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Un análisis superficial de intención de voto: tenemos PP para rato

Llevo varios días leyendo análisis electorales basados en el barómetro de octubre del CIS, y me he dicho et pourquoi pas moi aussi?[1] Las preguntas que me reconcomen son:

  • Asumiendo que Rajoy convocase elecciones en mayo de 2017, ¿Cuál era la tendencia de voto en octubre, cuando ya se sabía que el PSOE iba a consumar la abstención como LPNM[2]?
  • ¿Ha cambiado la percepción izquierda-derecha[3] del electorado en estos meses?
  • ¿Hasta qué punto lo ocurrido en este año les ha hecho daño a Unidos Podemos y al PSOE? Porque está claro que el PP es como las cucarachas, un superviviente a lo que sea que pase.
  • Las probabilidades de tener una mayoría de izquierdas, ¿son hoy mayores o menores que el 26J?

Así que he tirado de hoja de cálculo, y aquí están los resultados.

NOTA BENE: los datos han sido extraídos de los barómetros del CIS de julio y octubre en bruto, tal cual. Soy un pésimo cocinero.  Sigue leyendo

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EL TRUMPAZO, LA DESPOLITIZACIÓN Y EL PROBLEMA DEL LIBERALISMO EN LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN

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            No han tardado mucho los usuarios de Twitter en España en adjetivar lo sucedido en Estados Unidos. Con el hashtag #TRUMPazo se pretende simplificar de forma satírica los resultados electorales de la noche pasada. Trump, un multimillonario al que el adjetivo peculiar parece quedársele corto, es presidente del país de las libertades. En España lo sucedido parece haber pillado a todo el mundo por sorpresa. Se preguntan: pero, ¿cómo un gilipollas racista y machista puede haber ganado las elecciones en Estados Unidos?  Sigue leyendo

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Del feminismo y el sesgo del patriarcado

 No voy a engañar a nadie, apenas tengo datos que apoyen mi discurso y, por supuesto, no soy ni politóloga, ni antropóloga, ni socióloga, ni siquiera filósofa. Vamos, que no me dedico a estudiar por qué la gente hace lo que hace, o dice lo que dice, o piensa lo que dice pero luego no lo hace, en fin, un lío. No, yo soy un proyecto de filóloga (ni terminada la carrera tengo) e inglesa para más INRI.

Habrá quien crea que auto-desacreditarme no resulta precisamente óptimo para que se tome en serio lo que sea que tenga que decir, pero, tal vez, justo desde ahí, desde el reconocimiento de la ignorancia más absoluta, es desde donde puedo hacer mi mayor y mejor aportación pues, a pesar de no tener ni la más remota idea de cómo funciona la sociedad en la que vivo, soy parte de ella. Por tanto, sería absurdo de mi parte pretender hacer apología de mis ideas o intentar camuflar en modo alguno lo sesgos que pueda cometer y que, con toda probabilidad, cometo. Al contrario, no habría nada que me gustara más que  evidenciarlos. Ya se sabe (y si no se sabe lo digo yo): a falta de rigor, la honestidad es la mejor de las aliadas. Sigue leyendo

Concluyendo: control y hegemonía

           La cultura y el entorno social definen a los individuos y a los grupos de los que forman parte, pero la cultura y el entorno son dibujados al mismo tiempo por los individuos como si de una estructura encuadrada se tratase.

      Es interesante reflexionar acerca de quién crea o quién dibuja la cultura de la que bebemos en primera instancia. Ante la pregunta por qué somos así caben dos respuestas: porque sí y por algo. La primera respuesta nos encierra en una habitación pequeña y confortable. No nos faltará de nada porque nuestra cultura nos alimenta con todo lo que necesitamos para sobrevivir en una habitación. Pero si salimos de esa habitación usando una puerta que siempre estuvo ahí, aunque en ocasiones era difícil de encontrar –debido a la propia limitación del entorno que nos rodea– la respuesta es por algo. ¿Qué es ese algo? Sigue leyendo

Concluyendo: ni revolución ni tradición, ¡evolución!

Cuando existía el servicio militar obligatorio, ese año y pico (o dos si caías en la marina) se convertía en el segundo entorno de socialización para muchos jóvenes procedentes del entorno rural profundo. A sus 21 años aprendían a leer y escribir, por someramente que fuese, a conducir, y sobre todo a relacionarse mediante lo que Granovetter denominaba los vínculos débiles[1] de la socialización: relaciones casuales entre simples conocidos.

Estamos viviendo un momento de inflexión de la Historia en la que lo viejo ha dejado de ser eficaz, lo nuevo aún no está determinado, y quienes han venido heredando el poder se resisten a cederlo a las siguientes generaciones. Pero ya no hay un servicio militar que permita la socialización de quien quisiera abrise a ello, ni relaciones casuales allá donde tengamos cobertura en el móvil. Nos permitimos así acurrucarnos en nuestro confortable rinconcito tradicional y no permitimos la entrada a ideas que pudieran causarnos la menor disonancia.

En esta situación me temo que vamos a vivir tiempos interesantes, pero también tendremos la oportunidad de crear una nueva forma de civilización. Eso ocurrirá única y exclusivamente si queremos esforzarnos en comprender cómo se construye la identidad del individuo – de los otros individuos – y conseguimos cambiarla. Reducirlo todo a un insulto es la forma más segura de perpetuar la tradición separadora de las categorías sociales.

De todo eso ha ido esta serie, y de eso van mis conclusiones. 

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