Castilla-la Mancha, prototipo de la España Popular (III): creando cultura popular

En el primer artículo de esta serie describía el efecto de los cambios introducidos a contrapelo en el sistema electoral para asegurarse la mayoría absoluta. En una segunda parte explicaba cómo el Partido Popular había eliminado de la escena aquellas instituciones que habrían tenido la capacidad de supervisar su acción de gobierno. Tuve que improvisar una adenda para explicar la tropelía que se pretende cometer con la elección de alcaldes, aun siendo consciente de que con ello me salía del ámbito castellano-manchego. En este tercer, y por ahora último artículo con permiso de nuestros ínclitos gobernantes, quiero dejar constancia de que la manipulación más profunda y descarada se ha perpetrado en el ámbito cultural, y que éste es el factor que permite todo lo demás. Así somos. 

El bipartidismo PP-PSOE ha gobernado Castilla-la Mancha sin interrupción desde 1982, siendo entonces el Presidente electo de la Comunidad José Bono, el dirigente socialista menos sospechoso de izquierdismo, nada menos que hasta 2004 ininterrumpidamente. Claramente no es ésta una tierra amante de innovaciones, ni tendente a asumir riesgos políticos. El Partido Popular lo sabe, y hace todo cuanto esté en su mano, aparcando valores éticos y morales, para permanecer en el poder ahora que por fin lo ha alcanzado. Y con más énfasis cuando la actual Presidenta María Dolores Cospedal García ha descubierto lo muy rentable que puede llegar a ser la política.

Ambos partidos explotan cuatro herramientas valiosas para controlar el voto y la acción ciudadana. Y menciono tanto a PP como PSOE, porque éste fue el primero en sembrar, que una cultura no se instaura en unos pocos años, son necesarias décadas.

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¿Qué tiene el PP contra las personas desempleadas?

En noviembre de 2011 el Partido Popular ganó las elecciones generales que le dieron la mayoría absoluta del Congreso con casi 11 millones de votos, y del Senado con más de 26 millones de votos a candidaturas de este partido[1]. Por entonces la EPA[2] recogía 5,2 millones de parados, de lo que cabe deducir que muchos desempleados confiaron en las élites conservadoras – probablemente sin ser conscientes de que eran también neoliberalesy extractivas– para reconducir la situación en la que España se encontraba. El mensaje electoral del Partido Popular en campaña fue “Súmate al cambio”, pero no hubo tal cambio, hubo caída continuada del empleo hasta sumar los 5,9 millones de parados al final de 2013.

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La Portavoz del Gobierno, los 520.000 parados sancionados, y el pecado de soberbia

 

No conozco personalmente a la señora Soraya Sáenz de Santamaría, que uno es un pringado que indudablemente no merece tal honor,  pero tengo la percepción de que es una de esas personas superdotadas para algo que acaban llegando a la conclusión de que lo son para todo, y cualquier cosa que salga de su boca es la Verdad con Mayúsculas. (Sin mencionar el aroma a azufre que me inspiran sus iniciales SSS, aunque en esto probablemente haya algo de paranoia injustificada.)

 

Pertenece a un cuerpo de élite del funcionariado, el de Abogados del Estado.
Tan integrada está, que se casó en Brasil, por lo civil, con un colega y una vez en el poder se ha ido rodeando de compañeros de profesión. 
Es la jefa de máquinas que está trabajando con habilidad para que la cúpula del partido Popular mantenga su condición de élite extractiva instalada, no sólo en las arterias políticas del Estado, sino que también en las grandes empresas sistémicas. Las famosas puertas giratorias que llevan de la Administración Pública a la gran empresa, y viceversa. Y ya de paso sus cónyuges, sobrinos y sobrinas, y otros parientes en general.

Hablemos ahora de los supuestos malhechores.

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