitas o indeterminadas”.  Es decir, un punto espaciotemporal en el que la secuencia de eventos no puede ser explicada mediante las reglas conocidas. Referida a la tecnología, Wikipedia define la singularidad como “un hipotético punto a partir del cual una civilización tecnológica sufriría una aceleración del progreso técnico que provocaría la incapacidad de predecir sus consecuencias”.

Sospecho que los hipotéticos lectores de letras no han entendido nada. Pues bien, de eso precisamente se trata. Hay una singularidad cuando no tenemos ni idea de qué está pasando, qué reglas siguen esos sucesos que están ocurriendo, y mucho menos qué ocurrirá después. ¿Queda claro ahora?

Puesto que no podemos saber qué ocurrirá, hay versiones para todos los gustos, incluida una que incluye uno de los Filtracos más ampliamente reconocidos y aceptados. De todas ellas hablaremos un poco, aunque sin pasarnos con eso de las matemáticas, como debe ser en un blog que no pretende ser de ciencias. Bueno, de ciencias sociales sí, al menos un poco.

Para situarnos en la materia, recomiendo visionar esta versión del cuento La Respuesta (he incluido el cuento original al final del texto) de Fredric Brown:

NB: dedicado con todo mi cariño a los tecno-escépticos(mi joven yo entre ellos) que no nos creímos demasiado aquello de que en el año 2000 los coches serían atómicos y volarían, se habría erradicado la pobreza, y todas esas maravillas que nos anunciaron. Sin nosotros, probablemente la singularidad tecnológica hubiese pillado por sorpresa al mundo. Sigue leyendo

8 de 10 – Construyendo electores: la Sociedad Red

Entretanto se han desarrollado y extendido las comunicaciones basadas en las conocidas  Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), que según muchos gurús están cambiando el mundo. Sería más exacto afirmar que están cambiando algunos aspectos de nuestras actitudes mientras sirven de contrapoder del contrapoder de los grandes medios. Sin embargo estas tecnologías no son universales. No llegan a una parte significativa de la sociedad que simplemente no sabe de su existencia, y tampoco son la panacea porque están deshaciendo como azucarillos piedras angulares de nuestra sociedad y sustituyéndolas por baratijas.

No obstante, desde el nivel político el 15M no sólo instauró una nueva forma de ver la política, sino que también revolucionó la gestión de la comunicación por medio de Internet, creando un canal de acción participativa que no existía. Ahí residen los pros de la tecnología.

Pero también ha actuado sobre los individuos en una forma que ha debilitado nuestra capacidad para comprender un entorno que se ha tornado incierto, degenerando conceptos como la socialización, la amistad, la relación con los extraños, sin hablar de ecología planetaria –  minerales de sangre y reciclaje sin ir más lejos. Son los contras.

La derivada de todos estos vectores de cambio es la aplicación sobre nuestra cultura de innovaciones tan repentinas que las adoptamos como vienen sin que hayamos tenido tiempo de reflexionar sobre los anteriores: lo que Castells (1998) denomina “la perplejidad informada”. El resultado es una avalancha de cambios acelerados que extrema la desigualdad, no sólo socioeconómica, sino sobre todo cultural. Es la marginación digital, la brecha del conocimiento que multiplica el abanico de desigualdades y causas de exclusión. Y sin embargo, pone en nuestras manos un potencial revolucionario que apenas si hemos empezado a explotar. Un nuevo mundo repleto de paradojas y contradicciones.

Antes de entrar en materia os dejo con un trailer de la película Her. Lo sorprendente de esta historia no es la historia en sí misma – chico-conoce-sistema-operativo, chico-se-enamora-de-sistema-operativo,… ¿a quién no le ha pasado?sino el mismo hecho de que la historia llegue a resultar creíble.

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6 de 10 – Construyendo electores: los sesgos cognitivos.

En el capítulo anterior hice una lista resumida de los muchos errores en materia estadística a los que nos induce nuestro sistema de pensamiento, pero nos falta conciencia de los muchos sesgos cognitivos que intervienen en nuestras interacciones sociales. Y cuando finalmente queda claro que nos hemos equivocado intervienen mecanismos que justifican la decisión a posteriori para que no nos sintamos demasiado idiotas, o dicho de forma más académica, reducir lo que los psicólogos denominan disonancia cognitiva.

