El caso 4F en Barcelona (I): los hechos

El 4 de febrero de 2006 unos guardias urbanos de Barcelona acuden, sin casco ni pertrechos de protección, a una fiesta en un edificio municipal okupado en Barcelona. Un objeto impacta en la cabeza de un guardia que queda en coma. Otros guardias urbanos detienen a unos jóvenes en la calle, y alguien detiene también a otra pareja que se encontraba en el Hospital del Mar para curar unas heridas superficiales. Son acusados del intento de homicidio y varios de ellos condenados hasta cinco años de cárcel.

Cuando accede al tercer grado, la muchacha que había sido detenida en el hospital se suicida.

Hasta aquí la sucinta historia oficial, pero hay otra historia que habla de detenciones injustificadas, de torturas, de cobertura política, de un juicio plagado de irregularidades, de vergüenza en fin. ¿Cómo pudo esto ocurrir en la Barcelona del siglo XXI? A esta pregunta intentaré responder en el próximo artículo, pero antes recomiendo visualizar el documental “Ciutat Morta”, porque ningún texto podrá jamás transmitir las emociones de los testimonios. Para quienes no quieran, o no puedan, visionar la película he intentado explicar con tanta objetividad como me ha sido posible, qué ocurrió.

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¿Por qué Europa? (III) Las opciones del gobierno

Una vez revisado los cambios en los contextos sociales e internacionales, analizo en este post las opciones de las que dispone el gobierno, entendido en sentido amplio: el consejo de ministros y su presidente, pero también los partidos políticos de los que se nutren. Pero el primer paso, es sin duda, observar la extracción social de las personas que lo componen para anticipar sus posibles reacciones y tendencias, sus lealtades e intereses, su identificación social. Vamos con ello.

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¡Que nos devuelvan a esos locos de Greenpeace!

Confieso que soy eso que llaman un tipo sedentario. Y perezoso. Nadie sospechoso de correr aventuras. Por eso cuando escuché en la radio – vaya en mi descargo que eran las 7 de la mañana – que unos chiflados de Greenpeace se iban al ártico para no sé qué, no hice caso.

Después llegó a mis oídos que habían sido apresados por las autoridades rusas, y algo me dijo que cuando las autoridades rusas apresan a alguien, es que probablemente éste estuviese haciendo algo bueno. En general. Así que me abrí de orejas y mente.

Resulta que hay 30 pirados – al fin y al cabo, nunca la cordura fue requisito necesario para nada importante – que se han subido a un barco construido en 1975 llamado Arctic Sunrise – que fue en el pasado un barco pesquero de focas, notable ironía – para hacerse unos miles de kilómetros hacia el norte.

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