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Escenarios de los que saben

Con este capítulo concluyo la parte descriptiva del tema que empezó con la paradoja de Fermi: si las probabilidades de vida en el universo son altas, ¿por qué no hemos conocido otras civilizaciones más avanzadas? ¿Existirá algún Gran Filtro (Filtraco en dual manchego-español) en el Universo que impida que se desarrollen las civilizaciones más allá de su planeta de origen?

Partiendo de esta paradoja, a lo largo de esta serie hemos revisado los Filtracos más probables – para el caso de nuestra civilización y especie – que los científicos han previsto en las últimas décadas. Pero como no podía ser de otra forma porque la ciencia implica curiosidad, también se han buscado las posibles alternativas en forma de escenarios. En este capítulo incluiré algunos de los que he encontrado publicados, por aquello de parecer objetivo, aunque muchos de ellos me parecen altamente improbables. Notad sin embargo que son escenarios creados siguiendo metodologías científicas y datos reales por expertos, no son en ningún caso opiniones de aficionados.

A partir de este artículo empezará la parte especulativa, y los autores de este blog dejaremos ir la imaginación (y una cierta mala baba, que supongo que P.Baladring también opinará) para crear nuestros propios escenarios. Estos ya más personales y de escaso rigor científico.

De momento y con ánimo de ir poniéndonos en lo casi peor os pongo el final de El Planeta de los Simios, cuando el tío cachas de la época se da cuenta de que la vida es un círculo en el que se regresa siempre al punto de partida.

Y digo que es poniéndonos en lo casi peor porque a estas alturas estamos a punto de cargarnos algunas de las especies de grandes simios, así que yo más bien apostaría por El planeta de las cucarachas, y a ver si Charlton Heston tiene estómago (por citar algún órgano decoroso) para besar a la prota. Sigue leyendo

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Singularidad tecnológica

En la introducción a esta serie utilicé la definición de singularidad de la Mecánica en Wikipedia : “posición o configuración de un mecanismo en el cual el comportamiento subsiguiente no puede ser predicho, o las fuerzas u otras magnitudes se vuelven infinitas o indeterminadas”.  Es decir, un punto espaciotemporal en el que la secuencia de eventos no puede ser explicada mediante las reglas conocidas. Referida a la tecnología, Wikipedia define la singularidad como “un hipotético punto a partir del cual una civilización tecnológica sufriría una aceleración del progreso técnico que provocaría la incapacidad de predecir sus consecuencias”.

Sospecho que los hipotéticos lectores de letras no han entendido nada. Pues bien, de eso precisamente se trata. Hay una singularidad cuando no tenemos ni idea de qué está pasando, qué reglas siguen esos sucesos que están ocurriendo, y mucho menos qué ocurrirá después. ¿Queda claro ahora?

Puesto que no podemos saber qué ocurrirá, hay versiones para todos los gustos, incluida una que incluye uno de los Filtracos más ampliamente reconocidos y aceptados. De todas ellas hablaremos un poco, aunque sin pasarnos con eso de las matemáticas, como debe ser en un blog que no pretende ser de ciencias. Bueno, de ciencias sociales sí, al menos un poco.

Para situarnos en la materia, recomiendo visionar esta versión del cuento La Respuesta (he incluido el cuento original al final del texto) de Fredric Brown:

NB: dedicado con todo mi cariño a los tecno-escépticos(mi joven yo entre ellos) que no nos creímos demasiado aquello de que en el año 2000 los coches serían atómicos y volarían, se habría erradicado la pobreza, y todas esas maravillas que nos anunciaron. Sin nosotros, probablemente la singularidad tecnológica hubiese pillado por sorpresa al mundo. Sigue leyendo

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Cuando las civilizaciones colapsan

Asumo que nadie discutirá que sin una sociedad compleja y estable no será posible la expansión a la explotación de otros entornos fuera de nuestro planeta, ya no hablemos de la galaxia. Por tanto, en esta búsqueda del Santo Grial de la tecnología y la energía, ya no se trata de individuos, sino de sociedades y culturas. De qué se componen las sociedades, cómo se estructuran, y qué requisitos deben cumplirse para su supervivencia. Y más en concreto de nuestra sociedad tecnológica capitalista, puesto que ninguna otra de las existentes actualmente parece capaz de avanzar en esa dirección.

Y las civilizaciones colapsan. Por muy optimistas que seamos no es posible negar que el Imperio Romano de occidente se fue al garete hacia el siglo V, tras una larga decadencia. Y muchas otras civilizaciones complejas de la antigüedad desaparecieron de la noche a la mañana en términos históricos.

Ya sé, ya sé, a nosotros no nos pasará, porque somos una civilización del Conocimiento, una civilización inteligente. Permitidme que insista sobre un punto que creo importante: en la serie  Construyendo Electores la palabra electores no tenía un significado únicamente político, que también, sino que se deriva de nuestra supuesta capacidad, como sociedad, de elegir en un determinado entorno de problemas del que somos conscientes.

definicion-de-inteligencia

En aquél contexto la inteligencia tenía el mismo significado que en esta otra serie: se supone que somos inteligentes y sabremos enfrentar a calzón quitado los problemas que plantean los Filtracos que vayamos identificando. ¿Estamos de guasa? ¿Creéis que está nuestra civilización preparada para ello? ¿A quién pondremos de chupa de dómine en primer lugar, a qué casta?

Claro que hay otro planteamiento posible, y es que simplemente seamos el reformatorio de las especies realmente inteligentes, que por eso se esconden y mal lo tendremos para cambiar.

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Sin economía, no hay tecnología

Puesto que lo que estamos buscando son los posibles obstáculos a la consecución del tipo I de Kardashov, es obvio que nos fijemos en la tecnología. Ahora bien, no hay tecnología sin investigación y desarrollo, y no hay nada de todo eso sin una economía que pueda financiar lo importante, detrayéndolo de lo urgente. Es un fenómeno parecido al que ocurrió en la I Revolución Industrial y que fue el detonante para las reivindicaciones en educación: para gestionar el crecimiento tecnológico se requiere mano de obra formada, para obtenerla los hijos de los obreros deben educarse, para que puedan educarse sus padres deben tener unos ingresos regulares lo suficientemente altos para permitir su sustento, dejando un margen relevante para fomentar el consumo del que vive la economía.

Ya hemos visto en capítulos anteriores que se prevén Filtracos en materia energética, pero ¿hasta qué punto la economía globalizada puede resistir esos tropiezos? O sea, ¿qué le pasa a nuestro bolsillo si la economía capitalista en la que estamos inmersos deja de crecer? ¿Será capaz de mutar en un plazo lo suficientemente rápido?

Para meternos en ambiente me gustaría recordar esta entrevista al maestro José Luis Sampedro:

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Quemando combustible como si no hubiese un mañana

Hasta aquí he hablado de las razones por las que nuestra civilización no puede prescindir de la energía barata sin perder la capacidad de mantener a una población de miles de millones de personas. Ahora me limitaré a exponer por qué hablar de crecimiento ilimitado en un planeta finito es un oxímoron, una contradicción en sí misma, que puede ocultar un Filtraco.

El ecologista que afirmaba que las energías renovables sí son ilimitadas, ya puede darse la vuelta porque lo que viene le interesa. Hablemos de esos magníficos caballeros en sus locos cacharros consumiendo combustible como si no hubiese un mañana.


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