Resistiendo a Trump: análisis de movimientos sociales.

Tercer y último capítulo de la mini-serie. En este artículo analizo los movimientos sociales de resistencia que se han opuesto a Trump desde el principio de su candidatura, hasta la marcha de las mujeres en Washington.

Se suman todo tipo de colectivos. Algunos como Donald Trump is not my president[1] proceden de grupos de apoyo a Hillary Clinton. Otros, destacando Black Lives Matter[2], se constituyeron con otros objetivos y se han sumado más tarde a la resistencia cívica contra Trump.

Pero lo realmente significativo es que, como destaca Idoya Noain[i], “es la primera vez en décadas que los estadounidenses se lanzan espontáneamente a las calles y los campus universitarios de EEUU para rechazar el dictado de las urnas en unos comicios presidenciales”.

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Concluyendo: control y hegemonía

           La cultura y el entorno social definen a los individuos y a los grupos de los que forman parte, pero la cultura y el entorno son dibujados al mismo tiempo por los individuos como si de una estructura encuadrada se tratase.

      Es interesante reflexionar acerca de quién crea o quién dibuja la cultura de la que bebemos en primera instancia. Ante la pregunta por qué somos así caben dos respuestas: porque sí y por algo. La primera respuesta nos encierra en una habitación pequeña y confortable. No nos faltará de nada porque nuestra cultura nos alimenta con todo lo que necesitamos para sobrevivir en una habitación. Pero si salimos de esa habitación usando una puerta que siempre estuvo ahí, aunque en ocasiones era difícil de encontrar –debido a la propia limitación del entorno que nos rodea– la respuesta es por algo. ¿Qué es ese algo? Sigue leyendo

Concluyendo: ni revolución ni tradición, ¡evolución!

Cuando existía el servicio militar obligatorio, ese año y pico (o dos si caías en la marina) se convertía en el segundo entorno de socialización para muchos jóvenes procedentes del entorno rural profundo. A sus 21 años aprendían a leer y escribir, por someramente que fuese, a conducir, y sobre todo a relacionarse mediante lo que Granovetter denominaba los vínculos débiles[1] de la socialización: relaciones casuales entre simples conocidos.

Estamos viviendo un momento de inflexión de la Historia en la que lo viejo ha dejado de ser eficaz, lo nuevo aún no está determinado, y quienes han venido heredando el poder se resisten a cederlo a las siguientes generaciones. Pero ya no hay un servicio militar que permita la socialización de quien quisiera abrise a ello, ni relaciones casuales allá donde tengamos cobertura en el móvil. Nos permitimos así acurrucarnos en nuestro confortable rinconcito tradicional y no permitimos la entrada a ideas que pudieran causarnos la menor disonancia.

En esta situación me temo que vamos a vivir tiempos interesantes, pero también tendremos la oportunidad de crear una nueva forma de civilización. Eso ocurrirá única y exclusivamente si queremos esforzarnos en comprender cómo se construye la identidad del individuo – de los otros individuos – y conseguimos cambiarla. Reducirlo todo a un insulto es la forma más segura de perpetuar la tradición separadora de las categorías sociales.

De todo eso ha ido esta serie, y de eso van mis conclusiones. 

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8 de 10 – Construyendo electores: la Sociedad Red

Entretanto se han desarrollado y extendido las comunicaciones basadas en las conocidas  Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), que según muchos gurús están cambiando el mundo. Sería más exacto afirmar que están cambiando algunos aspectos de nuestras actitudes mientras sirven de contrapoder del contrapoder de los grandes medios. Sin embargo estas tecnologías no son universales. No llegan a una parte significativa de la sociedad que simplemente no sabe de su existencia, y tampoco son la panacea porque están deshaciendo como azucarillos piedras angulares de nuestra sociedad y sustituyéndolas por baratijas.

No obstante, desde el nivel político el 15M no sólo instauró una nueva forma de ver la política, sino que también revolucionó la gestión de la comunicación por medio de Internet, creando un canal de acción participativa que no existía. Ahí residen los pros de la tecnología.

Pero también ha actuado sobre los individuos en una forma que ha debilitado nuestra capacidad para comprender un entorno que se ha tornado incierto, degenerando conceptos como la socialización, la amistad, la relación con los extraños, sin hablar de ecología planetaria –  minerales de sangre y reciclaje sin ir más lejos. Son los contras.

La derivada de todos estos vectores de cambio es la aplicación sobre nuestra cultura de innovaciones tan repentinas que las adoptamos como vienen sin que hayamos tenido tiempo de reflexionar sobre los anteriores: lo que Castells (1998) denomina “la perplejidad informada”. El resultado es una avalancha de cambios acelerados que extrema la desigualdad, no sólo socioeconómica, sino sobre todo cultural. Es la marginación digital, la brecha del conocimiento que multiplica el abanico de desigualdades y causas de exclusión. Y sin embargo, pone en nuestras manos un potencial revolucionario que apenas si hemos empezado a explotar. Un nuevo mundo repleto de paradojas y contradicciones.

Antes de entrar en materia os dejo con un trailer de la película Her. Lo sorprendente de esta historia no es la historia en sí misma – chico-conoce-sistema-operativo, chico-se-enamora-de-sistema-operativo,… ¿a quién no le ha pasado?sino el mismo hecho de que la historia llegue a resultar creíble.

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2 de 10 – Construyendo electores: socialización

Nacemos inmersos en una determinada cultura, pero como ya expliqué en el artículo anterior tenemos que adquirirla mediante observación e imitación, o aprenderla a través del lenguaje mediante un proceso de socialización. No nacemos predestinados a pertenecer a una determinada cultura, aunque alguien pueda suponer lo contrario al escuchar esas voces vibrantes que afirman con glorioso énfasis que somos superiores por pertenecer a una  etnia/raza/patria/etc. A este fenómeno se le denomina etnocentrismo, y hablaré de él en el capítulo de esta serie dedicado a la pertenencia al grupo.

Recomiendo echar un vistazo a este vídeo del canal de Momondo que, si bien no es una maravilla como documental, sí merece una visión. Nos muestra cómo tendemos a confundir la cultura en la que hemos sido socializados con nuestros orígenes biológicos, y nada más falso:

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