Para ello hablaré de la percepción y la formación de impresiones antes de entrar en las múltiples distorsiones de la realidad que crea nuestra mente para intentar que a) sobrevivamos como individuos, b) sobrevivamos como especie, y c) mientras tanto mantengamos razonablemente sana nuestra autoestima. Como ya dije anteriormente la percepción pura, objetiva, ni existe ni puede existir, así que retorcemos la realidad para que no nos haga demasiado daño.

Antes de empezar os recomiendo leer sobre el caso 4F, que ya relaté en dos partes: El caso 4F en Barcelona (I): los hechos y El caso 4F en Barcelona (II y final): posibles explicaciones. Ocurrió en Barcelona en 2006, y durante el juicio no se aceptaron los alegatos de tortura en un claro ejercicio de la aplicación de sesgos cognitivos. Fue una perfecta acumulación de amoralidad, espíritu de grupo, categorización social, sesgos y disonancias cognitivas.

El caso 4F: las torturas

El caso 4F: las torturas que una juez no admitió como tales

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5 de 10 – Construyendo electores: los sesgos heurísticos.

Yo siempre tomo mis decisiones de forma racional, habiéndome leído todos los programas electorales”. Vale, eso significa que conoces lo suficiente de Economía, Derecho, Politología, Contabilidad Presupuestaria y Gestión Empresarial como para entender los diversos programas políticos, las más de las veces escritos para que no los entiendas allá dónde no convenga. Por supuesto te los has leído todos, y cuando digo todos es todos: ¡VOX y UPyD incluidos!

Además te has estudiado, al menos, las biografías de quienes componen la lista de ministrables de cada partido y has evaluado su competencia para ejercer el Gobierno. También has analizado las probabilidades de que tu voto sea decisivo en tu provincia para que te pueda representar, si no la opción que has elegido, al menos la más cercana.

Y si hiciésemos una encuesta probablemente resultaría que la mayoría del electorado español también ha votado con total racionalidad. De ahí se deduce que la sociedad española ha realizado un hercúleo esfuerzo intelectual, que ha paralizado por completo toda actividad durante no menos de dos semanas, tiempo necesario para preparar racionalmente el voto y que se nos pase la resaca a tiempo para la jornada de reflexión. Ya, pues será gracias a eso que las decisiones económicas, jurídicas y políticas de este país las toma un Registrador de la Propiedad.

Abandonemos ahora la ficción y volvamos a la vida real: la mayoría de las elecciones de nuestra vida las tomamos sin utilizar un proceso racional de decisión, sino otros mecanismos favorecidos por la evolución para nuestra supervivencia. Son un cúmulo de simplificaciones e intuiciones que componen los atajos del pensamiento y que tienen la virtud de acortar el tiempo de toma de decisiones, pero el vicio de introducir sesgos que convierten nuestras decisiones en una lotería. Si lo pensáis tiene sentido: cuando nuestros antepasados veían venir hacia nosotros una tribu desconocida con armas, no había tiempo para irlos conociendo uno a uno antes de juzgar. Según factores como la distancia, las armas, el número y su nivel de musculación se decidía huir o enfrentarse. Y no debe funcionar tan mal cuando aquí seguimos.

¿No lo creéis? ¿Pensáis que exagero? Leed el artículo y luego hablamos.

NOTA: Aviso que esta vez no os incluyo ningún vídeo: si alguien quiere escuchar opiniones sesgadas, que se conecte a cualquier tertulia política. Aquí la realidad supera, con mucho, a la ficción.

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Nos jodió Unamuno con su “¡Que inventen ellos!”

Miguel de Unamuno

Miguel de Unamuno

Cuando se recorta la inversión (inversión, no confundir con gasto) en investigación, cuando nuestros talentos tienen que migrar, cuando en definitiva decimos aquello tan unamuniano de “que inventen ellos” estamos condenando a nuestros descendientes al pago eterno por el conocimiento ajeno.

 Pero empecemos por el principio: ¿Qué es eso del conocimiento? Según la RAE conocer es “averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas.” El conocimiento como bien económico y social se crea mediante el proceso humano que transforma una creencia en certeza verificable.
De aquí ya podemos deducir que no es estático (hay que investigar), se requieren investigadores con formación y talento (lo crean las personas mediante su trabajo), requiere tiempo(es un proceso), no es una creencia (no confundamos “creo que…” con “sé que…”, las creencias tienen un elevado riesgo en economía), el resultado final debe ser verificable empíricamente (si no se puede replicar y aplicar, podrá ser una teoría o una hipótesis, pero no es conocimiento).

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