Cuando las civilizaciones colapsan

Asumo que nadie discutirá que sin una sociedad compleja y estable no será posible la expansión a la explotación de otros entornos fuera de nuestro planeta, ya no hablemos de la galaxia. Por tanto, en esta búsqueda del Santo Grial de la tecnología y la energía, ya no se trata de individuos, sino de sociedades y culturas. De qué se componen las sociedades, cómo se estructuran, y qué requisitos deben cumplirse para su supervivencia. Y más en concreto de nuestra sociedad tecnológica capitalista, puesto que ninguna otra de las existentes actualmente parece capaz de avanzar en esa dirección.

Y las civilizaciones colapsan. Por muy optimistas que seamos no es posible negar que el Imperio Romano de occidente se fue al garete hacia el siglo V, tras una larga decadencia. Y muchas otras civilizaciones complejas de la antigüedad desaparecieron de la noche a la mañana en términos históricos.

Ya sé, ya sé, a nosotros no nos pasará, porque somos una civilización del Conocimiento, una civilización inteligente. Permitidme que insista sobre un punto que creo importante: en la serie  Construyendo Electores la palabra electores no tenía un significado únicamente político, que también, sino que se deriva de nuestra supuesta capacidad, como sociedad, de elegir en un determinado entorno de problemas del que somos conscientes.

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En aquél contexto la inteligencia tenía el mismo significado que en esta otra serie: se supone que somos inteligentes y sabremos enfrentar a calzón quitado los problemas que plantean los Filtracos que vayamos identificando. ¿Estamos de guasa? ¿Creéis que está nuestra civilización preparada para ello? ¿A quién pondremos de chupa de dómine en primer lugar, a qué casta?

Claro que hay otro planteamiento posible, y es que simplemente seamos el reformatorio de las especies realmente inteligentes, que por eso se esconden y mal lo tendremos para cambiar.

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Quemando combustible como si no hubiese un mañana

Hasta aquí he hablado de las razones por las que nuestra civilización no puede prescindir de la energía barata sin perder la capacidad de mantener a una población de miles de millones de personas. Ahora me limitaré a exponer por qué hablar de crecimiento ilimitado en un planeta finito es un oxímoron, una contradicción en sí misma, que puede ocultar un Filtraco.

El ecologista que afirmaba que las energías renovables sí son ilimitadas, ya puede darse la vuelta porque lo que viene le interesa. Hablemos de esos magníficos caballeros en sus locos cacharros consumiendo combustible como si no hubiese un mañana.


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El cambio climático, ese caloret…

No deja de ser complicado explicar esto del cambio climático a quienes no tienen ni idea de física de sistemas (incluido yo). Al fin y al cabo, ¿qué problema hay en unos pocos grados más de calor? Voy a intentar visualizarlo con una imagen.

Imaginaos una de esas peceras redondas de cristal que acostumbran a salir en los dibujos animados. Poned arena en el fondo, unas piedrecitas blancas encima, y lo cubrís de agua. Vamos a calentar el agua mediante energía cinética, o dicho para los de letras, cada vez que pasemos cerca cogemos la pecera y le damos una sacudida. Luego la dejamos en su sitio hasta la próxima vez que pasemos a su lado, y así durante todo un día.

Como le hemos cedido energía a la pecera, el agua – que representa la atmósfera – se habrá ido calentando. ¿Cuánto? Inapreciable, apenas una pequeñísima fracción de grado. La arena obviamente sigue en el fondo, porque tras cada sacudida vuelve a posarse al alcanzar el equilibrio.

¿Y las piedrecitas blancas? Han quedado enterradas, algunas asoman, otras no. Pues bien, las piedrecitas blancas éramos nosotros.

Antes de entrar en materia os dejo aquí un pequeño vídeo que muestra cómo este tema no está al alcance de cualquiera, y menos de algunos políticos de esos que cobran una pasta del erario público y salen elegidos una y otra vez:

(Moraleja: procura hacerte pasar por imbécil fingiendo no comprender el mecanismo del botijo y podrás llegar a portavoz del Partido Popular). Sigue leyendo

Y Gaia dijo ¡no puedorrrr!

Nuestra civilización occidental se basa en una economía que necesita de dos factores para su supervivencia: el crecimiento continuado y el consumo en grandes cantidades de energía barata. Puesto que vivimos en un planeta infinito, con ilimitados recursos energéticos y alimenticios que permiten a la población seguir creciendo indefinidamente, ¿qué puede salir mal?

Se ruega al estimado público un momento de reflexión: ¿no hay nada que les choque en el párrafo anterior? No les preguntaba a ustedes, señores dirigentes mundiales, me dirigía a sus dirigidos por activa o pasiva, en quienes tengo puesta algo más de esperanza. ¿No hay algo que les rechine? Les doy una pista: planeta infinito y recursos energéticos y alimenticios ilimitados… Veo que tengo en la sala especímenes de la especie homo ultra negationis, ustedes ya saben cuanto pueden llegar a saber, gracias por haber venido. Ahora mismo les acompañarán amablemente a la salida. El ecologista que afirma que las energías renovables sí son ilimitadas, que se ponga cara a la pared hasta que le avise.

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El cuello de botella de Gaia.

Ya he explicado la intrigante paradoja de Fermi, e introducido la teoría del Gran Filtro propuesta por el economista Robin Hanson en 1996: impediría que las civilizaciones inteligentes infecten las galaxias, lo que explicaría que no entren en contacto con especies como la del homo sapiens sapiens (Otra cosa es qué se les pueda haber perdido por aquí. ¿Os imaginéis que nos pidiesen que les llevásemos ante nuestro líder? ¿Estaría disponible Florentino?).

Stephen Hawking y algunos otros genios apuntan a la Inteligencia Artificial (AI)[1]que provocaría una singularidad tecnológica[2], pero de eso ya se hablará más adelante.

También se han publicado diversas teorías que explican qué detiene el crecimiento de las especies antes de que alcancen la posibilidad de explotar entornos mayores que su propio planeta. Muchas de ellas se relacionan con la tecnología, y algunas son obvias: que te tiro una bomba H, a que no hay huevos hijo de Putin, pues te tiro cien, pues vas a saber quién es Trump y te lanzo mil, pues… (y aquí es cuando se hace el silencio).

La mejor imagen para representar la situación de la Humanidad ante un hecho de este cariz es la que creó la poetisa polaca Szymborska, ganadora de un Nobel:

Árbol clavado en la tierra, al que se aproxima un incendio”.

Sin embargo, hay otra explicación menos conocida y mucho más interesante desde el punto de vista evolutivo: el cuello de botella de Gaia, que sería la forma en que el universo se defiende de las especies que no son capaces de cooperar para mantener un entorno habitable (y no miro a nadie). Sigue leyendo