Concluyendo: ni revolución ni tradición, ¡evolución!

Cuando existía el servicio militar obligatorio, ese año y pico (o dos si caías en la marina) se convertía en el segundo entorno de socialización para muchos jóvenes procedentes del entorno rural profundo. A sus 21 años aprendían a leer y escribir, por someramente que fuese, a conducir, y sobre todo a relacionarse mediante lo que Granovetter denominaba los vínculos débiles[1] de la socialización: relaciones casuales entre simples conocidos.

Estamos viviendo un momento de inflexión de la Historia en la que lo viejo ha dejado de ser eficaz, lo nuevo aún no está determinado, y quienes han venido heredando el poder se resisten a cederlo a las siguientes generaciones. Pero ya no hay un servicio militar que permita la socialización de quien quisiera abrise a ello, ni relaciones casuales allá donde tengamos cobertura en el móvil. Nos permitimos así acurrucarnos en nuestro confortable rinconcito tradicional y no permitimos la entrada a ideas que pudieran causarnos la menor disonancia.

En esta situación me temo que vamos a vivir tiempos interesantes, pero también tendremos la oportunidad de crear una nueva forma de civilización. Eso ocurrirá única y exclusivamente si queremos esforzarnos en comprender cómo se construye la identidad del individuo – de los otros individuos – y conseguimos cambiarla. Reducirlo todo a un insulto es la forma más segura de perpetuar la tradición separadora de las categorías sociales.

De todo eso ha ido esta serie, y de eso van mis conclusiones. 

Sigue leyendo

Construyendo electores: una introducción, más o menos.

A lo largo de los últimos meses y con todo el revuelo formado por la fallida constitución de gobierno de principio de año y la improbable de este otoño – escribo estas líneas durante el primer debate de investidura de Mariano Rajoy, dos meses largos tras finalizar las elecciones – he constatado que, apelando a una supuesta racionalidad que siempre posee el autor de cualquier afirmación, se demuestra que quienes no opinan del mismo modo son, cuando menos, irracionales, si no son irracionales entonces son gilipollas, corruptos, idiotas, gilipollas, (¿he dicho corruptos?), esclavos voluntarios,  ladrones, gilipollas (creo que me estoy repitiendo, pero menos que los tuiteros en cualquier caso), …

Twitter y los viejos que votan al PP

Tuiteros proponen que a) les quiten las pensiones a los ancianos que votan el PP, b) que se mueran lo antes posible. Debajo tuit de pablo Iglesias tres años antes de intentar ser el presidente de todos los españoles, y de alargar la mano al PSOE. Fijaos en el número de retuits y “me gusta”, parece que insultar gusta cuando es a los otros.

Sigue leyendo

Una visión antropológica del relato de la tragedia de New Cross: cuando emergió el racismo de las instituciones británicas.

En 1977 el partido conservador arrinconó los partidos más pequeños en las elecciones locales del Reino Unido, incluyendo el partido de extrema derecha Frente Nacional, un intencionado contribuyente al incremento de la tensión racial.

Mientras, la desigualdad económica crecía más rápido en Reino Unido que en el resto de la comunidad global del primer mundo. El desempleo, interpretado por el Consenso De Washington como un factor conveniente, se establecía en niveles mucho más altos para las minorías étnicas que para el conjunto de la sociedad británica, que asistía con cierta indiferencia institucional a los problemas sociales de los barrios obreros.

Las autoridades políticas del Reino Unido, encabezadas por Margaret Thatcher, desdeñaban las raíces de las quejas de las minorías tachando a quienes protestaban de criminales y consecuentemente dotaban a la policía de instrumentos de actuación con altas dosis de arbitrariedad.

Es en este contexto explosivo donde fallecieron trece personas en el incendio no accidental declarado en una vivienda de New Cross en la madrugada del 18 de enero de 1981, sin que se llegase a identificar a los responsables. Este dramático suceso, que no recibiría ninguna disculpa ni condolencia de las autoridades británicas, enlazaría unos meses más tarde con los disturbios de Brixton.

El artículo analizado – New Cross, la tragedia que hizo alzarse a los negros británicos, publicado por Walter Oppenheimer en El País, 14 de enero de 2011 – revisa lo ocurrido, transcurridos treinta años desde la tragedia y sin que el suceso haya sido aclarado.  Sigue leyendo

Comunicando: La perspectiva crítica y el concepto de mediación

Tanto los estudios de la recepción como el concepto de mediación son de compleja definición y probablemente se explican mejor como contraste con las teorías clásicas. El resumen es que no somos receptores pasivos de información, sino que tenemos capacidad de agencia al seleccionar y reinterpretar el mensaje emitido de acuerdo con unos procesos previos de socialización.

Por otra parte, y desde una perspectiva más académica, necesitaba una teoría que ampliase el concepto de mediación para dar cabida a las capacidades de la comunicación en la Red. Encontré referencias a la idea de hipermediación de Scolari que me pareció útil, aunque no estoy seguro que pueda calificarse todavía de teoría.

Sigue leyendo

Así somos: la banalidad del mal

En 1961, la filósofa y teórica política alemana de origen judío Hannah Arendt asistió al juicio al dirigente nacional-socialista  Adolf Eichmann como enviada del New Yorker, y escribió sobre la banalidad del mal: cómo un hombre vulgar, gris, un burócrata, pudo causar tanto dolor. Para entender la visión de Hannah Arendt, recomiendo este breve fragmento de película:

Pero no hace falta remontarse a la segunda guerra mundial, ni viajar a otros continentes, para buscar ejemplos. Quienes tenemos una cierta edad podemos recordar la masacre de Srebrenica de la que se cumple en estos días veinte años, o las violaciones masivas de mujeres en Bosnia bajo la mirada impertérrita de la Unión Europea.

En realidad ni siquiera es necesario que se aplique la violencia directa, ahí tenemos a los estilizados mandatarios financieros de la comunidad internacional desangrando países sin inmutarse: ahora el foco está en Grecia, como pocos años atrás estuvo en Argentina.

Citaré brevemente los trabajos de personas como la mencionada Hannah Arendt, Haritos-Fatouros, Milgram, y Bauman para explicar cómo puede el mal ser interiorizado por una sociedad en un momento dado de su historia, hasta formar parte de su moral (recordad el concepto de riesgo moral aplicado por la Eurozona).

Os advierto que este artículo no es divertido, porque obliga a replantear el concepto que tenemos de nosotros mismos. Sin embargo es de todo punto necesario conocer para entender y actuar.

Adelante pues con la lectura si queréis saber. Si en cambio preferís ignorar, cerrad los ojos y pasad a otra cosa más superficial, pero antes recordad que quien ignora la historia está condenado a repetirla.

Allá vamos.

Sigue leyendo