Las conclusiones del autor

Han sido diez capítulos buscando el Gran Filtro de Fermi que impida a la humanidad colonizar el espacio exterior. Creo que ya va siendo hora de exponer mis conclusiones en forma de escenarios, aunque sólo sea porque vivo en un país en el que cada cual puede opinar, por muy incompetente e ignorante que sea. ¿Y yo, por qué no? Al fin y al cabo, al menos me lo he currado y cobro mucho menos que Eduardo Inda.

Si queréis conocer mi visión del Gran Filtro, y de cómo aplica a la Humanidad en el estadio actual, tendréis que leer el artículo.

Mientras tanto, aquí va una propuesta de qué hacer en el fin del mundo (por si acaso):

Así que ya sabéis, los mayorzotes a cuidarse que las reservas de pastillita azul son limitadas, y los jovenzuelos aprendan a ceder el paso a sus mayores. Sigue leyendo

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La guerra del Yom-Kippur (1973) y sus consecuencias: el consenso de Washington

Algunas veces – en realidad, muchas – soy tachado de cenizo por los optimistas que me rodean. No niego que puedan tener algo de razón, pero sé que si el que tiene razón soy yo, espero no ser demasiado longevo.

Concretando, cuando se habla del precio del petróleo con frecuencia escucho a economistas afirmar que no hay problema, que tarde o temprano se reducirá la demanda cuando vayamos al uso de energías alternativas, y por lo tanto su precio no se disparará. El problema es que hay algunas razones que no tienen en cuenta estos pensadores en positivo:

  1. Que no hay energía alternativa para el transporte a corto plazo, y no parece que vaya a aparecer milagrosamente justo cuando lo necesitemos. ¿O alguien se imagina que vaya a surgir un avión eléctrico con alta capacidad de carga, capaz de volar sin escalas miles de kilómetros, cuando los coches en producción tienen una autonomía de unos 200 kms? Y los barcos, ¿los hacemos nucleares a todos, para que lo del Prestige parezca una broma?
  2. Que el desarrollo de nuevas tecnologías para otros usos requiere precisamente de componentes que se obtienen del petróleo. Como se encarezca el petróleo ya veremos sómo producimos energía renovable, y con qué coste de amortización.
  3. Que nuestro modelo de alimentación actual depende del transporte, porque cada producto que ponemos en la mesa ha cruzado por término medio algún que otro mar, probablemente algún océano también, y las pocas productoras alimenticias de cercanía que han sobrevivido a la deslocalización están con el agua al cuello .

Otro punto que se suele alegar es que un posible incremento de los precios del combustible no ocurrirá hasta dentro de muchos años, y por tanto hay tiempo para desarrollar una nueva tecnología milagrosa del transporte que no dependa de los derivados del petróleo (ni de los alimentos, porque viajemos o no, digo yo que habrá que comer y no todo puede ir a biocombustibles). Esta es la razón por la que publico este artículo escrito en 2015 sobre la guerra del Yom-Kippur, que podría haber titulado “Cómo triplicar los precios del petróleo en poco tiempo, y ya de paso hundir la economía mundial en sólo cinco meses“.

Mientras tanto os pongo un bonito vídeo sobre el consumo de energía en transporte perfectamente evitable. No tiene mucho que ver con la guerra del Yom-Kippur pero me ha gustado.

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Carta de Médicos Sin Fronteras a los gobernantes de la Europa Indigna

Reproduzco aquí sin alteraciones la carta que Médicos Sin Fronteras envía a los gobernantes europeos que se reunirán mañana 14 de septiembre para repartir, vergonzosamente y a regañadientes, a los refugiados que huyen de conflictos que son tan nuestros como suyos.

Porque aquí no hay inocentes: sólo hay gente digna y gente indigna, que nos cubre de indignidad a los gobernados. Lo explica con toda claridad Pablo Marco, miembro de Médicos sin Fronteras en su artículo Nuestra dignidad yace en el fondo del Mediterráneo.

Tampoco vale alegar inocencia por el conflicto mismo. Lo explica mejor de lo que yo pudiera hacerlo Mendigo en su blog: Refugiados.

Por todo ello os pido que compartáis este mensaje y lo hagáis llegar a quienes no desean oírlo. Al menos que no puedan alegar ignorancia, que sepan lo que opinamos de ellos, y que sepan que no olvidamos cuando sus predecesores obligaron a cientos de miles de españoles a marchar al exilio.

Carta abierta de Médicos Sin Fronteras (MSF) a los gobernantes de la Europa Indigna

Sr. Mariano Rajoy: las vallas de Europa matan. Hay que garantizar vías de acceso legales y seguras.

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(Apocalíptica) despedida y cierre.

Baladring evolucionó a trancas y barrancas desde el viejo blogspot abierto allá por 2012, que recogía artículos escritos para la radio local y alguna que otra presentación técnica. Tras un período de reflexión que anuncié en su momento, he decidido suspender por tiempo indefinido mi actividad en ese espejo virtual. De vez en cuando puede ser que alguna barrabasada de nuestros nunca suficientemente denostados próceres me empuje a escribir algún reniego, pero para todo lo demás lego a mi alter ego P.Baladring el control de mi viejo blog.

No hubiese sido cortés dejar aquél blog sin despedirme y librar una última pieza para quienes tienen a bien leerme, así que aquí estoy con aquello que más me complace, aunque no lo haya prodigado tanto como debiera: plantear temas para la reflexión y un cierto debate interior.

Antes de iniciar la lectura, recomiendo esta genialidad del Intermedio para poner las emociones en situación.

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Ética, comunicación y poder: el telegrama Zimmermann

Este post ha sido publicado en blog Vota y Calla en forma de comentario. Lo publicamos también aquí para divulgación de una de esas anécdotas de la Historia de las que es posible sacar muchas moralejas, casi todas ellas frustrantes. Son las cosas de la comunicación en política, su manipulación, y de las desgracias que siempre conllevan para los de siempre.

Arthur Zimmermann, o como el poder y la sinceridad producen a veces desastres

Arthur Zimmermann, ministro de asuntos exteriores de Alemania durante la guerra de 1914-1918

Es posible que os suene la historia del telegrama de Zimmermann, en ese caso lo siento porque voy a contarlo de todas formas.

En 1916, en un momento crítico en el que medio mundo estaba en guerra, Alemania aún tenía posibilidades de vencer siempre y cuando EEUU mantuviese la neutralidad. El Presidente Woodrow Wilson había ganado las elecciones con un mensaje pacifista, pero sentía la presión de las grandes corporaciones que temían por la pérdida de sus inversiones si los aliados perdían la guerra, lo que unido a algunos episodios de guerra naval – recordad el caso del Lusitania – empezaba a decantar la balanza en contra del pacifismo oficial de Wilson.

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