Escenarios de los que saben

Con este capítulo concluyo la parte descriptiva del tema que empezó con la paradoja de Fermi: si las probabilidades de vida en el universo son altas, ¿por qué no hemos conocido otras civilizaciones más avanzadas? ¿Existirá algún Gran Filtro (Filtraco en dual manchego-español) en el Universo que impida que se desarrollen las civilizaciones más allá de su planeta de origen?

Partiendo de esta paradoja, a lo largo de esta serie hemos revisado los Filtracos más probables – para el caso de nuestra civilización y especie – que los científicos han previsto en las últimas décadas. Pero como no podía ser de otra forma porque la ciencia implica curiosidad, también se han buscado las posibles alternativas en forma de escenarios. En este capítulo incluiré algunos de los que he encontrado publicados, por aquello de parecer objetivo, aunque muchos de ellos me parecen altamente improbables. Notad sin embargo que son escenarios creados siguiendo metodologías científicas y datos reales por expertos, no son en ningún caso opiniones de aficionados.

A partir de este artículo empezará la parte especulativa, y los autores de este blog dejaremos ir la imaginación (y una cierta mala baba, que supongo que P.Baladring también opinará) para crear nuestros propios escenarios. Estos ya más personales y de escaso rigor científico.

De momento y con ánimo de ir poniéndonos en lo casi peor os pongo el final de El Planeta de los Simios, cuando el tío cachas de la época se da cuenta de que la vida es un círculo en el que se regresa siempre al punto de partida.

Y digo que es poniéndonos en lo casi peor porque a estas alturas estamos a punto de cargarnos algunas de las especies de grandes simios, así que yo más bien apostaría por El planeta de las cucarachas, y a ver si Charlton Heston tiene estómago (por citar algún órgano decoroso) para besar a la prota. Sigue leyendo

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Sin economía, no hay tecnología

Puesto que lo que estamos buscando son los posibles obstáculos a la consecución del tipo I de Kardashov, es obvio que nos fijemos en la tecnología. Ahora bien, no hay tecnología sin investigación y desarrollo, y no hay nada de todo eso sin una economía que pueda financiar lo importante, detrayéndolo de lo urgente. Es un fenómeno parecido al que ocurrió en la I Revolución Industrial y que fue el detonante para las reivindicaciones en educación: para gestionar el crecimiento tecnológico se requiere mano de obra formada, para obtenerla los hijos de los obreros deben educarse, para que puedan educarse sus padres deben tener unos ingresos regulares lo suficientemente altos para permitir su sustento, dejando un margen relevante para fomentar el consumo del que vive la economía.

Ya hemos visto en capítulos anteriores que se prevén Filtracos en materia energética, pero ¿hasta qué punto la economía globalizada puede resistir esos tropiezos? O sea, ¿qué le pasa a nuestro bolsillo si la economía capitalista en la que estamos inmersos deja de crecer? ¿Será capaz de mutar en un plazo lo suficientemente rápido?

Para meternos en ambiente me gustaría recordar esta entrevista al maestro José Luis Sampedro:

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Quemando combustible como si no hubiese un mañana

Hasta aquí he hablado de las razones por las que nuestra civilización no puede prescindir de la energía barata sin perder la capacidad de mantener a una población de miles de millones de personas. Ahora me limitaré a exponer por qué hablar de crecimiento ilimitado en un planeta finito es un oxímoron, una contradicción en sí misma, que puede ocultar un Filtraco.

El ecologista que afirmaba que las energías renovables sí son ilimitadas, ya puede darse la vuelta porque lo que viene le interesa. Hablemos de esos magníficos caballeros en sus locos cacharros consumiendo combustible como si no hubiese un mañana.


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Minientrada

La guerra del Yom-Kippur (1973) y sus consecuencias: el consenso de Washington

Algunas veces – en realidad, muchas – soy tachado de cenizo por los optimistas que me rodean. No niego que puedan tener algo de razón, pero sé que si el que tiene razón soy yo, espero no ser demasiado longevo.

Concretando, cuando se habla del precio del petróleo con frecuencia escucho a economistas afirmar que no hay problema, que tarde o temprano se reducirá la demanda cuando vayamos al uso de energías alternativas, y por lo tanto su precio no se disparará. El problema es que hay algunas razones que no tienen en cuenta estos pensadores en positivo:

  1. Que no hay energía alternativa para el transporte a corto plazo, y no parece que vaya a aparecer milagrosamente justo cuando lo necesitemos. ¿O alguien se imagina que vaya a surgir un avión eléctrico con alta capacidad de carga, capaz de volar sin escalas miles de kilómetros, cuando los coches en producción tienen una autonomía de unos 200 kms? Y los barcos, ¿los hacemos nucleares a todos, para que lo del Prestige parezca una broma?
  2. Que el desarrollo de nuevas tecnologías para otros usos requiere precisamente de componentes que se obtienen del petróleo. Como se encarezca el petróleo ya veremos sómo producimos energía renovable, y con qué coste de amortización.
  3. Que nuestro modelo de alimentación actual depende del transporte, porque cada producto que ponemos en la mesa ha cruzado por término medio algún que otro mar, probablemente algún océano también, y las pocas productoras alimenticias de cercanía que han sobrevivido a la deslocalización están con el agua al cuello .

Otro punto que se suele alegar es que un posible incremento de los precios del combustible no ocurrirá hasta dentro de muchos años, y por tanto hay tiempo para desarrollar una nueva tecnología milagrosa del transporte que no dependa de los derivados del petróleo (ni de los alimentos, porque viajemos o no, digo yo que habrá que comer y no todo puede ir a biocombustibles). Esta es la razón por la que publico este artículo escrito en 2015 sobre la guerra del Yom-Kippur, que podría haber titulado “Cómo triplicar los precios del petróleo en poco tiempo, y ya de paso hundir la economía mundial en sólo cinco meses“.

Mientras tanto os pongo un bonito vídeo sobre el consumo de energía en transporte perfectamente evitable. No tiene mucho que ver con la guerra del Yom-Kippur pero me ha gustado.

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(Apocalíptica) despedida y cierre.

Baladring evolucionó a trancas y barrancas desde el viejo blogspot abierto allá por 2012, que recogía artículos escritos para la radio local y alguna que otra presentación técnica. Tras un período de reflexión que anuncié en su momento, he decidido suspender por tiempo indefinido mi actividad en ese espejo virtual. De vez en cuando puede ser que alguna barrabasada de nuestros nunca suficientemente denostados próceres me empuje a escribir algún reniego, pero para todo lo demás lego a mi alter ego P.Baladring el control de mi viejo blog.

No hubiese sido cortés dejar aquél blog sin despedirme y librar una última pieza para quienes tienen a bien leerme, así que aquí estoy con aquello que más me complace, aunque no lo haya prodigado tanto como debiera: plantear temas para la reflexión y un cierto debate interior.

Antes de iniciar la lectura, recomiendo esta genialidad del Intermedio para poner las emociones en situación.

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