¿A qué huelen los datos cuando los almacenamos “en la nube”?

El concepto de “almacenamiento en la nube” se le debió ocurrir a algún genio de marketing, porque la idea suena a limpio, pero no es así porque en realidad estamos utilizando granjas de computadoras de tamaños enormes y baja eficiencia.

Cuando subimos esas fotos o vídeos de las últimas vacaciones en alguna red social o proveedor de servicios – Google, Facebook, YouTube, Dropbox, … – debemos ser conscientes de que estamos incrementando la demanda energética en algún lugar del mundo. Porque aunque las empresas hagan todo lo posible por conseguir que lo olvidemos, los datos se almacenan en servidores que consumen altas cantidades de energía eléctrica, cuya producción a su vez consume recursos naturales.

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Reflexión gratuita ante el espejo filipino

Parece ser que esta sociedad, sus ciudadanos con nombres y apellidos que la conformamos, no hemos llegado a entender la dimensión de los efectos del cambio climático. O tal vez, los que si mínimamente lo entendemos y comprendemos, no tenemos la capacidad pedagógica y mediática necesaria para saberlo explicar y transmitir al resto.

Esa es la pura realidad que nos retrata y dibuja un boceto de sociedad ombliguista y egoísta en la que sobrevivimos la mayoría, y en la que viven el resto.

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¡Que nos devuelvan a esos locos de Greenpeace!

Confieso que soy eso que llaman un tipo sedentario. Y perezoso. Nadie sospechoso de correr aventuras. Por eso cuando escuché en la radio – vaya en mi descargo que eran las 7 de la mañana – que unos chiflados de Greenpeace se iban al ártico para no sé qué, no hice caso.

Después llegó a mis oídos que habían sido apresados por las autoridades rusas, y algo me dijo que cuando las autoridades rusas apresan a alguien, es que probablemente éste estuviese haciendo algo bueno. En general. Así que me abrí de orejas y mente.

Resulta que hay 30 pirados – al fin y al cabo, nunca la cordura fue requisito necesario para nada importante – que se han subido a un barco construido en 1975 llamado Arctic Sunrise – que fue en el pasado un barco pesquero de focas, notable ironía – para hacerse unos miles de kilómetros hacia el norte.

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