Resistiendo a Trump: análisis de movimientos sociales.

Tercer y último capítulo de la mini-serie. En este artículo analizo los movimientos sociales de resistencia que se han opuesto a Trump desde el principio de su candidatura, hasta la marcha de las mujeres en Washington.

Se suman todo tipo de colectivos. Algunos como Donald Trump is not my president[1] proceden de grupos de apoyo a Hillary Clinton. Otros, destacando Black Lives Matter[2], se constituyeron con otros objetivos y se han sumado más tarde a la resistencia cívica contra Trump.

Pero lo realmente significativo es que, como destaca Idoya Noain[i], “es la primera vez en décadas que los estadounidenses se lanzan espontáneamente a las calles y los campus universitarios de EEUU para rechazar el dictado de las urnas en unos comicios presidenciales”.

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8 de 10 – Construyendo electores: la Sociedad Red

Entretanto se han desarrollado y extendido las comunicaciones basadas en las conocidas  Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), que según muchos gurús están cambiando el mundo. Sería más exacto afirmar que están cambiando algunos aspectos de nuestras actitudes mientras sirven de contrapoder del contrapoder de los grandes medios. Sin embargo estas tecnologías no son universales. No llegan a una parte significativa de la sociedad que simplemente no sabe de su existencia, y tampoco son la panacea porque están deshaciendo como azucarillos piedras angulares de nuestra sociedad y sustituyéndolas por baratijas.

No obstante, desde el nivel político el 15M no sólo instauró una nueva forma de ver la política, sino que también revolucionó la gestión de la comunicación por medio de Internet, creando un canal de acción participativa que no existía. Ahí residen los pros de la tecnología.

Pero también ha actuado sobre los individuos en una forma que ha debilitado nuestra capacidad para comprender un entorno que se ha tornado incierto, degenerando conceptos como la socialización, la amistad, la relación con los extraños, sin hablar de ecología planetaria –  minerales de sangre y reciclaje sin ir más lejos. Son los contras.

La derivada de todos estos vectores de cambio es la aplicación sobre nuestra cultura de innovaciones tan repentinas que las adoptamos como vienen sin que hayamos tenido tiempo de reflexionar sobre los anteriores: lo que Castells (1998) denomina “la perplejidad informada”. El resultado es una avalancha de cambios acelerados que extrema la desigualdad, no sólo socioeconómica, sino sobre todo cultural. Es la marginación digital, la brecha del conocimiento que multiplica el abanico de desigualdades y causas de exclusión. Y sin embargo, pone en nuestras manos un potencial revolucionario que apenas si hemos empezado a explotar. Un nuevo mundo repleto de paradojas y contradicciones.

Antes de entrar en materia os dejo con un trailer de la película Her. Lo sorprendente de esta historia no es la historia en sí misma – chico-conoce-sistema-operativo, chico-se-enamora-de-sistema-operativo,… ¿a quién no le ha pasado?sino el mismo hecho de que la historia llegue a resultar creíble.

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El trabajo en la Sociedad de la Información

Precariado Este artículo puede sorprender por su formalismo a quienes hayáis visitado este blog en el pasado. Su origen es diferente: es un trabajo presentado para una evaluación en mis estudios en la UOC, de ahí su formalismo.

Quienes no están familiarizados con este tema no acostumbran a relacionar los cambios tecnológicos con el desempleo o la desigualdad, y sin embargo existe . Para ponernos en antecedentes, dejadme que inserte una cita extraída del Informe Bangemann, publicado en el capítulo “A common creation, or a still fragmented Europe?”:

“The first countries to enter the information society will reap the greatest rewards. They will set the agenda for all who must follow. By contrast, countries which temporise, or favour half-hearted solutions, could, in less than a decade, face disastrous declines in investment and a squeeze on jobs.”

(Las primeras naciones en entrar en la sociedad de la información obtendrán las mayores recompensas. Compondrán la agenda para todos aquellos que les sigan. En cambio, los países que contemporicen, o favorezcan las soluciones tibias, podrían, en menos de una década, enfrentar caídas en la inversión y una reducción de trabajos.)

El informe fue publicado en 1993, así que podríamos decir que en el caso español no fallaron por tanto.

Quien siga y lea queda advertido: en este artículo no hay chistes, ingenios, ni final feliz. No puede haberlos.

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