Concluyendo: la visión alienígena

Para cerrar la serie le hemos pedido a P.Baladring que incluya sus propias conclusiones, y esto es lo que nos ha enviado. Su teoría es que no hay gilipollas, sino idiotas, entendiendo como tales:

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Preferimos no entrar en detalles con tan arriesgada hipótesis, así que lean el texto y decidan: Sigue leyendo

Concluyendo: control y hegemonía

           La cultura y el entorno social definen a los individuos y a los grupos de los que forman parte, pero la cultura y el entorno son dibujados al mismo tiempo por los individuos como si de una estructura encuadrada se tratase.

      Es interesante reflexionar acerca de quién crea o quién dibuja la cultura de la que bebemos en primera instancia. Ante la pregunta por qué somos así caben dos respuestas: porque sí y por algo. La primera respuesta nos encierra en una habitación pequeña y confortable. No nos faltará de nada porque nuestra cultura nos alimenta con todo lo que necesitamos para sobrevivir en una habitación. Pero si salimos de esa habitación usando una puerta que siempre estuvo ahí, aunque en ocasiones era difícil de encontrar –debido a la propia limitación del entorno que nos rodea– la respuesta es por algo. ¿Qué es ese algo? Sigue leyendo

Concluyendo: ni revolución ni tradición, ¡evolución!

Cuando existía el servicio militar obligatorio, ese año y pico (o dos si caías en la marina) se convertía en el segundo entorno de socialización para muchos jóvenes procedentes del entorno rural profundo. A sus 21 años aprendían a leer y escribir, por someramente que fuese, a conducir, y sobre todo a relacionarse mediante lo que Granovetter denominaba los vínculos débiles[1] de la socialización: relaciones casuales entre simples conocidos.

Estamos viviendo un momento de inflexión de la Historia en la que lo viejo ha dejado de ser eficaz, lo nuevo aún no está determinado, y quienes han venido heredando el poder se resisten a cederlo a las siguientes generaciones. Pero ya no hay un servicio militar que permita la socialización de quien quisiera abrise a ello, ni relaciones casuales allá donde tengamos cobertura en el móvil. Nos permitimos así acurrucarnos en nuestro confortable rinconcito tradicional y no permitimos la entrada a ideas que pudieran causarnos la menor disonancia.

En esta situación me temo que vamos a vivir tiempos interesantes, pero también tendremos la oportunidad de crear una nueva forma de civilización. Eso ocurrirá única y exclusivamente si queremos esforzarnos en comprender cómo se construye la identidad del individuo – de los otros individuos – y conseguimos cambiarla. Reducirlo todo a un insulto es la forma más segura de perpetuar la tradición separadora de las categorías sociales.

De todo eso ha ido esta serie, y de eso van mis conclusiones. 

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9 de 10 – Construyendo electores: las ideologías

Hay pocas palabras en política utilizadas tan prolijamente como ideología. Es sin duda uno de esos vocablos útiles para casi todo, que cada cual utiliza según su buen saber e intuición (y ya hemos visto con los sesgos dónde nos lleva eso), y que al final acaba en una reducción de extremo simplismo en derecha vs izquierda, progre vs carca, rojo vs facha (sí, todavía hoy, ochenta años más tarde),… Lo que sirve para que los clásicos marginen a quienes podrían estorbarles sacándolos de la agenda pública. Porque con esas definiciones simples, ¿dónde ponemos a ecologistas, nacionalistas, tecnócratas,…? Y más si tenemos en cuenta que cada una de las ideologías anteriores tiene un amplio grado de variación. Como muestra, los ecologistas.

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Y aún en el gráfico faltarían, al menos, el ecoanarquismo, los llamados ecofascismo, ecoterrorismo o ecologismo radical, y alguno que olvido. Otro tanto nos encontramos con el nacionalismo, el socialismo, y otros muchos ismos, y cuidado con que no se crucen, que pueden nacer engendros como el nacional-socialismo.

Como veis, es fácil de decir, pero no tan sencillo de desbrozar si se pretende mantener un mínimo de rigor, así que el resultado es la simplificación con reducción al absurdo. ¿Que un municipio francés prohíbe el Burkini? Pues será machismo, o fascismo, o incluso patriotismo. Que allí gobierne alguien del Partido Republicano francés de Sarkozy, con tendencias populistas – o populares, según como se mire – conservadoras, es secundario. El caso es simplificar.

De lo anterior ya se desprende que lo primero que necesitaremos es definir qué es eso de las ideologías en realidad, y cómo aplica a nuestras decisiones públicas, incluyendo las políticas.

Antes de entrar en materia, como siempre un pequeño vídeo, esta vez de no ficción aunque cueste creerlo, de Jordi Cañas[1] y Albert Rivera definiendo la ideología de Ciudadanos: liberal-progresista, socialdemócrata, de centro-izquierda, no nacionalista. Quien entienda algo, que avise, yo me he perdido:

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8 de 10 – Construyendo electores: la Sociedad Red

Entretanto se han desarrollado y extendido las comunicaciones basadas en las conocidas  Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), que según muchos gurús están cambiando el mundo. Sería más exacto afirmar que están cambiando algunos aspectos de nuestras actitudes mientras sirven de contrapoder del contrapoder de los grandes medios. Sin embargo estas tecnologías no son universales. No llegan a una parte significativa de la sociedad que simplemente no sabe de su existencia, y tampoco son la panacea porque están deshaciendo como azucarillos piedras angulares de nuestra sociedad y sustituyéndolas por baratijas.

No obstante, desde el nivel político el 15M no sólo instauró una nueva forma de ver la política, sino que también revolucionó la gestión de la comunicación por medio de Internet, creando un canal de acción participativa que no existía. Ahí residen los pros de la tecnología.

Pero también ha actuado sobre los individuos en una forma que ha debilitado nuestra capacidad para comprender un entorno que se ha tornado incierto, degenerando conceptos como la socialización, la amistad, la relación con los extraños, sin hablar de ecología planetaria –  minerales de sangre y reciclaje sin ir más lejos. Son los contras.

La derivada de todos estos vectores de cambio es la aplicación sobre nuestra cultura de innovaciones tan repentinas que las adoptamos como vienen sin que hayamos tenido tiempo de reflexionar sobre los anteriores: lo que Castells (1998) denomina “la perplejidad informada”. El resultado es una avalancha de cambios acelerados que extrema la desigualdad, no sólo socioeconómica, sino sobre todo cultural. Es la marginación digital, la brecha del conocimiento que multiplica el abanico de desigualdades y causas de exclusión. Y sin embargo, pone en nuestras manos un potencial revolucionario que apenas si hemos empezado a explotar. Un nuevo mundo repleto de paradojas y contradicciones.

Antes de entrar en materia os dejo con un trailer de la película Her. Lo sorprendente de esta historia no es la historia en sí misma – chico-conoce-sistema-operativo, chico-se-enamora-de-sistema-operativo,… ¿a quién no le ha pasado?sino el mismo hecho de que la historia llegue a resultar creíble.

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